"Teruel merece su propia Denominación de Origen Protegida (DOP) en el mundo del vino por historia, calidad, singularidad y por el trabajo que se está haciendo desde comarcas como el Matarraña", aseguró el consejero de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón, Javier Rincón, que este sábado recibió la medalla que le acredita como Embajador de la Feria del Vino de Cretas 2026. Hasta las 20:00 horas de este domingo, veinte bodegas y sus clientes seguirán brindando por la XXV edición de un certamen que nació para poner en valor la viticultura de la zona y que es testigo de la ilusión de jóvenes bodegueros por alcanzar una figura de calidad que dé más valor a lo bueno que hacen. Fue en el año 2000 cuando el Ayuntamiento de Cretas y los negocios locales decidieron impulsar este gran escaparate de los vinos de Cretas, el Matarraña y el Bajo Aragón en general, favoreciendo el encuentro entre profesionales y público, y reforzando la proyección de la provincia como tierra de vino de calidad. Veinticinco ediciones después, con el apoyo de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Vino Bajo Aragón y la DO Terra Alta (Tarragona), la gran fiesta del vino turolense se ha consolidado plenamente. En 2005 incorporó un complemento que se ha convertido en un gran aliado: el Mercado Medieval, con 90 puestos que dan vida y color al bello casco urbano de una localidad tallada en piedra. Entre las bodegas, la mayoría (10) son de Teruel. Se trata de Mas de Llucia Wine State de Monroyo, Crial de Lledó, Salvador de Lledó, Cooperativa del Campo San Pedro de Cretas, Mas de Torubio de Cretas, A Maru de Cretas, Venta d'Aubert de Cretas, Amprius Lagar de Calaceite, Dominio Maestrazgo de Alcorisa y Bayod Borrás de Fórnoles. Además, llegan cuatro procedentes de Zaragoza (Pedravolta de Nonaspe, Taberner Amado de Nonaspe, Larre de Villanueva de Gállego, Vitícola La Costalena de Maella), además de una distribuidora de Zaragoza capital (Vinummedia). En cuanto a las empresas de Tarragona, están Siffer Wines de Corbera d'Ebre, Serra de Cavalls de Pinell de Brai, Vinos Danica de Batea, Celler Batea y Ecovitres de Vilalba de Pinell de Brai. Mientras los amantes del vino catan en el recinto ferial, las calles empedradas del municipio se llenan de casi un centenar de artesanos que brindan elaboraciones como embutidos, quesos o repostería, junto a trabajos en materiales como vidrio, cuero o esparto. No faltan los juegos de madera, espacios de entretenimiento y atracciones de carácter tradicional. A ello se suma la implicación del tejido asociativo local, que aporta pastas, cafés, mistelas y todo su espíritu anfitrión. El embajador se lo cree El ayuntamiento nombró embajador este año al consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Javier Rincón, que relevó en el cargo a la diputada provincial Yolanda Sevilla. Acompañado por la directora general de Innovación y Promoción Alimentaria, Amparo Cuéllar, el responsable se sintió honrado por el reconocimiento y se lo tomó muy en serio: "Quiero agradecer sinceramente la imposición de esta medalla como Embajador con orgullo, pero sobre todo con responsabilidad, como un reconocimiento al trabajo de todo un sector y como un compromiso personal e institucional para seguir apoyando al vino del Matarraña y al conjunto vitivinícola aragonés", pronunció en su discurso. "No solo ponéis en valor el vino sino también la cultura, la historia y el esfuerzo colectivo de toda una provincia", conjuró a los viticultores y bodegueros, a quienes tendió la mano para que la DOP sea una realidad tan pronto como sea posible. "Es un proyecto serio, ilusionante y profundamente arraigado en el territorio". Reiteró el apoyo del Ejecutivo autonómico al sector en ese camino y recordó que el impulso al sector vitivinícola aragonés es claro, a través de políticas comprometidas con figuras de calidad consolidadas como las denominaciones de origen Denominación de Origen Cariñena, Campo de Borja, Calatayud o Somontano. También enumeró el espaldarazo del departamento que preside a la modernización de viñedos, al equipamiento de bodegas y a la promoción de los elaborados a nivel mundial, con acciones con Peñín y en ferias. Pequeñas bodegas familiares Los vinos del Matarraña destacan por su fuerte vinculación con el territorio y por una estructura productiva basada en pequeñas y medianas bodegas que pueden alcanzar una producción de 200.000 botellas, explicó el gabinete de Rincón en una nota de prensa. En la zona, el sector agrupa alrededor de 16 bodegas distribuidas en