El Gobierno de Castilla-La Mancha ha apostado por un modelo de autorregulación del aceite de oliva que condicione el mercado, con más integración comercial y más defensa en común de los intereses de los olivicultores, en respuesta a las protestas por la actual situación económica del sector.
Así se ha referido el consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, quien a preguntas de los medios de comunicación ha declarado que entiende la manifestación convocada por los agricultores y ganaderos el próximo día 4 de febrero en Toledo, aunque ha señalado que "también depende del prisma con el que se mire".
"En el caso de las organizaciones agrarias, es una protesta de ámbito nacional que tiene bastante poco que ver con los cultivos mas importantes de la región" ha justificado el consejero, que ha situado el aceite de oliva y el vino como "productos referentes en Castilla-La Mancha".
Martínez Arroyo ha reconocido que respecto a estos productos "se están viviendo momentos de dificultad con precios bajos" que ha confiado en que remonten, tras una cosecha extremadamente baja en el sector del vino de 20 millones de hectolitros por los 37 recolectados del conjunto de España, aunque ha confiado en que sea capaz de "afrontar bien la situación a partir de este momento".
En cuanto al aceite de oliva, ha señalado que es donde mayor dificultad de precios ha habido en los últimos años y ha asegurado que "la única medida directa que existe para intervenir en el mercado es el almacenamiento privado", por el que está previsto este año "unas 140.000 toneladas en todo el país, lo cual tiene que significar una mejora de los precios del producto".
"Hay que trabajar en la reforma de la PAC entre todos", ha destacado el consejero de Agricultura, que ha añadido que además de tener ayudas directas para agricultores y ganaderos en explotaciones pequeñas, medianas y familiares en el medio rural, "también tiene que aportar instrumentos verdaderos de mercado para que los sectores puedan hacer frente a las crisis que se están viviendo".
Respecto al coronavirus y sus posibles efectos condicionantes en misiones comerciales, Martínez Arroyo ha confiado en que no suceda, aunque ha manifestado que se viven "momentos complejos" por el tamaño del mercado global.
Según ha recordado el consejero, "siempre que hay afectación económica en el sector, se buscan mercados alternativos", como en el caso del queso, donde el Gobierno regional va a invertir 100.000 euros para promocionarlo en el mercado nacional como alternativa a los aranceles de EEUU.
En este sentido, ha valorado que se ha conseguido introducir el queso "en la mayor cadena de distribución de España", y en el caso del vino "se ha llegado a un acuerdo con el Ministerio de flexibilizar las normas de promoción para que las bodegas puedan ir a distintos mercados".