Esto se debió al dinamismo del consumo interno, pese a las importaciones, y al incremento de la competitividad de las firmas cárnicas mexicanas. Durante el año también se observó una tendencia al alza en los precios a lo largo de la cadena productiva. El precio promedio en granja se ubicó en 45,98 pesos mexicanos por kilogramo, unos 2,25 euros, lo que representa un aumento anual de 13.2%, mientras que el precio en el matadero alcanzó los 48.79 pesos por kilogramo, unos 2,39 euros/kg. Una vez sacrificado el animal, el precio medio de la canal crece en un 34,4 % y llega a los 74,89 pesos por kilogramo, 3,67 euros/kg, reflejando el comportamiento del mercado interno y la demanda de proteína animal en el país. En materia de actividad productiva, el sacrificio en establecimientos Tipo Inspección Federal (TIF) alcanzó 9,54 millones de canales, mientras que el sacrificio en mataderos municipales se mantuvo estable con 4,26 millones de cabezas. En el frente comercial, el sector registró un incremento de 10,4% en las importaciones de carne de cerdo, que alcanzaron 1,53 millones de toneladas, lo que evidencia el crecimiento del consumo nacional. Frente a esto, las exportaciones mexicanas de carne de cerdo disminuyeron 11,6%, ubicándose en 152.000 toneladas, en un entorno internacional más competitivo y con ajustes en los mercados. Desde Opormex, consideran que los resultados de 2025 confirman el papel estratégico de la actividad para la producción de proteína animal, el desarrollo rural y la seguridad alimentaria del país, al tiempo que plantean la necesidad de fortalecer la producción nacional y la competitividad frente a los mercados internacionales. El presidente de Opormex, Heriberto Hernández Cárdenas, señaló que los resultados reflejan los desafíos para lograr las metas del Plan México para la Porcicultura, que se plantea un crecimiento del 30% para 2030 con una inversión de 40.000 millones de pesos y un crecimiento anual del 6.7%. "México tiene una porcicultura sólida y con gran capacidad productiva, pero para aprovechar plenamente ese potencial necesitamos fortalecer la competitividad del sector, impulsar políticas públicas favorables e inversión productiva, que nos permitan generar las condiciones para reducir la dependencia de importaciones y avanzar a la soberanía alimentaria", señaló.