Los UAS detectan los puntos más débiles dentro de cada plantación mediante el escaneo láser y sensores infrarrojos inalámbricos propios Iris Redondo | Los drones sobrevuelan los campos agrícolas de España como herramienta complementaria para mejorar el aumento de producción de olivos y pistachos con el mínimo riesgo. Pues gracias a la intervención de estas aeronaves no tripuladas, es posible analizar datos de fotogrametría e incluso captar los datos del campo para regar de una manera más eficiente. El trabajo llevado a cabo por los sistemas no tripulados se realiza montando un escáner Láser (Lidar ) sobre la aeronave no tripulada que vuela por encima de toda la finca recogiendo datos para generar un mapa 3D de las zonas en las que las copas de los árboles son más grandes, ya que cuanto más volumen de copa, mayor cantidad de riego necesita ese árbol. Además, las aeronaves incorporan sensores infrarrojos inalámbricos propios (Saquia-ir), que detectan el estrés hídrico antes incluso de que sea perceptible a simple vista, siendo capaz de localizar las zonas con marras, término que se usa para árboles muertos e identificando las áreas en las que el nivel de riego no está siendo suficiente. Pues el sistema permite la identificación de esas zonas de manejo y los investigadores ayudan al agricultor a detectar dónde debe colocar los sensores de temperatura. Estos sensores van instalados en las copas de los árboles. Miden la temperatura del árbol cada cinco o diez minutos en tiempo real. Como la temperatura indica la tasa de transpiración, es decir, el agua consumida, el sistema cuenta con un "semáforo" de colores (rojo, verde y amarillo) que avisa al agricultor si se está acercando a un nivel de estrés peligroso para que pueda ajustar su riego. Toda esta información se integra en la plataforma digital Saquia , a la que también se incorporan datos procedentes de estaciones meteorológicas, sensores de humedad del suelo, caudalímetros y otros dispositivos instalados en la finca. Tecnología aérea al servicio de los árboles y campos de cultivo Los drones están permitiendo la mejora del cultivo de los olivos, pues según José Antonio Jiménez Berni, líder de los investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Córdoba , han desarrollado soluciones como el robot Croptimus-prime , un laboratorio andante que recorre los cultivos en busca del próximo cereal que demuestre más resistencia al cambio climático y a las nuevas enfermedades, el equipo de investigadores ha dado un paso más en su trabajo enfocado a la mejora agrícola presentando una nueva plataforma tecnológica que facilita la gestión de cultivos leñosos, como el olivo, la vid y los frutales. El objetivo principal es analizar el rendimiento del riego árbol tras árbol, en vez de analizar una imagen general de la finca. La tecnología que ofrecen estos drones se ha desarrollado inicialmente para olivares, almendros, pistachos, viñas y cítricos, aunque puede adaptarse a cualquier cultivo de regadío. Este sistema piloto ya se ha probado en 15 fincas comerciales situadas en Andalucía . Los investigadores afirman que el sistema ha demostrado conseguir un incremento de producción de entre un 3% y un 10% en estos campos. Estos primeros resultados muestran que la herramienta ayuda a detectar problemas en los programas de riego, optimizar el uso del agua y simplificar la gestión diaria de las explotaciones. Por el momento, el proyecto sigue adelante con nuevos objetivos como aplicar esta tecnología en el cultivo del pistacho, un tipo de agricultura que está en plena expansión en Castilla-La Mancha y Andalucía.