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El arroz se paga hoy peor que hace 40 años

24/09/2018
En: levante-emv.com
Digital
Las más de 3.000 personas que asistieron ayer a la séptima «Festa de la Sega» en el Port de Catarroja vivieron una especie de regresión a un tiempo pasado que se evidenciaba no solo en lo más evidente, la forma tradicional de cosechar este producto tan arraigado en la cultura valenciana, sino en el propio sector del arroz. Una forma de vida que, como la agricultura en general, está en serio riesgo de extinción y en una crisis que ya es perpetua. Ayer se puso de manifiesto la paradoja de ver cómo todavía existen muchas personas que valoran y aprecian la agricultura, sus formas de trabajar y su modo de vida, pero, al mismo tiempo, esto no evita que el sector se encuentre en un estado cada vez más delicado. Como decía Paco, uno de los agricultores más veteranos: «Esto de la agricultura está muy mal, cada año vamos a menos, entre la pyricularia (un hongo que ataca el arroz), las medicinas, el arroz al mismo precio... es muy complicado subsistir». Era un día de fiesta, sí, pero también de reivindicación, de llamadas a la acción desde las instituciones hasta cada consumidor que es quien elije si echa o no a su carro de la compra habitual un arroz autóctono u otro procedente de algún otro lugar del mundo. Tras participar en la demostración de siega tradicional, uno de los agricultores más jóvenes, Raúl Raga, evidenciaba otro problema endémico de la agricultura y del arroz: «Aquí gente joven somos muy pocos y nos conocemos todos. Si vas a la huerta el 95 % de lo que verás son personas mayores y es una pena». Entre los motivos que él veía, además del trabajo duro y poco recompensado, está el propio precio del arroz: «Está muy bien recordar cómo nuestros antepasados trabajaban el campo y se esforzaban por llevar esto adelante. Pero hoy está complicado por el tema de los precios. Hoy se paga la mitad por un kilo de arroz que hace 40 años», lamentaba para añadir que «son tradiciones que nos gustan, van de padres a hijos y por eso no se pierden, pero si fuera por rentabilidad no continuaría. En muchas familias, de hecho, los hijos ya han dejado de trabajar la tierra, se han ido a otros sectores y esas tierras o se han arrendado, o vendido o se han perdido directamente porque no es rentable a pequeña escala trabajar el arroz». Esto es lo que hizo, precisamente, el hijo de Paco, que tras empezar de joven en el campo decidió estudiar y dedicarse a otros sectores. Sobre la temporada que se avecina, los agricultores auguran que será, de nuevo, otro mal año para el arroz bomba, pues las últimas lluvias han perjudicado a esta variedad. En cambio, fueron beneficiosas para otras como el J. Sendra. Eso sí, falta ver ahora a cómo se pagará este año, algo ante lo que no son muy optimistas.
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