La producción de carne de cerdo en Colombia se aceleró hasta un 15,5 % interanual a junio de 2026, más del doble del ritmo registrado entre 2020 y 2025, según el informe 'Panorama Sector Porcicultor', elaborado por la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Grupo Bancolombia (Cibest). El repunte de la oferta ha presionado los precios del cerdo a la baja, aunque ha reforzado la competitividad de esta carne frente al vacuno, el pollo y el pescado en el gasto de los hogares. En 2025, la producción de carne de cerdo en el país alcanzó 663.885 toneladas, lo que supone una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 7,2 % entre 2020 y 2025. Las cifras de sacrificio siguen una tendencia similar, reflejo de las inversiones realizadas por el sector para ampliar su escala productiva. El consumo aparente de carne de cerdo en Colombia superó las 840.000 toneladas en 2025, de las cuales las importaciones representaron el 21 %. En el acumulado a mayo de 2026, el consumo aparente creció un 6,3 %, mientras que las compras externas cayeron un 19,3 %, lo que redujo su participación al 18,6 %. De esta manera, el crecimiento del mercado colombiano está siendo abastecido en mayor medida por la producción nacional. En cuanto a los cortes importados, la carne deshuesada y las chuletas-costilla concentraron el 83 % del volumen, con Estados Unidos y Canadá como principales países de origen. Los precios del cerdo vienen corrigiendo a la baja por el aumento de la oferta nacional. A junio de 2026, el precio promedio del cerdo en pie fue un 26,5 % inferior al de un año antes, mientras que en canal -fría y caliente- la caída rondó el 25 %, pese a que las importaciones acumularon una reducción del 19 % en mayo. Para el consumidor, esta tendencia ha contribuido a abaratar los precios minoristas; para el productor, el reto es preservar los márgenes mediante eficiencia en conversión alimenticia, un manejo sanitario adecuado y, cuando la escala lo permita, una mayor integración vertical y comercial. En junio de 2026, el índice de precios al consumidor (IPC) de la carne de cerdo registró una variación anual del -6,7 %, frente a un alza del 14,3 % en la carne de vacuno, del 3,3 % en el pollo y del 2,0 % en el pescado. Esta diferencia de precios está fortaleciendo la competitividad del cerdo en las decisiones de compra de los hogares. De mantenerse esta tendencia, el sector podría seguir ganando participación en el consumo, apoyado en una mayor disponibilidad de producto y en precios más competitivos. Los menores costos de las materias primas han amortiguado parcialmente la caída de los precios. La estructura de costos de la porcicultura depende, en gran medida, del alimento balanceado y de insumos importados como el maíz amarillo, la soya y la torta de soya, cuyos precios internacionales cayeron cerca de un 7 % en 2025. Aunque este año la soya y la torta de soya han repuntado, el maíz -principal componente del alimento- se ha mantenido estable. Además, la menor tasa de cambio ha contribuido a contener los costos de importación.