Portugal, Bélgica y Países Bajos despuntan en una lista de proveedores en la que se hunde sospechosamente el país oriental Los bajos precios en origen arrinconan a los apicultores españoles. Los productores denuncian desde hace décadas la venta de jarabes y siropes bajo un etiquetado similar al de la miel, algo que ya no está permitido en la Unión Europea (UE). La victoria de los apicultores sobre estos derivados vegetales se certificó el pasado 14 de junio, cuando entró en vigor la directiva que obliga a «indicar expresamente el país o países de origen de la miel, así como el porcentaje exacto que representa cada origen en el contenido total del envase»; sin embargo, la industria retuerce la normativa comunitaria para presionar a la baja el valor que pagan por la miel nacional, obtenida en estricto cumplimiento con la normativa europea Según denuncia COAG, la distribución aprovecharía el Artículo 60 del Código Aduanero de la Unión para abastecerse de miel de terceros países que ha sido triangulada en socios comunitarios, donde desaparece su origen real , para llegar a España con el etiquetado europeo y así negociar con los apicultores nacionales. El artículo, 'Adquisición del origen', precisa que «las mercancías en cuya producción intervenga más de un país o territorio tienen su origen en aquel en el que se haya producido su última transformación o elaboración sustancial». Esta rendija legal permitiría que la industria consiguiese introducir importantes cantidades de miel en España bajo la denominación europea. La sospecha de los agrarios nacionales es que principalmente se trata de miel de China triangulada en países como Portugal, Bélgica o Países Bajos. El Balance de Comercio Exterior de Miel del primer trimestre de 2026 elaborado por COAG incide en que el incremento de las ventas de los aliados comunitarios mencionados a España se produce en consonancia con el aumento de compras de estos a China. « Portugal vuelve a situarse como principal país abastecedor de miel de la industria española. La industria portuguesa vendió a nuestros operadores un total de 4.335 toneladas de miel (el 34 % de las importaciones españolas en ese período) a un precio medio de 1,57 euros por kilo. En el mismo trimestre, la industria portuguesa importó 2.963 toneladas de miel a China a un precio medio de 1,09 euros por kilo», apunta la organización profesional agraria, que sentencia que a partir del análisis de estos datos de comercio exterior, «la miel que ya no está comprándose por parte de la industria española directamente a China -como se hacía anteriormente- se triangula desde hace algunos años a través de otros países de nuestro entorno comunitario como Portugal, en este caso». Esta reclamación, que precisamente se produce cuando los operadores españoles alcanzaron el mayor volumen de miel importada de toda la serie histórica en un primer trimestre del año, señala también a Bélgica y Países Bajos. El país con capital en Bruselas pasó de ser el sexto suministrador para España en los tres primeros meses del 2025 a alzarse hasta el tercer lugar en la referencia de 2026. «Bélgica introdujo en el mercado español, a través de la industria envasadora, un total de 1.536 toneladas de miel entre enero y marzo de 2026, el 12 % de nuestras importaciones, a un precio medio de 1,25 euros por kilo. En el mismo trimestre, la industria belga importó 8.011 toneladas de miel a China a un precio medio de 1,18 euros por kilo», resalta COAG, que llega a la misma conclusión que con Portugal y el origen chino de esta miel. Una situación similar a la de Portugal y Bélgica se produce con Países Bajos , que asciende hasta convertirse en el tercer proveedor de miel para España con un total de 1.166 toneladas vendidas a un precio medio de 1,77 euros por kilo. En ese mismo trimestre, la industria neerlandesa importó 1.125 toneladas de miel a China a un precio medio de 1,47 euros por kilo. La investigación ahonda en que China, proveedor por excelencia de miel para España, se ha desplomado hasta el sexto puesto con 852 toneladas importadas en el primer trimestre de 2026, lo que da todavía más sentido a la denuncia de COAG.