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Matan a 300 avestruces en Canadá y se desata una tormenta internacional

10/11/2025
En: periodistadigital.com
Digital
El sacrificio masivo de avestruces en una granja canadiense provoca un torrente de reacciones, revive viejos mitos y reabre el debate sobre ética, conservación y peligrosidad de estas aves. El avestruz, esa extraordinaria criatura que parece sacada de un cuento por su mezcla de gracia, velocidad y apariencia singular, no escapa del escrutinio público. Hace unas semanas, Canadá se convirtió en el escenario de un suceso insólito: el sacrificio de 300 avestruces en una granja, un hecho que rápidamente acaparó titulares a nivel internacional y generó controversia en Estados Unidos y más allá. Lo que comenzó como un operativo sanitario se transformó en un símbolo de las tensiones entre la ganadería industrial, el bienestar animal y la percepción pública global. La sorpresa inicial se tornó rápidamente en indignación. Imágenes y relatos de testigos comenzaron a circular por redes sociales, avivando el debate sobre la necesidad de recurrir a una matanza masiva o si existían alternativas más compasivas. Mientras tanto, expertos en fauna y organizaciones defensoras de los animales alzaron la voz, denunciando la ausencia de protocolos éticos y la trivialización del sufrimiento animal. Pocos animales presentan historias tan cargadas mitos realidades como lo hace el avestruz: ese gigante sabana quien fue protagonista involuntario reciente controversia internacional. La polémica en Canadá: ¿por qué se sacrificaron 300 avestruces? El origen de este escándalo fue la identificación de un brote de gripe aviar en una explotación dedicada a la cría de avestruces para carne y cuero. Las autoridades sanitarias, siguiendo estrictos protocolos de bioseguridad, ordenaron el sacrificio inmediato de todos los ejemplares para prevenir la propagación del virus a otras especies avícolas y proteger así la economía agrícola local. Sin embargo, la magnitud del operativo, sumada a la falta de transparencia y las imágenes filtradas que mostraban a los animales bajo condiciones extremas de estrés provocaron una avalancha de críticas. Uno de los aspectos que más indignación generó fue el método utilizado para llevar a cabo el sacrificio, considerado inadecuado y cruel por muchos. La granja, situada en Alberta, era una de las más grandes del país y mantenía a los animales en condiciones muy alejadas de su entorno natural. Según los especialistas, el estrés sufrido por los avestruces pudo agravar aún más la situación, desencadenando escenas caóticas difíciles de controlar. El caso pronto trascendió fronteras. En Estados Unidos, donde existe una industria similar y una creciente sensibilidad hacia el bienestar animal, asociaciones y ciudadanos exigieron respuestas y pidieron revisar los protocolos aplicados para el sacrificio en situaciones sanitarias críticas. ¿Están los avestruces en peligro de extinción? La pregunta surge inevitablemente cada vez que ocurre un sacrificio masivo de una especie carismática. En lo que respecta al avestruz común (Struthio camelus), la respuesta es tranquilizadora aunque no exenta de matices. Actualmente, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo clasifica como «preocupación menor», lo que significa que no está considerado en peligro de extinción en estado salvaje. No obstante, otras subespecies enfrentan situaciones distintas; es el caso del avestruz somalí, catalogado como «vulnerable». Las principales amenazas para estos animales no provienen tanto de la caza directa como sí lo hacen del deterioro del hábitat natural, el avance agrícola, el cambio climático y especialmente, la explotación industrial para carne, cuero y plumas. Las granjas dedicadas a estos animales son frecuentes en África, Europa y América, lo que plantea serias dudas éticas sobre su trato y bienestar; muchas veces priorizan el beneficio económico por encima del bienestar animal. El incidente canadiense no afecta a la supervivencia global del avestruz como especie; sin embargo, sí plantea importantes preguntas sobre cómo debemos tratar a estos animales exóticos destinados a granjas y subraya la necesidad apremiante de reforzar las normativas relacionadas con su bienestar y bioseguridad. ¿Representan un peligro real para los humanos? El imaginario popular suele asociar al avestruz con actitudes cobardes gracias al célebre mito que dice que esconde su cabeza bajo tierra ante cualquier peligro. Pero esta idea está muy alejada de la realidad. El avestruz es un animal robusto capaz