más de 80 municipios de Teruel y Zaragoza, con proyectos que van desde cooperativas históricas hasta iniciativas familiares y proyectos emergentes de autor. El alcalde de Cretas, Fernando Camps, subrayó el "acierto" de conjugar vino con medievo para que visiten Cretas "familias enteras que vienen a disfrutar del mercado y las catas de vino de la temporada". El certamen, dijo, "ha dado paso a que los bodegueros se crean esa DOP Matarraña" en la que están "trabajando bien", creando la Asociación de Viñedos y Bodegas del Matarraña para impulsar el pliego. De esta forma, la cultura del vino se acabará de instalar en la comarca, donde los jóvenes, dijo, ya tienen curiosidad por las catas de calidad. Los jóvenes piden vino Es el caso de la cuadrilla de Sara Llerda y Julia Fuster, dos vecinas de 28 años que brindaron con su cuadrilla. "Esta feria está muy bien porque se vive mucho del vino en Cretas, y además atrae mucho turismo", subrayó Llerda, a quien su familia le ha inculcado la cultura del vino. "Yo soy más de blanco y rosado, no me gusta mucho el tinto. En una fiesta en Cretas no puede faltar el vino", señaló Fuster, a quien le gustaría que las bodegas alcanzaran la DOP "para darle más prestigio al pueblo". Carlos Albesa, de Bodegas Crial de Lledó, valoró ver junta a "tanta gente en torno al mundo del vino", lo cual "para los bodegueros es una satisfacción muy grande", sobre todo porque se ve gente "joven, mayor de edad, que se acerca, prueba e intercambia sensaciones". El sector "ha ido a mejor" en este cuarto de siglo, aseveró Crial. "Nos hemos especializado, estamos haciendo los vinos cada vez más buenos, acordes a lo que exige el mercado: más calidad frente a la cantidad". Ello "nos lleva a un proyecto ambicioso como es la DO, que nos dará reconocimiento a nivel nacional e internacional y eso, al final, conlleva un futuro para las poblaciones pequeñas donde están asentadas estas bodegas y estos agricultores". "Para nosotros, 25 años es prácticamente toda la vida útil de la bodega", indicó Julia Cajaraville, de Venta d'Aubert de Cretas. "La feria siempre ha sido un apoyo para demostrar que nuestros vinos son del Matarraña y de calidad. Y cada año vemos que la gente quiere beber más y mejor, así que contentos". En cuanto al proyecto de la DOP, "todos queremos una vida mejor para los viticultores y las bodegas, y la verdad es que vemos que el Matarraña tiene algo único y especial". Enrique Monreal, de Mas de Torubio de Cretas, lamentó que "se ha perdido muchísima viña en la zona" en las últimas décadas, por lo que le gustaría que más bodegas se animaran a recuperar variedades tradicionales como la Garnacha peluda. "Damos valor, acompañamos a los viticultores, pagamos buenos precios", subrayó. Y celebró que el público pida "productos más seleccionados". El alcorisano Joel Azuara nació en 2001, justo cuando su tío Javier Azuara fundaba Dominio Maestrazgo. "He estado muchísimos veranos con él y al final decidí estudiar e incorporarme. Está difícil el sector, hay que intentar tener la mayor calidad posible y luchar por nuestra zona". En este sentido, la feria "te permite abrirte a muchísima gente". Las turolenses Crial, Mas de Torubio y Venta d'Aubert consiguen premio Las bodegas turolenses Crial, Venta d'Aubert y Mas de Torubio se llevaron a casa cuatro de los diez premios que el habitual concurso puso en liza para reconocer los mejores vinos de la IGP Bajo Aragón y de la XXV Feria del Vino de Cretas. En esta ocasión se presentaron 65 muestras. El certamen se celebró el 27 de marzo. Los enólogos que formaron parte del comité de cata fueron Sebastián Hernández, Joan Bada y Balbino Lacosta. En la categoría Blanco Joven IGP, el mejor vino fue Crial Lledó Matarraña, de Crial Lledó. Este mismo elaborado fue también el mejor Blanco Joven de la muestra. En el apartado de mejor Blanco Crianza -categoría estrenada en 2025-, la mejor muestra de la IGP fue Ventepico, de Venta d'Aubert. El mejor Blanco Crianza de toda la feria fue Primicial, de Celler Batea. Pasando al Rosado Joven, el mejor de la IGP fue Nueve Rosas, de Mas de Torubio, mientras que el mas valorado de la feria de este tipo fue a parar a Etnama, de Vinos Danica. Ya en el lado oscuro, el mejor Tinto Joven IGP fue Guardabarranco, de Vinos Danica, mientras que Sense, de Celler Batea, se encaramó a la primera posición de su clase en el cómputo de la feria. Finalmente, el Tinto Crianza más conseguido de la IGP fue Entre dos aguas de Taberner Amado, que repitió en la categoría general de un certamen que dejó buen retrogusto.