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Ajo, cereal y olivar, principales cultivos afectados por las intensas lluvias y vientos de las últimas semanas

17/02/2026
En: lanzadigital.com
Digital
La ganadería, tras las dificultades del trabajo en interior con la cabaña, debido a la lluvia, espera una gran primavera de pastos frescos Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kistin, Leonardo, Marta, Nils y Oriana . El tren de borrascas de inicio de 2026 ha dejado en el campo provincial la ya habitual sensación de dualidad ante la meteorología. Frente a la sequía, la lluvia siempre es mejor , pero... El Diario Lanza hace historia en enero con más de 1 millón de lectores: ya es el medio nativo más leído de CLM Las intensas lluvias caídas este principio de año han transformado por completo el paisaje del campo de Ciudad Real , con embalses recargados (alguno de ellos como el de Torre de Abraham o el Gasset al máximo de sus capacidades), y con ríos, riachuelos y arroyos que no corrían desde hace años a pleno rendimiento. La tierra chorrea en muchos lugares de la provincia . Sin embargo, las borrascas han dejado también una huella de complicaciones en forma de pérdidas de cosechas, plantaciones, problemas técnicos y daños materiales en las explotaciones. Tras la lluvia se prevé una primavera llena de pasto para el ganado. Cabañeros / Elena Rosa Incertidumbre en el corto plazo Aunque el agua es recibida como una «bendición» y un recurso absolutamente necesario, al menos en el largo plazo, en el corto la valoración que los profesionales del sector agroalimentario realizan se resume en una palabra: incertidumbre . A falta de cómo evolucione la climatología a partir de ahora y de la valoración exhaustiva de los daños ocasionados por el exceso de agua y los fuentes vientos que han azotado la provincia en las últimas semanas, todo apunta a que los cultivos inicialmente más perjudicados son ajo, cereal y olivar . El agua ha anegado buena parte de las parcelas de ajo y otro tanto de lo mismo ha sucedido con las de cereal. La cosecha de ajo se da prácticamente por perdida y sobre la de cereal persisten importantes dudas . Además. la imposibilidad de acceder a los terrenos encharcados y de entrar la maquinaria a los campos puede comprometer la sanidad vegetal de las plantaciones. Por otro lado, los fuertes vientos han afectado de forma negativa en especial a los cultivos leñosos, olivar, principalmente, y pistacho . Las asociaciones agrarias ya han podido comprobar como plantaciones de olivos más jóvenes han sido arrancadas por el viento, a lo que se suman los daños materiales en algunas instalaciones, naves y placas solares. Las sucesivas borrascas han provocado daños materiales en naves e instalaciones agrícolas / Lanza Olivar y cereal, principales impactados En este contexto de dualidad, Abel Alcolea, tesorero de la nueva directiva provincial de Asaja , valora de forma positiva el beneficio que a largo plazo va a tener la gran cantidad de agua caída estas semanas . Aunque, en el corto plazo y de forma más inmediata, subraya el problema que algunos agricultores se están encontrando en las parcelas de olivares que estaban pendientes de recolección . En ellas el fuerte viento ha tirado al suelo la aceituna y las lluvias han contribuido a que el fruto se malogre y se pierda. Según Alcolea, en la provincia "quedaba un 30% todavía en general por recoger», antes de la llegada de las borrascas que han impedido ultimar la cosecha. Pero, "los daños no se limitan solo al fruto caído", apunta. El viento ha tenido una especial incidencia en las plantaciones más jóvenes . «He visto muchos olivares recién plantados, de dos años, que el aire los ha volcado... pequeños que todavía no están en producción», lamenta. El cereal no ha corrido mejor suerte en las zonas bajas o colindantes a los cauces. Según Alcolea, existen inundaciones en parcelas de cereal cercanas a ríos y barrancos . En este sentido, el riesgo es inminente, ya que «si el agua permanece mucho tiempo, al final se cuece ese grano y ya no va a poder seguir adelante, se va a quedar ahí sin poder salir» . Subraya, así, lo crítico de la situación para este cultivo en las zonas anegadas, puesto que el encharcamiento prolongado asfixia la raíz y destruye el potencial de la campaña. Mal pronóstico para el ajo Elisa Fernández, secretaria de organización de UPA Castilla-La Mancha , coincide en que la palabra que mejor define el momento actual es «incertidumbre» . Desde su perspectiva, de todos los cultivos afectados, el ajo es el que presenta el pronóstico más pesimista . «Hay una campaña importante que se va a perder en un porcentaje muy alto por el tema de las lluvias, porque ha habido demasiado agua» , afirma. Además del exceso hídrico directo, preocupa la aparición de posibles enfermedades que puedan surgir en un futuro inmediato debido a la humedad acumulada. Pérdida de un 20% de cosecha en el olivar En cuanto al olivar, Fernández estima que la producción en Castilla-La Mancha podría sufrir una reducción de aproximadamente el 20% respecto a las previsiones iniciales, debido a las consecuencias causadas por el tren de borrascas. «Si estábamos hablando de unas 120.000 o 125.000 toneladas, es posible que nos quedemos en unas 100.000 o 110.000» , detalla. Explica también que esta merma se suma a los datos que llegan de otras regiones como Andalucía, donde se prevé un 30% menos, lo que presagia una bajada en las estimaciones iniciales realizadas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación . Preocupa también el reflejo de esta situación en el mercado y en la rentabilidad