Algunos de los grandes bodegueros españoles dan los primeros pasos para incorporar asus hijos en el día a día de unas marcas con las que ellos mismos consiguieron hacer historia.
Se suele decir, aunque probablemente sea una leyenda más, que fue Philippe de Rothschild, propietario de Château Mouton, el que dijo que "hacer una marca consolidada a nivel mundial es muy fácil; lo difícil son los 120 primeros años". La mayor parte de los bodegueros dentro del mundo del vino comentan que trabajan para sus nietos. "El que piense que se puede hacer rico y reconocido en este mundo a la primera, es un ingenuo", aseguran casi todos. La verdad es que hay de todo, y la explosión del mundo del vino de calidad ha permitido grandes negocios, al menos de momento.
A pesar de todo, hay que darle la razón a Philippe de Rothschild en que la mayor parte de las bodegas centenarias españolas sí están consolidadas. Sin embargo, bodegas centenarias o de muy larga trayectoria en España, hay muy pocas. Existen muchas bodegas que enseñan manuscritos, o legajos, con los que aseguran que su familia elaboraba vino hace muchos siglos, pero son pocas las que pueden acreditarlo. La historia del vino bien elaborado, embotellado, bien vestido y bien distribuido es muy reciente, no llegará a cuarenta años.
Por eso, cuando se observa el mapa vinícola español, se puede ver ya a muchas de esas bodegas, que nacieron hace cuarenta años para hacer vino de calidad, iniciando un inevitable relevo generacional con el que se garantiza el futuro de proyectos muy personales en los que hoy está implicada toda la familia. Sin prescindir de los padres, que siguen ocupando la presidencia de estas bodegas y que siguen mandando, son hoy muchos de sus hijos los que se hacen cargo del día a día de estas bodegas. Pero éstos no han llegado para mantener lo que había, sino para hacerlo crecer y presentar sus propios proyectos, algo que les hace merecedores de estar en esta selección de bodegas de prestigio que acaban de iniciar una nueva etapa.
Un viaje vinícola Empezando por el noroeste, Antón y Carmen Fonseca ya no llevan sólo Terras Gauda en O Rosal de Rías Baixas; ahora les toca lidiar también, con Pittacum, en Bierzo; Quinta Sardonia, en Ribera del Duero; y Finca Egomei, en Rioja, última en incorporarse a una de los grupos más poderosos de Rías Baixas, impulsado por un grupo de empresarios gallegos en 1989, al frente del cual estaba José María Fonseca.
Bajando a tierras de Toro, Manu Fariña tiene en la zona más competencia de la que tuvo su padre, ya que en esta Denominación hay una maraña de firmas poderosas. Para mantener el liderazgo, Fariña potencia El Primero, un vino de maceración carbónica que es una delicia, que suele llegar al mercado a finales de noviembre y que probablemente sea uno de los mejores de este estilo del país.
Si seguimos por el Duero hasta Quintanilla, encontramos a los Arzuaga. En la bodega hay un hotel de lujo y un restaurante con un taller gastronómico que, dirigido por Amaya Arzuaga, acaba de conseguir una estrella Michelin. Es el primer restaurante de bodega en España que lo consigue. Mientras, su hermano Nacho sigue consolidando la marca en el mercado español y se ha lanzado a su internacionalización, fundamentalmente en América, donde han entrado con fuerza en México y Estados Unidos.
Muy cerca, en Peñafiel, Pedro Ruiz Aragoneses, aprovechando el éxito de Pago de Carraovejas, cuyas marcas ha reorganizado, se ha lanzado a una fuerte expansión. Primero en Ossian, en la Rueda segoviana, y luego con Viña Mein y Emilio Rojo, ambas en Ribeiro. Ahora, en el sector del vino se hacen apuestas para descubrir donde será su próxima inversión.
Paula Uribes, en Pago de Calzadilla, en Huete (Cuenca), se ha lanzado a una renovación del viñedo donde quiere dar protagonismo a la variedad portuguesa touriga y a la garnacha blanca, con el objetivo de darle más fuerza a su mercado. La solitaria Denominación de Origen de pago conquense tiene un buen futuro por delante.
Subiendo ahora hacia Rioja nos encontramos con Valdemar, donde Ana Martínez Bujanda mantiene firme la bodega donde están trabajando con vinos de finca, mientras su hermano Jesús se ha ido a vivir al valle de Walla Walla, en el estado de Washington (Estados Unidos), para fundar una bodega que ha empezado a funcionar con bastante éxito.
Las hermanas Ochoa en Olite están afrontando el reto de las modernas elaboraciones, de la recuperación de la marca 8A creada por su abuelo, con el apoyo a los maravillosos rosados de lágrima, a los dulces de moscatel de grano menudo, y a toda una vía abierta de comercialización y márketing moderno.
