Un equipo internacional de investigadores, junto a miembros del Centro John Innes (Reino Unido), han descubierto un gen "prometedor" en la carrera por adaptar los cultivos agrícolas a los efectos del cambio climático. Se trata del Rh13, u n gen enano que reduce la altura final de la planta del trigo sin afectar a su crecimiento y que, en última instancia, permite plantar las semillas a mayor profundidad para aprovechar la humedad en zonas de sequía. "El gen se adapta bien a entornos que limitan el agua y requieren una plantación más profunda para acceder a la humedad disponible y al rápido desarrollo del área foliar para reducir las pérdidas por evaporación de la superficie del suelo", señala el estudio, incluido en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS). En concreto, e ste gen provoca una reducción de altura del 30% al 35%, tanto en condiciones de invernadero como de campo. Asimismo, la investigación sugiere que este gen proporciona tallos más rígidos, por lo que la planta n o solo es capaz de soportar mejor la sequía, sino también un clima más "tormentoso" , contribuyendo a aumentar el rendimiento de los cultivos de trigo. "El descubrimiento del gen, sus efectos y su ubicación exacta en el genoma del trigo significa que podemos dar a los productores un marcador genético perfecto para permitirles criar trigo más resistente al clima", señaló la líder del grupo del Centro John Innes, Philippa Borrill. La utilización de genes de altura reducida para aumentar la productividad de los cultivos se aplica desde la conocida como Revolución Verde, la etapa comprendida entre la década de los 60 y los 80, en la que se desarrollaron nuevas tecnologías orientadas a mejorar el rendimiento agrícola, primero en Estados Unidos y posteriormente en otros países. Sin embargo, los genes desarrollados en el trigo durante los años de la Revolución Verde, apunta el estudio, arrastran una desventaja significativa : "Cuando estas variedades se plantan más profundamente para acceder a la humedad en ambientes con agua limitada, pueden no llegar a la superficie del suelo". La partícula de material genético descubierto ahora, el gen Rh13, solventa este problema , ya que actúa en los tejidos más altos del tallo del trigo, de manera que el mecanismo de enanismo solo actúa una vez que la plántula -la planta en sus primeros estadios- ha emergido por completo. "En ambientes secos, el gen alternativo de altura reducida permitirá a los agricultores sembrar semillas en profundidad, y no tener que apostar por las plántulas emergentes. Creemos que los tallos más rígidos podrían resultar en menos alojamiento, donde los tallos se caen, y la regulación positiva de un gen enano puede ayudar a mejorar la respuesta de resistencia a ciertos patógenos ", concluyen los investigadores. Estudio de referencia: https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2209875119 ........ Contacto de la sección de Medio Ambiente: crisisclimatica@prensaiberica.es