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Esta antigua masía es el único Relais & Châteaux de El Priorat, ideal para olvidarse del mundo

13/11/2023
En: lavanguardia.com
Digital
Aislado, sin contaminación lumínica ni acústica, el entorno es perfecto para desconectar y dejarse llevar por los sentidos "El Priorat es un país tormentoso, cataclismático, de una violencia geológica impresionante. La geología del paraje parece una borrachera, una fuerza interna, desordenada y pujante que traquetea la tierra, una fuerza de colores suntuosos, de exudación densa, de tumefacciones y de hinchazones agitadas, de polvo", así describió Josep Pla la comarca en 1971. Un territorio abrupto lleno de barrancos y pendientes acusadas en el que, en el siglo XII, los monjes cartujos osaron cultivar vides sujetando sus raíces a los terrenos pizarrosos de las laderas montañosas del Monstsant. Y entre curvas, campos de cultivo y montañas se alza una masía de 1797 que fue propiedad de la familia Bruno, una de las que durante décadas se encargaron de trabajar las viñas de los monjes de la zona de Torroja del Priorat, en Tarragona, y que, desde este mayo, alberga un hotel cinco estrellas que lleva su nombre. Mas d'en Bruno Entre curvas, campos de cultivo y montañas se alza una masía de 1797 que fue propiedad de la familia Bruno El edificio del Gran Hotel Mas d'en Bruno ha sido rehabilitado respetando e integrando elementos arquitectónicos que han sobrevivido al paso del tiempo, como la fachada con su dintel de piedra con el grabado del año de construcción, las vigas de madera de la entrada y la zona del spa, que fue un antiguo lagar de vino. Una reforma que ha conseguido vincular tradición y modernidad, armónicamente, en un mismo espacio. Aislado, sin contaminación lumínica ni acústica, el entorno es perfecto para desconectar y dejarse llevar por los sentidos. Para ello cuenta con 24 suites, que van desde los 120 metros cuadrados, más una terraza privada de 30 metros cuadrados en la Bruno's Suite, hasta los 55 metros cuadrados de las Junior Suite, decoradas en colores neutros, en la que predomina la madera natural, el mármol rojo y la piedra blanca, colores sin grandes contrastes para facilitar un sueño apacible entre poderosos muros de piedra. Es fácil relajarse en la piscina infinita exterior rodeada de cabañas privadas y hamacas con vistas a los viñedos, del mismo modo que en el spa privatizable se puede disfrutar de piscina climatizada, sauna, jacuzzi, baño de vapor y chorros de agua calientes y fríos. Los tratamientos a medida se realizan con productos de Natura Bissé, que permiten mimarse al máximo. También hay una tienda boutique que ofrece artículos exclusivos, artesanía y productos de gastronomía local, y una biblioteca en la que pasar largos y distendidos momentos. La gastronomía es otro de los atractivos del hotel. Dos restaurantes y tres bares invitan a disfrutar de una cocina conectada a la tierra, creada por el chef tarraconense Josep Queralt especialmente para Mas d'en Bruno. En realidad, solo hay un restaurante, que se transforma según el momento del día. Es Tarraco al mediodía, ideal para degustar propuestas italo-mediterráneas, y Vinum por la noche, con menús degustación elaborados por el chef y maridados con una extensa carta de vinos. El Wine Bar, uno de los espacios más privados, permite saborear los mejores vinos de la tierra y del mundo, y es el lugar idóneo donde aprender sobre la DO con una cata o una masterclass. En Bruno's Bar se sirven cócteles de autor, y Bistro, en la terraza con vistas a la piscina y a los viñedos, ofrece una selección de tapas y platos mediterráneos de productos frescos y locales. La experiencia transciende los muros del hotel. Hay diversas propuestas que van desde rutas en bicicleta eléctrica a sesiones de yoga, catas de aceite de oliva o vinos, un pícnic entre viñedos y la observación de las estrellas con un experto que desgrana los secretos de la Via Láctea.
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