El presidente de la DOP Melocotón de Calanda, Ramón González , explicó tras la tormenta que todavía era pronto para ofrecer datos definitivos porque muchos agricultores seguían comunicando los daños a las aseguradoras y las tasaciones aún no habían comenzado. No obstante, indicó que la estimación inicial situaba la superficie afectada entre las 650 y las 800 hectáreas y precisó que alrededor de 300 correspondían al melocotón, el cultivo de mayor valor económico de la zona. Quince minutos de granizo Según relató González, la tormenta comenzó alrededor de las 14:30 horas con lluvia, aunque el episodio más intenso se produjo sobre las 15:05 horas, cuando empezó a caer granizo de forma continuada durante aproximadamente un cuarto de hora. A su juicio, la duración del fenómeno "fue suficiente" para provocar daños muy importantes en una amplia superficie agrícola. "Una granizada de diez o quince minutos no es poca cosa; hace muchísimo daño", afirmó el presidente de la DOP, quien describió un paisaje con abundantes hojas y ramas caídas y una gran cantidad de melocotones marcados por los impactos que dejó el pedrisco durante unos minutos. Durante la jornada del martes los agricultores comenzaron a presentar los partes a las compañías aseguradoras y también estaba previsto que los peritos iniciaran en los días siguientes las visitas a las explotaciones para valorar finca por finca el alcance real que ha tenido el siniestro en su totalidad. González insistió en que las cifras difundidas hasta el momento debían entenderse únicamente como una primera aproximación, ya que algunos daños no pueden apreciarse de forma inmediata y será necesario esperar varios días para conocer el estado definitivo del fruto. Sin embargo, las primeras revisiones realizadas por las cooperativas coincidieron en apuntar a un escenario de daños muy elevados, aunque todas ellas insistieron también en que las valoraciones definitivas dependerán de las inspecciones de Agroseguro. Desde Frutas Ismael explicaron que una de las fincas que tenían previsto comenzar a recolectar esta misma semana presentaba daños que, a simple vista, podían alcanzar el 100 %. No obstante, señalaron que preferían esperar a la visita de los peritos antes de ofrecer una valoración definitiva. También indicaron que en otras parcelas las pérdidas "podían llegar a situarse entre el 60 % y el 70 %", mientras que en las variedades más tardías todavía era necesario "esperar unos días" para comprobar cómo evolucionaba el fruto antes de determinar el porcentaje real de afección en su totalidad. En la misma línea se pronunció La Calandina. Su gerente, Antonio Cerdán, explicó que todavía era pronto para cuantificar el impacto de la tormenta porque las valoraciones variaban mucho entre unas fincas y otras. Según indicó, ya habían detectado explotaciones con daños próximos al 80 % e incluso al 100 %, mientras que otras presentaban afecciones cercanas al 60 %. Asimismo, destacó que las parcelas protegidas con mallas antigranizo habían soportado mucho mejor el episodio, reduciendo considerablemente los daños respecto a las fincas que carecían de esta protección. Es por ello que desde el consistorio calandino, el alcalde Alberto Herrero, manifestó su preocupación por las consecuencias que la tormenta podía tener para el municipio y recordó que la agricultura constituye la principal actividad económica local. El regidor señaló que buena parte de la huerta tradicional regada por el río Guadalope "había resultado especialmente castigada" y apuntó que una parte importante de la producción acabaría destinada a industria debido a los daños provocados por el granizo. Herrero expresó su confianza en que las tasaciones permitan compensar al menos parte de las pérdidas sufridas por los agricultores y destacó la capacidad del sector para afrontar este tipo de situaciones. "Son días complicados para el sector, de hablar con los seguros y comprobar el alcance real de los daños, pero los agricultores de Calanda siempre han demostrado fortaleza para salir adelante", afirmó. Precios A las pérdidas ocasionadas por la tormenta se suma una situación de mercado que el sector ya calificaba de "complicada" antes del episodio meteorológico. Ramón González explicó que el principal problema radicaba en el precio del melocotón destinado a industria, conocido como fruta de desvío, que este año se estaba pagando únicamente a ocho céntimos por kilo, frente a los entre 15 y 18 céntimos que se abonaban en campañas anteriores. El presidente de la DOP señaló que, con esos precios, cada kilo destinado a zumo suponía pérdidas para el productor porque el importe recibido no permitía cubrir ni siquiera los costes de manipulación. Por este motivo, advirtió de que en las explotaciones con daños cercanos al 90 % o al 100 % muchos agricultores podrían verse obligados a dejar la fruta en el árbol o triturarla directamente en la finca, ya que recogerla supondría incrementar todavía más las pérdidas económicas. Desde La Calandina , Antonio Cerdán explicó que la campaña ya presentaba dificultades antes de la tormenta. Señaló que los precios en fresco "eran ajustados" y que el intenso calor del verano había provocado un menor desarrollo del fruto, reduciendo el calibre medio del melocotón. Aunque los precios pudieran ser similares a los de la campaña anterior, recordó que un fruto de menor tamaño tiene un valor comercial "considerablemente inferior". Cerdán añadió que el granizo había empeorado todavía más la situación, ya que buena parte de la fruta dañada no podría destinarse a elaboraciones con mayor valor añadido, como las macedonias, y tendría como único destino la industria del zumo, donde la remuneración es muy reducida. A ello sumó el incremento experimentado en los últimos años por los costes laborales, los envases, los fertilizantes y otros insumos necesarios para la producción. Desde UAGA también se incidió en que el principal problema para los productores reside en la "escasa rentabilidad de la fruta destinada a industria". El sindicato explicó que, cuando tras una granizada la mayor parte de la cosecha deja de ser apta para el mercado en fresco, los ingresos obtenidos por el zumo no compensan los costes de recolección, manipulación y clasificación. Asimismo, recordó que el debate sobre la cobertura de los seguros continúa abierto entre el sector, ya que muchos agricultores consideran que las indemnizaciones no siempre reflejan el perjuicio económico real sufrido tras estos episodios meteorológicos.