Ramón Roqueta no sólo ha creado una bodega propia en Terra Alta (Tarragona), que se ha convertido rápidamente en un referente, sino que además la ha acoplado a Abadal, la gran firma familiar de Pla de Bages. Así, ha impulsado también el enoturismo de la zona para visitar esas sorprendentes casetas de piedra o pequeños lagares de finca que están por toda la zona.
A Meritxel Juvé le toca mantener su casa como referencia del cava en momentos de tribulación por la creación de los nuevos cavas de paraje y la gestión de Diprinsa, una de las distribuidoras más importantes de España que tiene vinos de todas partes del mundo, aceites y destilados.
Y, por último, los hermanos Torres, una de las firmas más poderosas del país, donde se estudian e incorporan variedades nuevas, se sigue la expansión en las diferentes bodegas repartidas por toda España, y donde han decidido convertirse en un modelo mundial de sostenibilidad.
Son solamente diez bodegas de una selección que crecerá en los próximos años cuando empiecen a dar un paso al lado muchos de los veteranos del mundo del vino para dejar trabajar a sus hijos. Todos ellos tienen mucho trabajo y tiempo antes de pasar ese testigo y llegar así a esos 120 primeros años difíciles que pronosticaba el Barón de Rothschild.
De padres a hijos Torres, un relevo 'sostenible' La gran firma del Penedés cumple 150 años. El traspaso de la cuarta a la quinta generación se produjo en 2014. Miguel A. Torres mantiene la presidencia mientras su hijo Miguel ocupa la dirección general y Mireia, la dirección de innovación y conocimiento. La sostenibilidad es uno de los grandes objetivos de esta gran bodega.
Fariña mantiene el pulso inicial Es la firma históricade Toro por excelencia. Fundada en 1942 por Salvador Fariña, era la única bodega que había en la zona. A finales de los años 60 se incorporó su hijo Manuel, que ha impulsado la bodega y la Denominación de Origen de la que fue presidente muchos años. Manu, tercera generación, mantiene el pulso.
Pago Calzadilla, el esfuerszo de una familia singular Es el proyecto de la pareja formada por el arquitecto Francisco Uribes y la farmacéutica Celia Madero. Se fundó hace 28 años en la localidad de Huete, en Cuenca, y es de las primeras bodegas calificada como D.O. de Pago. En la actualidad, su hija Paula, enóloga, está al frente de la firma.
Terras Gauda, el poder de dar visibilidad a la bodega Es una de las más poderosas bodegas de Rías Baixas, ubicada en O Rosal. Fundada en 1989 por un grupo de empresarios gallegos encabezados por José María Fonseca, un economista que supo darle una enorme visibilidad nacional. Sus hijos Antón y Carmen protagonizan el relevo generacional.
Valdemar viaja a EEUU Ubicada en Oyón, en la zona navarra de Rioja, Valdemar se fundó en 1889 y ahora es una poderosa firma que acaba de inaugurar otra bodega en Walla Walla (EEUU). Jesús Martínez Bujanda es la cuarta generación que ostenta la presidencia, mientras que la quinta, sus hijos Ana y Jesús, se encargan de las bodegas del grupo.
Arzuaga Navarro, al día de todo Comenzó su andadura a principios de los años 90 en plena Ribera de Duero vallisoletana, cuando Florentino Arzuaga compró la espectacular fincaLa Planta y puso en marcha la bodega y el hotel. Luego se expandió por Toledo con Pago Florentino.Desde hace unos años, su hijo Ignacio está en el día a día de todo.
Juvé & Camps, un referente Fue fundada en 1921 por el matrimonio de Antoni Juvé y Teresa Camps, una de las primeras veces que el apellido de una mujer aparece en una firma vinícola. Cuatro generaciones después, Joan Juvé logró convertir este cava en un referente mundial. Su hija Meritxel lleva ya unos años compartiendo la dirección.
Expansión de Pago de Carraovejas Ubicada en Ribera de Duero, es la obra de José María Ruiz, que fue 'sumiller' de Cándido en Segovia, para después fundar el mesón con su nombre y la bodega bajo el castillo de Peñafiel. Su hijo Pedro ha sabido aprovechar el éxito de la marca para lanzarse a otras zonas vinícolas. La expansión está siendo espectacular.
La navarra Ochoa sigue siendo una institución Dentro de la D.O. Navarra es una institución. Javier Ochoa, quinta generación de la bodega, repartió su tiempo entre ésta y la dirección de la Estación de Viticultura Navarra. Ahora da paso a la sexta generación, con sus hijas Beatriz y Adriana al frente de la gestión y la enología de la bodega.
Roqueta Origen, la suma de proyectos personales Tiene su sede en la histórica masía ubicada cerca de Manresa, en la D.O. Pla de Bages. Valentí Roqueta, con Abadal, es la quinta generación de una bodega fundada en 1898, donde en 2006 se incorporó su hijo Ramón, que aporta también su proyecto personal de La Fou Celler a la empresa familiar.