El uso de antibióticos en sanidad animal continúa amenazando la salud global: Su impacto no puede pasarse por alto

26/05/2026
En: consalud.es
Digital
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) afirma que todavía hay margen para revertir la situación y evitar consecuencias devastadoras El impacto global del uso de antimicrobianos en animales y el avance de la resistencia a estos medicamentos es una amenaza que ya afecta a la salud humana, animal y ambiental. El informe "El estado de la sanidad animal en el mundo 2025" publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) revela que, aunque entre 2020 y 2022 se logró reducir un 5 % el uso global de antimicrobianos en animales , todavía persisten importantes desafíos en sectores como la acuicultura y en el uso de antibióticos como promotores del crecimiento. El documento destaca que el uso de antimicrobianos pasó de 102 a 97 miligramos por kilogramo de biomasa animal entre 2020 y 2022 , un descenso que la OMSA considera "alentador" porque demuestra avances en el control del uso innecesario de antibióticos. Según el informe, 157 países y territorios participaron en la recopilación de datos y 111 aportaron información cuantitativa validada sobre el consumo de estos medicamentos, lo que evidencia un creciente compromiso internacional con la vigilancia sanitaria. Además, la reducción se produjo en el 62 % de la biomasa animal global distribuida en 85 países y territorios. Sin embargo, el informe alerta especialmente sobre la acuicultura , un sector en expansión donde la utilización de antimicrobianos continúa generando preocupación. Por primera vez, la OMSA ofrece un análisis detallado del uso de antibióticos en animales acuáticos destinados a la producción de alimentos y advierte de que las fluoroquinolonas representan el 15,8 % de los antimicrobianos empleados en este ámbito . Estas sustancias están clasificadas como "críticamente importantes" para la salud humana, por lo que su uso continuado en ambientes acuáticos podría acelerar la aparición de bacterias resistentes. Actualmente, el 64 % de la biomasa acuática mundial ya está incluida en los sistemas de seguimiento de la OMSA El 22 % de los miembros de la OMSA siguen utilizando antimicrobianos como promotores del crecimiento animal Otro de los puntos más preocupantes del informe es que el 22 % de los miembros de la OMSA siguen utilizando antimicrobianos como promotores del crecimiento animal , una práctica desaconsejada por el organismo internacional. Entre los países que aún permiten este uso, un 7 % emplea medicamentos considerados de máxima prioridad para la medicina humana, como la colistina, la enrofloxacina o la fosfomicina. La OMSA advierte de que este modelo incrementa de manera significativa el consumo total de antibióticos y favorece el desarrollo de resistencias que pueden acabar comprometiendo tratamientos esenciales para las personas. El análisis también refleja fuertes desigualdades entre las diferentes regiones. Mientras África redujo un 20 % el uso de antimicrobianos, Europa logró un descenso del 23 %, las Américas bajaron un 4 % y Asia-Pacífico un 2 %, Oriente Medio registró un aumento del 43 %. Aunque esta región representa una pequeña parte del consumo mundial, la OMSA subraya que los datos disponibles solo cubren el 17 % de su biomasa animal, por lo que insiste en la necesidad de reforzar los sistemas de vigilancia y notificación para obtener una fotografía más precisa del problema. CONSECUENCIAS ECONÓMICAS Y SANITARIAS DEVASTADORAS Las consecuencias económicas y sanitarias de la resistencia a los antimicrobianos podrían ser devastadoras. La serie EcoAMR, elaborada por la OMSA junto a organismos internacionales y centros de investigación, calcula que la resistencia a los medicamentos podría provocar pérdidas anuales de hasta 1,7 billones de dólares del PIB mundial para 2050. Además, la propagación de patógenos resistentes desde el ganado hacia los humanos podría generar un impacto económico de hasta 5,2 billones de dólares. El estudio también estima que la reducción de la producción ganadera asociada a la RAM podría equivaler a las necesidades alimentarias de hasta 2.000 millones de personas al año en el peor escenario posible. La OMSA alerta de que el impacto sobre la producción de alimentos será especialmente grave en sectores como el bovino y las aves de corral , donde el uso de antibióticos es elevado. Las explotaciones ganaderas podrían tener mayores dificultades para mantener la salud de los animales, lo que se traduciría en menos producción de carne y leche y en un aumento de los precios de los alimentos. Solo entre 2025 y 2050, las pérdidas económicas globales derivadas de la resistencia antimicrobiana podrían oscilar entre 575.000 y 953.000 millones de dólares , aunque podrían dispararse hasta los 5,2 billones si se agrava el impacto sobre la salud humana y la productividad laboral. EXISTE MARGEN PARA REVERTIR LA SITUACIÓN El informe sostiene, no obstante, que todavía existe margen para revertir parte de esta situación . Según las proyecciones de la OMSA, si los agricultores de todo el mundo redujeran un 30 % el uso de antibióticos en el ganado, la economía global podría ganar 120.000 millones de dólares para 2050 . El organismo internacional insiste en que invertir en vacunación, bioseguridad, higiene y prevención de enfermedades no solo beneficiaría a la salud pública, sino que también permitiría proteger la sostenibilidad económica del sector ganadero. La directora general de la OMSA, Emmanuelle Soubeyran , asegura que el impacto de la resistencia antimicrobiana "no puede pasarse por alto" y recuerda que las consecuencias van mucho más allá de la medicina humana. Según afirma, los patógenos resistentes afectan de forma directa a la sanidad y al bienestar animal, generan una enorme presión económica y amenazan los esfuerzos de desarrollo sostenible. Soubeyran advierte además de que, por primera vez, la comunidad internacional dispone de una visión clara de "lo que está en juego" si no se toman medidas urgentes. El informe de la OMSA también analiza la aplicación de las normas internacionales de sanidad animal y concluye que se han producido avances significativos en ámbitos como la vigilancia epidemiológica , el control de movimientos de animales y la implantación del enfoque "Una sola salud", que integra salud humana, animal y ambiental. Entre 2005 y 2023, el 47 % de las enfermedades notificadas a la OMSA presentaban potencial zoonótico y el 68 % de las enfermedades emergentes registradas podían transmitirse entre animales y personas . Aun así, el organismo reconoce que persisten carencias importantes en la recopilación de datos, los sistemas de monitoreo y la coordinación internacional.
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