Los robos y hurtos en el campo han registrado un importante descenso en la región a lo largo de los últimos años, aunque todavía siguen contabilizándose un número elevado de ellos, más de tres al día. De acuerdo a los datos contenidos en dos respuestas escritas del Gobierno a preguntas formuladas por la diputada por Badajoz María Teresa Angulo, entre el 2012 y el 2017 se han denunciado 9.077 sustracciones en explotaciones agrarias y ganaderas situadas en territorio extremeño. Dentro de este cómputo quedan incluidos los hurtos, los hurtos en el interior de vehículos, los robos con fuerza, los robos con fuerza en el interior de vehículos y los robos con violencia e intimidación.
En este sexenio, el máximo de infracciones se contabilizó en el 2014, con 1.748 denuncias formuladas. Tres años después, en el 2017, el número había descendido hasta las 1.160. Por provincias, el problema es mucho más acuciante en la de Badajoz, que el año pasado concentró siete de cada diez de estas infracciones penales.
En el conjunto del país, los datos han seguido una evolución similar a la experimentada en la región, incluso más pronunciada. Si en el 2013 fueron 24.078 las sustracciones denunciadas, en el 2017 bajaron hasta las 13.660, con lo que la caída acumulada fue del 43,3%.
El descenso de las infracciones cometidas en el ámbito rural ha coincidido con el despliegue de los equipos ROCA de la Guardia Civil, creados a finales del 2013, cuya función es prevenir e investigar los hechos delictivos relacionados con las actividades agrícolas y ganaderas, incrementar la seguridad de las explotaciones y establecer una mayor comunicación con los colectivos afectados. Actualmente, en la región hay trece equipos ROCA, siete en la provincia de Badajoz, donde cuentan con 35 agentes, y seis en la de Cáceres, donde son 27 sus integrantes.
En este sentido, para Juan Metidieri, presidente de APAG Extremadura Asaja, en el hecho de que hayan bajado los robos y hurtos en el campo extremeño ha sido determinante el despliegue de estos equipos especializados de la Benemérita, pero «también la presión que hemos ejercido todas las partes afectadas y las medidas que se están tomando en las explotaciones».
El responsable de esta organización agraria señala que es «evidente» la reducción que hubo el año pasado en las sustracciones cometidas en campañas como la de la aceituna, que tradicionalmente ha concentrado buen número de las infracciones. No obstante, agrega, «aún son muchos los robos que se producen, no se puede decir que el problema esté solucionado». «Se cometen principalmente en instalaciones de riego, donde hay transformadores, y también en explotaciones ganaderas, sobre todo de corderos», agrega.
«Es verdad que la tendencia es de reducción, pero no es para echar las campanas al vuelo. Este sigue siendo todavía uno de los problemas principales que tenemos en el sector agrario», sostiene también Ignacio Huertas, secretario general de UPA-UCE. «No podemos bajar la guardia porque esta no es una cuestión que se haya solucionado, ni muchísimo menos», incide.
«MAYOR SENSIBILIZACIÓN» / A juicio de Huertas, a que se produzca esta «inercia positiva» ha contribuido, en primer lugar, «la mayor sensibilización con este problema por parte de los distintos gobiernos», que ha llevado a que se destinen más medios y agentes para combatirlo, «sobre todo durante determinadas campañas». En segundo lugar, «que ya no solamente se persiga el robo, sino que al mismo tiempo se vea dónde se está vendiendo el producto robado y también se persiga ahí, porque está claro que lo que no se vende no se roba», argumenta. «Es más fácil controlar los puestos de recepción que controlar todo el campo. Y eso tiene que ser a nivel nacional, porque de nada nos serviría hacerlo aquí en Extremadura si no se hiciese en Andalucía o en Castilla-La Mancha», apostilla.
En cualquier caso, considera que las estadísticas infravaloran el problema. «Muchos agricultores se cansan de denunciar porque al final no ven que realmente hacerlo sea efectivo», por lo que hay muchas sustracciones que no figuran en estos datos. «Nosotros siempre pedimos que denuncien, porque solo así sale el problema a la luz, y porque también es la única manera de tratar de resolver esas situaciones», precisa. Igualmente, defiende que habría que «revisar» determinadas cuestiones legislativas. «Antes había gente que robaba para comer, pero hoy hablamos de mafias organizadas que lo hacen para vender. Frente a eso tiene que haber una respuesta legislativa que sea acorde con ese tipo de situaciones y que endurezca el castigo de estas conductas», esgrime.
De la misma manera, Huertas incide en que hay que continuar reforzando la presencia de la Guardia Civil en el campo, ya que tiene un fuerte carácter disuasorio. «Seguimos teniendo una cierta sensación de inseguridad. Eso de dejar el tractor en el campo e irte a comer, es algo que te lo piensas dos veces».