de alcanzar velocidades cercanas a los 70 km/h e incluso defenderse con potentes patadas letales para depredadores... o incluso para personas. Sin embargo, no es intrínsecamente agresivo. En libertad, este ave prefiere huir antes que enfrentarse al peligro. Solo ataca si se siente acorralado o amenazado o cuando está sometido a niveles extremos de estrés por situaciones como cautiverio o manipulación humana. Los incidentes graves entre humanos son muy poco comunes; generalmente suceden en contextos artificiales como granjas o zoológicos donde los animales no pueden manifestar sus comportamientos naturales. Por lo tanto, aunque es cierto que el avestruz tiene capacidad para causar daños serios, no representa un riesgo para las personas bajo circunstancias normales. El verdadero peligro radica más bien en desconocer su comportamiento natural y gestionar inadecuadamente a estos ejemplares cuando están cautivos. La vida del avestruz: curiosidades y realidades sorprendentes El avestruz va mucho más allá del mero titular mediático o símbolo dentro del sector ganadero. Es considerado el ave más grande y rápida del mundo; capaz incluso de recorrer largas distancias por las extensas sabanas africanas con una resistencia física notable. Su longevidad puede alcanzar hasta 40 años en libertad; sin embargo, esta esperanza disminuye drásticamente dentro del entorno industrial donde suelen ser sacrificados antes del primer año. Algunas curiosidades que reflejan lo singular del avestruz incluyen: Sus huevos son los mayores dentro del reino animal; pueden llegar a pesar casi dos kilos aunque sorprendentemente son pequeños proporcionalmente al tamaño del animal. Contrario al mito popularizado, nunca esconden su cabeza bajo tierra; cuando se sienten amenazados prefieren correr o agacharse para camuflarse entre la vegetación. Tanto machos como hembras participan activamente en incubar sus huevos: ella durante el día mientras él lo hace durante las noches. Su alimentación es mayoritariamente herbívora aunque ocasionalmente ingieren pequeños invertebrados e incluso piedras que les ayudan a triturar su comida. Son aves sociales e inteligentes capaces de crear complejas relaciones dentro sus grupos e incluso demostrar habilidades para resolver problemas. Granjas, moda y dilemas éticos La creciente industria dedicada a la cría industrial del avestruz ha dado origen a un mercado global centrado en productos como carne, cuero o plumas altamente valorados entre consumidores exigentes. Sin embargo detrás esta demanda hay una realidad incómoda: las condiciones dentro estas granjas suelen ser antinaturales e estresantes; espacios reducidos junto a manipulaciones constantes así como separaciones prematuras entre crías son prácticas comunes denunciadas por organizaciones protectoras. La controversia surgida en Canadá ha revitalizado el debate sobre si estas prácticas son legítimas o si es necesario revisar estándares relacionados con el bienestar animal dentro este sector productivo particularmente cuando se trata especies exóticas con necesidades biológicas específicas. ¿Qué nos enseña el caso canadiense? Más allá del revuelo mediático generado por este caso particular con 300 avestruces sacrificados en Canadá nos recuerda los desafíos presentes entre progreso humano versus respeto hacia los animales. La gestión frente emergencias sanitarias debe considerar no solo salvaguardar salud pública sino también garantizar dignidad así como bienestar respecto aquellos seres vivos afectados. Mientras tanto sigue siendo fascinante observar al avestruz: un animal digno merecedor respeto admiración. Ni cobarde ni inherentemente amenazante nos lleva cuestionarnos nuestros prejuicios sobre ellos además reflexionar acerca qué tipo relación deseamos establecer con aquellos seres vivos cohabitando nuestro planeta. Para terminar, unas curiosidades extra Los avestruces pueden sobrevivir largos periodos sin agua gracias a obtener mayor parte hidratación necesaria mediante plantas consumidas. Sus patas poseen tal fuerza que pueden causar muerte instantánea incluso hasta leones mediante una sola patada aunque optan generalmente por huir. Su visión es excepcional: pueden detectar movimientos hasta kilómetros lejos permitiéndoles anticiparse ante posibles depredadores. A pesar ser aves no tienen capacidad voladora pero compensan ello batiendo récords velocidad terrestre resistencia. La selección de las mejores marcas de termómetros TERMÓMETROS CLÍNICOS Aquí encontrarás la oferta actualizada de estos dispositivos de salud
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