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Viñedos singulares: Llegan los Rolls Royce del vino

25/06/2018
En: eleconomista.es
Digital
Pablo Franco, director de órgano de Control del Consejo Regulador de Rioja, destila pasión cuando habla de la nueva apuesta de la emblemática denominación de origen. "Se puede decir que van a ser los Rolls Royce del vino en cuanto que van a ser únicos y exclusivos. Lo que se pretende es identificar un viñedo, un paraje que da una uva con unas características que no se dan en ningún otro sitio y representarlo en un vino", afirma. La nueva indicación geográfica es la vuelta de tuerca a un proceso de diferenciación que la Denominación comenzó hace ya años con el reconocimiento de las subzonas Rioja Alta, Rioja Baja y Rioja Alavesa y que tuvo su continuación en 1999 con los vinos de municipio, cuya reglamentación también se ha actualizado ahora. "Históricamente Rioja se ha caracterizado por su ensamblaje, es una Denominación fuerte por su capacidad de generar vino de calidad con uvas de diferentes zonas. La nueva mención es un cambio de concepto, es buscarle algo más a Rioja, un territorio nuevo que muy explorable porque nos permite identificar esos viñedos con cualidades especiales que están fijados al territorio y la interpretación que hace el viticultor de ellos", afirma Franco. Junto a las características agrogeológicas y climatológicas propias que los diferencian y distinguen de otros de su entorno para producir vinos con rasgos y cualidades singulares, los caldos acogidos a la nueva indicación geográfica, deben cumplir con una serie de condiciones: la edad del viñedo debe ser como mínimo de 35 años, la producción máxima no puede sobrepasar los 5.000 kilos por hectárea para las variedades tintas y 6.922 para blancas, tener un rendimiento máximo de transformación de un 65 por ciento -frente al 70 habitual-, vendimia manual y una doble calificación de "excelente", una inicial y otra previa a su salida al mercado. Pero la normativa fundamentalmente lo que viene es a garantizar el "rigor y seriedad" en el reconocimiento de los nuevos vinos. Pablo Franco explica en este sentido que "el Consejo no es el que va a decir si es un viñedo es singular. Sólo haremos los controles y será el Ministerio de Agricultura el que lo dictamine a través de una orden ministerial, algo que es todo un hito en este tipo de figuras". El proceso exige que cada viticultor que quiera acogerse tiene que hacer una memoria técnica explicativa, justificativa de lo que se va a hacer. El Consejo comprueba a través de tres visitas que completan todo el proceso fenológico si se cumplen las características señaladas. Con su informe, el Ministerio decide si otorga la calificación, aunque no podrá ser comercializado hasta que un Comité de Cata de la Denominación verifica si se cumplen los principios organolépticos, sensoriales y de calidad prometidos. Aunque Pablo Crespo reconoce que el concepto de caro o barato es "subjetivo", reconoce que los vinos procedentes de estos viñedos singulares "estarán en la parte alta, con lo que creceremos por arriba" porque las limitaciones impuestas por el Consejo y el "esfuerzo para conseguir transmitir el suelo en un vino", son de por sí más costosas. Hasta ahora, un centenar de elaboradores de la Denominación ha mostrado su disposición a acogerse a la nueva mención para cerca de un centenar de hectáreas. Una de ellas es Bodegas Javier San Pedro, de Laguardia, a cuyo frente se encuentra Javier San Pedro, quinta generación de una familia de viticultores con solera. Este enólogo y viticultor ha solicitado la indicación para su Finca La Taconera, una parcela de apenas media hectárea que se plantó en 1920 y situada a 600 metros de altura, inhabitual para la plantación de cepas en la zona por las dificultades que presentaba para la maduración. Ahora, el cambio climático la ha convertido en un "finca que es un capricho", afirma. Con viñedo en vaso y un marco de plantación que facilita la competencia entre plantas en un suelo con poca profundidad en el que se ve cómo las viñas surgen de la misma piedra, no hay ninguna mecanización en las labores. Con una producción de 1.400 kilos por hectárea, da vinos muy concentrados en los que se marcan mucho los matices por la alta mineralidad del suelo. "Son caldos sedosos, largos, profundos que se separan mucho del resto de los vinos que tenemos. En vez de nariz, tienen perfume", señala. Javier se muestra satisfecho con la reglamentación aunque cree que se podía perder algo más. "Si no todas las bodegas van a tener un vino de estas características y hay que hacer un estudio de todo esto". El vino de Finca La Taconera obtenido en la pasada vendimia se comercializará ya con la etiqueta de Viñedo Singular en diciembre del año que viene tras pasar dos años criando en barrica.
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