La oficina del Servicio Agrícola Exterior de Estados Unidos en Tokio (FAS/Tokio) prevé que la producción y las importaciones de carne de pollo en Japón se mantendrán prácticamente estables en 2027 respecto a 2026. El elevado coste de los piensos, el transporte y la energía frena la expansión del sector pese a una demanda robusta, mientras el consumo seguirá firme, impulsado por el desplazamiento de los consumidores japoneses desde la carne de vacuno y de porcino hacia el pollo en plena escalada inflacionista. Según las estimaciones de FAS/Tokio, la producción crecerá de forma marginal hasta 1,835 millones de toneladas, frente a 1,83 millones en 2026. Los productores priorizan la estabilidad frente a una expansión rápida, en un contexto de costes elevados. Los datos más recientes del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca (MAFF), referidos al 1 de febrero de 2026 y comparados con 2024, muestran una caída del 4 % en el número de explotaciones de pollos de engorde , aunque el número de aves por explotación sigue aumentando. Esta consolidación explica el crecimiento previsto de la producción entre 2026 y 2027. Entre enero y mayo de 2026, la producción aumentó un 1 % interanual, hasta 725.850 toneladas. El precio de los piensos para pollos de engorde repuntó en 2026 hasta niveles de 2022, tras haber bajado en 2025. Según el MAFF, el pienso representa el 56 % de los costes totales de producción de pollos de engorde, a los que se suman los mayores costes de energía y envases, en línea con la evolución del petróleo. Estos mayores costes se ven compensados por precios elevados del pollo , sostenidos por el desplazamiento de la demanda desde el vacuno y el porcino. En el mercado mayorista de Tokio, el precio del muslo se recuperó tras tocar mínimos en noviembre de 2025, mientras que el de la pechuga, aunque a la baja, se mantiene en niveles altos. El sector mostró resiliencia frente a dos incidentes . La temporada invernal de gripe aviar altamente patógena (IAAP) de 2025 provocó el sacrificio de unas 5,8 millones de aves, el 92 % de ellas ponedoras, con impacto menor sobre la producción. El 28 de julio, un terremoto de magnitud 7,1 sacudió la prefectura de Kumamoto, en la región productora de Kyushu; a 6 de agosto no se habían reportado daños graves en las explotaciones, pese a cortes en carreteras que podrían afectar a la logística. FAS/Tokio no espera que ninguno de los dos episodios altere la producción total del país. En consumo, FAS/Tokio prevé que 2027 iguale los sólidos niveles de 2026, ya que el pollo sigue siendo la proteína animal más económica para hogares y restauración . El crecimiento del índice de precios al consumo se ha moderado desde 2026, pero los consumidores, tras sucesivas subidas desde 2022, continúan ajustando su gasto en alimentación. En respuesta, los supermercados combinan formatos grandes, para transmitir sensación de valor, con envases pequeños ajustados al consumo real. La demanda de pechuga para procesados como el 'salad-chicken' -pollo cocido y troceado, de perfil bajo en grasa y alto en proteína, muy popular como snack o guarnición-, el yakitori y el karaage se mantiene firme. Ante el encarecimiento de las materias primas, los procesadores exploran vías de reducción de costes, entre ellas un mayor recurso a materia prima importada. En restauración, las cadenas de comida rápida elevaron sus ventas en el primer semestre de 2026 al calor de la inflación, las tiendas de conveniencia incrementaron la venta de karaage y algunos pubs han añadido servicio de almuerzo para compensar costes. La llegada de turistas extranjeros, que alcanzó un máximo histórico en 2025, desciende en 2026 por la caída del turismo chino, sin impacto visible todavía en la restauración. En comercio exterior, las importaciones de pollo se mantendrán planas en 2027 respecto a 2026, en torno a 1,16 millones de toneladas , sostenidas por la competitividad de precios frente al producto nacional pese a la debilidad del yen. Las existencias iniciales de 2027 se estiman en unas 150.000 toneladas, en línea con la capacidad de almacenamiento en frío disponible. Entre enero y junio de 2026, las importaciones crecieron un 6 % interanual : Tailandia redujo su volumen por una producción más débil, mientras Brasil lo amplió gracias a precios competitivos. Ambos países concentran el 80 % de las importaciones totales de pollo de Japón. Los productos de pollo procesados, que suponen alrededor del 47 % de las importaciones totales, siguen en alta demanda ante la escasez de mano de obra y los mayores costes de procesado en Japón. Tailandia mantiene una posición dominante en este segmento gracias a la inversión directa de empresas japonesas, que en los últimos años se ha extendido también a China. Japón solo permite la entrada de pollo chino tratado térmicamente, pero sus importaciones desde ese país crecieron un 20 % interanual en el primer semestre de 2026.