Proteínas y aceites para alimentar animales, fertilizantes para el campo y un compuesto con el que ya se investigan aplicaciones en los sectores cosmético y farmacéutico. Son algunos de los productos que la empresa salmantina Tebrio, Premio Nacional Pyme del Año 2025, obtiene del tenebrio molitor, el insecto que cría y transforma en la Doñinos, a ocho kilómetros de la capital charra. Allí se levanta una granja industrial que aspira a convertirse en la mayor del mundo un proyecto en el que se invertirán 120 millones de euros y generará 150 empleos directos. Al frente la compañía está Adriana Casillas , una salmantina de 43 años que antes de entrar en el mundo de los insectos había encaminado su carrera hacia un ámbito muy diferente, la música . Estudió en Estados Unidos y fue allí donde tuvo también su primer contacto con la gestión, un campo que, según cuenta a El Debate, comenzó a interesarle especialmente. Promovió varios proyectos vinculados al ámbito artístico antes de regresar a su ciudad natal por motivos personales. A su vuelta conoció a Sabas de Diego , quien acabaría convirtiéndose en cofundador de Tebrio junto a ella, que es presidenta y CEO de la firma. De Diego procedía de la industria agroalimentaria y había trabajado en el sector del cerdo ibérico, donde había detectado algunos de los problemas que terminarían estando en el origen del proyecto La idea nació precisamente de la experiencia de De Diego en el sector. El coste de la alimentación tiene un importante peso en las explotaciones ganadera s y, según explica Casillas, buscaron una materia prima alternativa que pudiera contribuir a hacer viables a largo plazo actividades tradicionales como el ibérico y otros tipos de ganadería. La solución que encontraron fue la proteína procedente del tenebrio molitor. No son para consumo humano «Nosotros no nos dirigimos a la alimentación humana», recalca Casillas. La empresa centra buena parte de su actividad en la alimentación animal y aprovecha las distintas etapas del ciclo del insecto para obtener diferentes productos En su fase larvaria obtiene proteínas y aceites para piensos . De las deyecciones del insecto produce fertilizante y trabaja en otros productos derivados. Cuando el tenebrio molitor alcanza su fase adulta y se convierte en escarabajo, extrae quitina, que posteriormente transforma en quitosano. Es precisamente este último compuesto el que abre otra vía alejada de la alimentación animal. La compañía investiga su uso en los sectores cosmético y farmacéutico . Casillas explica que algunas aplicaciones han superado ya las pruebas previas con animales y se encuentran en fase clínica, aunque todavía no se están aplicando. Una fábrica de 90.000 metros cuadrados La empresa ha terminado la construcción de una primera nave de 20.000 metros cuadrados y está poniendo en marcha la maquinaria interior, un proceso que terminará en aproximadamente un mes. El proyecto completo contempla un complejo de 90.000 metros cuadrados que Tebrio quiere tener culminado , como muy tarde, en 2030. Será entonces cuando se convierta en la mayor granja de insectos del mundo. Cuando llegue ese momento, el objetivo de Tebrio es superar las 350.000 toneladas de insecto vivo y alcanzar alrededor de 125.000 toneladas de productos finales Capital privado El proyecto combina capital privado e inversión pública en el capital de la compañía. Casillas señala que el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) participa en el accionariado y que Tebrio cuenta también con otros inversores privados. A ello se suma la financiación de Sodical, dependiente del Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León (ICE). En cuanto a la ubicación del complejo, la directiva explica que no responde únicamente a que los fundadores sean salmantinos. Los insectos se alimentan fundamentalmente de subproductos procedentes de cereales y la proximidad a esas materias primas permite reducir desplazamientos y costes . Casillas subraya además que se trata de subproductos que no generan valor para la ganadería tradicional. «No entramos en competencia para nada, en absoluto, con los ganaderos de nuestra provincia». Reducir la dependencia de materias primas Casillas sitúa el propósito último de Tebrio en reducir la dependencia de materias primas procedentes de terceros países y ayudar a sostener la ganadería tradicional . «Necesitamos desde España, desde Europa, desde cada una de nuestras regiones, ser soberanos en términos alimentarios», defiende. En esta línea, rechaza que el desarrollo de la industria de los insectos tenga como objetivo sustituir productos tradicionales . Su planteamiento es que las nuevas fuentes de materias primas puedan contribuir a que las explotaciones continúen siendo viables frente al incremento de determinados costes y dependencias. «Por eso estamos nosotros aquí, porque no queremos que desaparezcan y porque queremos apoyar sus modelos para que puedan seguir trabajando por muchísimos años más», concluye.