de los productores. Fernández subraya la necesidad de estabilidad en los precios para cubrir los costes de producción, especialmente en el olivar tradicional de secano , donde dice que el precio debería situarse en torno a los 5 euros para ser rentable. «Lo que no tendría sentido es que baje el precio al productor y suba el precio en el mercado, en las grandes superficies», advierte la representante de UPA, que hace un llamamiento para evitar la especulación , ante el hecho de que "siempre hay gente que hace el agosto". La campaña de maíz se da prácticamente por perdida Entre los cultivos más afectadores por las borrascas se encuentra también el maíz. Según Fernández, "en muchas zonas la mazorca ya se da por perdida y la campaña acumula un retraso considerable" , lo que empaña las perspectivas de la cosecha. Otros cultivos leñosos como el almendro, el pistacho y el viñedo se encuentran bajo vigilancia , ante las dudas de que el exceso de agua genere enfermedades fúngicas en el futuro desarrollo de las plantas. Las primeras valoraciones apunta la pérdida casi completa de la cosecha de maíz / Clara Manzano Diferencias territoriales y el problema de la mano de obra Con todo, la afectación de las borrascas no ha sido uniforme en toda la geografía ciudadrealeña . Abel Alcolea destaca que la zona occidental de la provincia, la más próxima a Extremadura y Andalucía, ha sido la más golpeada. En contraste, la zona de La Mancha ha registrado menores precipitaciones y, en consecuencia, menos problemas. Como ejemplo, cita que en el Campo de Montiel ha llovido el doble que en La Mancha , y que en la comarca de Montes Norte ("donde aún quedaba mucha aceituna por recoger») las lluvias han sido entre un 25% y un 50% superiores a la media manchega. Más allá de los daños directos en las plantas, se calcula que las borrascas han provocado un parón en las labores del campo de casi dos meses . Para el representante de Asaja esto genera un cuello de botella preocupante que se agrava debido a la falta de mano de obra. «Las labores se van a hacer ya tarde... y como no hay mano de obra, no va a dar tiempo a hacer todas como se debe», explica. El tesorero de Asaja denuncia una realidad estructural en el campo provincial, que la gente joven y los inmigrantes prefieren otros sectores menos laboriosos que el agrario . «Gente hay, pero no quieren trabajar en estos trabajos. La gente está más cómoda en otro tipo de trabajo», afirma, señalando que la falta de relevo generacional y de personal cualificado obliga en muchos casos a dejar las labores sin hacer o a realizarlas de forma deficiente. Resistencia en la nave y esperanza en el pasto En el sector ganadero, la vivencia de las borrascas ha sido una cuestión de resistencia diaria . Mateo García, ganadero de la Ganadería Fuentillejo en la Finca Galiana, una explotación de 2.000 ovejas de raza manchega en las inmediaciones de Poblete , describe las dificultades de trabajar bajo el «chaparrón». Para García, lo peor ha sido la logística de mantener a los animales a cubierto para protegerlos de la humedad y el frío. «Hemos tenido que meter muchas ovejas en la nave y no cabían bien, estaban en peores condiciones porque había mucha más concentración» , comenta. Este hacinamiento y la humedad ambiental han pasado factura, registrándose una mayor mortalidad de corderos al nacer. «Con la humedad, cuando nacen los corderos, pues pueden coger más enfermedades, no son las condiciones ideales», admite, aunque resta importancia a la cifra total de bajas calificándola como «nada importante» . El trabajo diario también se ha visto entorpecido por averías. «Se trabaja mucho peor y se pasa mal, saltan los circuitos y hay averías eléctricas», explica García, quien resume la actitud en su explotación como la de «aguantar el chaparrón y esperar a que pase» . A pesar de los contratiempos, el ganadero mantiene siempre una visión optimista y pragmática: «Es mejor que llueva, que no haya sequía , porque lo que gastamos ahora de más (en alimentación en nave), luego lo gastaremos de menos». Además, «ahora ya se está secando el campo, ya podemos sacar a las ovejas fuera y volver a la normalidad poco a poco». Esa esperanza es compartida por Elisa Fernández de UPA, quien destaca que, tras otros años de sequía severa, estas lluvias garantizan futuro próximo con alimento natural en el campo . «Tendremos un verano donde haya alimento en el campo, donde tengamos pasto para poder alimentar a los animales. Eso es importante porque los ganaderos han tenido que comprar mucho pienso estos años», subraya. Imagen de archivo de pastos en el Valle de Alcudia / Clara Manzano Un futuro de recuperación de acuíferos A pesar de los daños en infraestructuras (los vientos han derribado placas solares y han levantado tejados de naves, entre otros contratiempos) y de las pérdidas en algunos cultivos específicos, el sentimiento general del sector es de alivio por el gran aporte de agua que disipa la amenaza de sequía. En el campo el agua servirá, además de para llenar los embalses, para recargar los sobreexplotados acuíferos provinciales . "Algo vital», dice Alcolea pensando ya en para «las próximas campañas de regadío de productos hortícolas, como el melón y la sandía". La valoración última y general es que la repercusión de las borrascas «a largo plazo, es positiva" . La sensación en el campo es que "no va a haber problemas este año si no pasa otra cosa». Ahora toca esperar a que siga saliendo el sol y que la tierra comience a tragar el agua recibida, lo que abre la puerta a una primavera "espectacular" .
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