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Ganadería por los siglos de los siglos

14/01/2020
En: heraldo.es
Digital
Los expertos defienden la importancia de recuperar y divulgar una figura histórica como los acuerdos de paz transfronterizos a través de los pastos Heraldo.es Una comida de hermandad reúne cada año los pastores aragoneses y franceses, en este caso con la asistencia del consejero de Agricultura. F. S. Una comida de hermandad reúne cada año los pastores aragoneses y franceses, en este caso con la asistencia del consejero de Agricultura. F. S. A lo largo de su dilatada trayectoria histórica las facerías han sufrido las múltiples vicisitudes del paso del tiempo, pasando por épocas más florecientes, así como por otras de mayor dificultad. De hecho, el pasado siglo XX fue de mera supervivencia de estos acuerdos y es necesario adoptar medidas para evitar que estos acuerdos desaparezcan, con el impacto que supondría para una actividad clave en los Pirineos como es la ganadería extensiva. Así, los expertos consideran que es necesario actualizar el régimen jurídico, dando a los municipios el papel decisor y el apoyo necesario desde otras instituciones superiores. Esto supondría revalorizar estos acuerdos y la creación de una conciencia pirenaica común, de perseverancia y pervivencia. Además, los especialistas insisten en que es necesario valorizar las facerías como garantes de aspectos como la trazabilidad y la calidad de la carne de los animales que se crían bajo su amparo. Todo ello se considera factible si se incluyeran las facerías en los planes de desarrollo rural y, obviamente, si cuentan con la financiación adecuada. El impulso de estos acuerdos ancestrales y el mantenimiento de los movimientos del ganado tiene también un componente medioambiental. Esta actividad garantiza la sostenibilidad del medio natural pirenaico y evita que se acumulen excesivos matorrales o material vegetal que aumenta el riesgo de incendios. Asimismo, es clave la revisión y adaptación de los acuerdos a los tiempos actuales. Deben contemplar aspectos como las normativas sobre sanidad animal, que, como no puede ser de otro modo, son más estrictas cada vez. También la modernización o ejecución de infraestructuras ganaderas que garanticen una actividad pastoril de calidad es un aspecto fundamental. En esta readaptación de los acuerdos podría contemplarse la posibilidad de crear «bancos de pastos» que establezcan superficies de pasto más amplias que las recogidas en los acuerdos faceros vigentes y que eviten la disminución de terrenos dedicados a esta actividad. En este aspecto, Aragón podría volver a ser el modelo a imitar ya que en la comunidad existe el banco de tierras, que se aplica sobre la actividad agrícola. Más que promoción turística El origen de las facerías se hunde en la historia. Estos acuerdos han sobrevivido a dificultades de todo tipo y actualmente son difíciles de enmarcar jurídicamente. En la actualidad regiría sobre ellos el Derecho Internacional, en el que la costumbre tiene un valor preeminente. Y si algo vertebra estos acuerdos faceros es, en primer lugar, el contrato y, en segundo lugar, la costumbre. «Aunque la promoción turística es una de las claves, la supervivencia de las facerías pasa por una reflexión que debe abordarse desde diversos prismas comunes a prácticamente todas ellas, principalmente, para no perder la perspectiva ni la razón de ser de estos acuerdos, que es el aprovechamiento de recursos ganaderos como son los pastos». Así se expresa Enrique Ramón, presidente de la Casa del Valle de Broto, que es la institución que, entre otras funciones, vela por el cumplimiento del acuerdo facero entre los valles de Broto y Barèges. «Necesitamos dar a conocer y promocionar la trashumancia, sobre todo en el lado español, ya que es una tradición que implica valores que van mucho más allá de la mera actividad ganadera, como son la tradición, la hermandad o el peso de la historia», afirma. «Sobre todo en el lado español, ya que en la vertiente francesa, la trashumancia sí que se utiliza como reclamo turístico », apunta el máximo responsable de la Casa del Valle de Broto. «Si bien la carga ganadera ha descendido mucho, y la ganadería extensiva ha sufrido un declive, el auge de la lucha contra el cambio climático y el encarecimiento de los combustibles y, como consecuencia, de los piensos para alimentación, puede suponer una oportunidad para recuperar los pastos tradicionales », explica Lucía López, autora del blog Mallata.com y divulgadora de temas relativos a la ganadería extensiva. Coincidiendo con el sentir de otros muchos expertos, López añade que, además, es «muy interesante recuperar y divulgar una figura histórica como son los acuerdos de paz transfronterizos a través de los pastos, como son las facerías, no solo como elemento regulador de una actividad sino como parte de la cultura y de una historia que se remonta nada menos que al siglo XII».
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