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Cooperativa San Martín de Belchite: 75 años dando valor a un mar de olivos centenarios

18/11/2024
En: heraldo.es
Digital
La cooperativa agraria San Martín de Belchite celebra sus bodas de platino. Una larga trayectoria que comenzó con la valentía de una veintena de agricultores que quería dar brillo al fruto con el que se elabora el oro líquido aragonés. NOTICIA La Cooperativa San Martín de Belchite produce aceite de oliva virgen y virgen extra de olivos centenarios. C. S. M. Es una de las cooperativas agrarias más antiguas de Aragón . Nació hace ya 75 años para dar valor al producto estrella de la economía de su localidad, el fruto de un bosque de olivos que se extiende por más de 1.000 hectáreas de la variedad aragonesa por excelencia: empeltre. Es el origen de la cooperativa San Martín de Belchite (Zaragoza) que acaba de celebrar su bodas de platino con un acto en el que ha rendido especial homenaje a todos sus socios y, sobre todo, a quienes han liderado esta empresa agraria durante tan larga trayectoria. En la cooperativa San Martín de Belchite han mirado al pasado para celebrar su presente. Pero no pierden de vista un futuro cargado de retos y desafíos , al que quieren hacer frente apostando por la calidad, la tecnología y la apertura de nuevos mercados. Las primeras actas de la Cooperativa San Martín de Belchite datan de 1949, pero los máximos responsables de esta entidad agraria están convencidos de que los olivareros de esta localidad llevaban tiempo convencidos de que hombro con hombro el peso y las dificultades que entonces tenía la agricultura eran mucho más llevaderas. Largo es el camino que ha recorrido desde entonces aquella iniciativa, que, aunque también comercializa el cereal que producen sus socios, tiene su principal razón de ser en uno de los cultivos que convierten a las áridas tierras de la comarca zaragozana de Campo de Belchite en uno de los principales productores del preciado oro líquido aragonés. No en vano, detalla Martínez, allí se encuentra "el mayor bosque de olivos de la variedad empeltre de Aragón" , un total de 1.100 hectáreas, de las que el 95% están en manos de los más de 200 socios que ahora forman parte de la cooperativa. Esta cifra da buena cuenta del crecimiento de esta empresa, aunque, como reconoce Martínez, también ha sufrido las consecuencias del envejecimiento del sector y la falta de relevo generacional. De hecho, llegó a tener 470 socios, de los que ahora quedan la mitad, aunque eso no significa que se haya reducido la superficie de cultivo. "Hay que tener en cuenta que en aquellos años un agricultor con 100 olivos tenía una explotación potente y ahora por lo menos tienen que tener 1.500 olivos para que sea rentable", destaca su presidente. Fotos | La cooperativa olivarera San Martín de Belchite celebra su 75 aniversario Modernización y mercados De todos los logros conseguidos por la cooperativa en tan largo viaje, Martínez siempre señala a los mismos responsables: "sus socios y la unión que siempre han mostrado" . A ellos se refiere cuando habla de los momentos decisivos de la entidad. " Los principales hitos los ha ido marcando la modernización de los agricultores, el aumento de la producción y la mecanización del campo. Todo ello obligaba a la cooperativa a adaptarse e ir evolucionando y estar preparada no solo para recibir una mayor producción sino para transformarla y hacerlo con calidad" explica. Y es así, recuerda Martínez, cómo con el paso de los años aquellas prensas en las que el peso de una piedra permitía extraer el jugo de la oliva fueron dejando paso a modernas máquinas que recepcionan la oliva separando mediante aire el fruto de la hoja, potentes lavadoras que la dejan limpia de cualquier residuo o piedra, o innovadoras molturadoras de acero inoxidable. "En los últimos años también se han hecho transformaciones técnicas que han permitido mejorar la producción y la calidad del aceite", señala el presidente de la cooperativa. Entre los hitos más significativos destaca la implantación del goteo subterráneo (así se riegan ya 800 hectáreas), la evolución de la maquinaria, la apuesta por la investigación y la certificación de la calidad. Todo, insiste Martínez, para dar respuesta a las necesidades de un consumidor cada vez más exigente. Para ello acaban de invertir 60.000 euros en unas nuevas oficinas con las que ofrecer al cliente esa imagen moderna que ya tienen las entrañas de su almazara y sus tierras de cultivo. Si historia tiene su cooperativa, no menos sus olivares, la mayoría centenarios "e incluso algunos llegan a tener 200 o 300 años" . Son de la variedad empeltre, con la que la cooperativa San Martín produce aceite de oliva virgen (en garrafas de dos y cinco litros) y aceite de oliva virgen extra (en formato de 0,75 litros y 0,25 litros), que comercializa con la marca Oribel, con la que ha encontrado nuevos clientes tanto en el mercado interior como más allá de las fronteras españolas. Te puede interesar La bajada del aceite virgen extra en origen es 11 puntos mayor que en el súper "Hemos ampliado mucho la comercialización abriendo mercados tanto a distintos puntos de España como en el exterior, especialmente en Francia, Italia y Alemania" , señala Jesús Martínez, que explica que la cooperativa, que también produce aceituna de mesa, se ha subido al carro de las tecnologías para realizar la venta a través de internet. Con toda esta historia a sus espaldas, los responsables de San Martín, que emplea actualmente a cinco trabajadores, miran hacia el futuro con el objetivo de que la cooperativa avance con el mismo "paso firme y con la total unión de los socios" que ha mantenido en estos 75 años de andadura. "Las futuras inversiones, el tiempo las irá marcando", añade Martínez que reconoce su preocupación por el complicado relevo generacional. "Está siendo muy duro, como en todos los sectores, pero es cierto que en un territorio tan seco y árido como el nuestro es complicado que la gente joven se quede si no tiene facilidades", explica. Y lanza un aviso a navegantes. "Es un lujazo contar con una cooperativa que ha cumplido 75 años", destaca Martínez, pero advierte que el cooperativismo, vital para el medio rural y la producción agraria, tendrá futuro siempre y cuando apueste por mejorar la producción y la calidad a través de la investigación y la tecnología, se adapte al cambio climático para seguir creciendo mediante prácticas agrícolas sostenibles y se abra hacia un mercado más internacional. Unos desafíos que, en su opinión, exigen la implicación de los poderes públicos. "Algún apoyo más por parte de las administraciones podríamos tener. Tienen que tomar cartas en el asunto y aplicar medidas" , añade. El zarpazo de la sequía Con sus logros y sus desafíos, la Cooperativa San Martín de Belchite ha celebrado su aniversario con un emotivo acto en el que ha echado la vista atrás para homenajear a todos aquellos que hicieron posible el camino recorrido. Lo han hecho casi en el mismo momento en el que comenzaba la recolección de la oliva, que este año no se presenta precisamente con muchas alegrías. De hecho, l a cantidad de fruto esperada no se acercará ni de lejos a esos 3,5 millones de kilos de olivas en los que se sitúa su cosecha media . "La producción va a ser muy inferior", señala Martínez, que, aunque reconoce que habrá que esperar a que comience la recolección, las estimaciones del presidente apuntan a poco más de 400.000 kilos . "La gente mayor dice que no ha conocido un año como este", señala. La culpa la tiene la sequía, porque aunque las últimas lluvias permitirán que el olivar esté fuerte para afrontar el invierno, no han beneficiado en nada al fruto. "Este año es un desastre", reconoce el presidente, que recuerda que tan escasa producción también puede achacarse a la vecería, aunque insiste en que la mayor responsabilidad la tiene la falta de agua. Conforme a los criterios de
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