El incendio que desde el jueves arde en la Llitera alta comenzó ayer a entrar en fase terminal tras haber arrasado 3.363 hectáreas a mediodía de ayer, según la información facilitada por el Gobierno de Aragón a los ayuntamientos de los municipios afectados. Menos de la mitad de esa superrficie, 1.565 ha, son forestales, lo que supone un intenso impacto en el paisaje de una zona que dedica una parte de su economía al turismo rural, y el resto, 1.798, de cereal de secano, actividad en la que las pérdidas van a superar con creces las estimaciones iniciales de un millón de euros. La cifra se conocía a mediodía de ayer, cuando el operativo del Infoar seguía atacando los puntos calientes que se iban localizando, la mayoría de ellos en el término de Azanuy, donde los vecinos, que volvieron a sus casas el sábado tras dos días de desalojo, seguían vigilantes ante la posibilidad de una eventual reavivación del fuego, que el jueves se detuvo en la línea que marcan las primeras casas del pueblo. La magnitud del incendio, para cuya extinción se esperaban ayer las lluvias que empezaban a asomar por la Sierra de Guara, lo sitúan entre los más graves en lo que va de año en la península ibérica. De hecho, esa estimación de casi 3.400 ha, pendiente de corrección con la suma de las zonas de pendiente, se acerca a las 3.600 con un perímetro de 4.700 que el fuego quemó hace veinte días en Villanueva de los Castillejos (Huelva), el mayor siniestro por fuego registrado desde enero. En ese escenario, el Gobierno central ha decidido catalogar el área del incendio como zona catastrófica (área afectada por una emergencia de proteccion civil), algo que se materializará en uno de los próximos consejos de ministros. Por otro lado, varios alcaldes y concejales de los municipios afectados por el incendio presentaron ayer una iniciativa que el grupo del PSOE va a registrar hoy en las Cortes de Aragón en la que proponen al ejecutivo autonómico la adopción de una serie de medidas de ayuda, de recuperación de la zona y de prevención ante próximas situaciones de riesgo, cuya probabilidad va en aumento ante la intensificación del cambio climático. Según explicó Fernando Sabés, alcalde de San Esteban y vicepresidente segundo de las Cortes, la propuesta consta de cinco puntos: ayudas económicas para quienes han sufrido pérdidas (agricultores, ganaderos, apicultores, empresas, cotos de caza) y para quienes han colaborado en las tareas de extinción, agilizar la actuación de los seguros agrarios y aclarar la indemnización de bienes no asegurables (balas de paja, olivos, almendros), un plan "dotado económicamente y temporizado" para gestionar el monte (incluye cortafuegos y variación del mosaico agroforestal), un plan piloto para perimetrar los cascos urbanos "y que no volvamos a sufrir lo que hemos sufrido" y activar una convocatoria de subvenciones que permita poner en marcha los Riegos de la Llitera Alta. "Lo importante es que el incendio está hoy controlado, por eso lo importante ahora es no dejar tirado a nadie", señaló Sabés. "Lo que pedimos es que el Gobierno de Aragón se comprometa con estos pueblos", añadió. Arden barracas en l'Horta y una cosechadora en Artesa de Segre Los Bomberos de la Generalitat trabajaron ayer en dos incendios de vegetación en Anya, núcleo de Artesa de Segre, y en l'Horta de Lleida. El primero se declaró a las 12.02 horas en un campo de Anya cuando empezó a arder una cosechadora y el fuego se propagó al campo de cereal. Al lugar acudieron doce dotaciones terrestres y un helicóptero, que a las 14.00 horas lo dieron por controlado.El segundo incendio se declaró a las 19.00 horas en la partida Camí de la Mariola, en la falda del Turó de Gardeny, en l'Horta de Lleida. Los Bomberos activaron una docena de dotaciones. El fuego quemó varias barracas, un vehículo, vegetación y basura. Los Bomberos contaron con el apoyo de la Guardia Urbana. La presidenta de la asociación de vecinos Camí de la Mariola, Marina Pifarré, agradeció la rápida actuación de los Bomberos y alertó que "hay muchas fincas en estado de abandono, en las que no se hace un mantenimiento adecuado". Por otro lado, hubo pequeños fuegos en granjas de Térmens y Puigverd de Lleida.