El olivar de Jaén, que es el epicentro del aceite de oliva español, vive ahora un cambio profundo y esperanzador con insectos beneficiosos como las hormigas y las crisopas que combaten con éxito plagas destructivas. Entre estas destacan la mosca del olivo ( Bactrocera oleae ) y la polilla ( Prays oleae ), las cuales generan pérdidas del 20%-30% en las cosechas cada año. Así, los agricultores logran reducir los productos fitosanitarios hasta en un 50%, gracias a iniciativas pioneras que marcan una diferencia real. La Universidad de Jaén respalda con solidez esta estrategia innovadora, a través de estudios que destacan la extraordinaria voracidad de especies como Tapinoma nigerrimum contra las larvas de estas plagas. Además, España ha alcanzado ya los 2,9 millones de hectáreas olivareras en 2025, con Jaén como indiscutible líder en esta expansión. Por eso, el cultivo entero gana en sostenibilidad y alcanza un equilibrio natural que beneficia a todos. Aunque los pesticidas tradicionales han creado resistencias alarmantes y han dañado seriamente la biodiversidad del suelo y el aire, el control biológico emerge ahora como una salida clara y efectiva. Proyectos como AGROLIVE de Citoliva priorizan, en efecto, la conservación de la fauna auxiliar para un futuro más verde. Andalucía, por su parte, produce el 32% del aceite de oliva mundial, un logro que se fortalece con estas prácticas. El olivar de Jaén es el epicentro del aceite de oliva español / mercacei.com Empresas visionarias como Castillo de Canena lideran la transición al integrar con precisión estos insectos en sus extensas fincas jienenses. De este modo, no solo obtienen aceites completamente libres de residuos químicos, sino que también fortalecen el ecosistema circundante de manera integral. Los beneficios se extienden así a costos operativos menores y a una mayor resiliencia frente al cambio climático, que afecta cada vez más a los campos. Hormigas: protectoras silenciosas Las hormigas, en particular la especie Tapinoma nigerrimum , actúan como guardianes silenciosos y eficaces en los olivares de Jaén. Ellas controlan con precisión las larvas de la mosca y la polilla siempre que se mantienen cubiertas herbáceas adecuadas, tal como lo confirma la Universidad de Jaén en sus investigaciones exhaustivas. De esta forma tan natural, se previenen daños económicos graves que podrían devastar las cosechas. / canal.ugr.es Los experimentos realizados en campo miden su efectividad mediante el Índice de Potencial de Depredación, un indicador que revela una voracidad excepcionalmente alta en las regiones de Andalucía. Aunque su actividad disminuye durante el invierno más crudo, un manejo extensivo y cuidadoso las potencia de manera significativa. Así, las plagas permanecen bajo control de forma natural y predecible. La cubierta vegetal ofrece nidos protegidos y presas alternativas esenciales para su supervivencia, pero las siegas químicas tempranas las reducen drásticamente en número y eficacia. Los investigadores advierten con énfasis que esta práctica perjudica su hábitat de forma irreversible si no se corrige a tiempo. En consecuencia, los olivares con mayor biodiversidad resisten mucho mejor las infestaciones inesperadas. Además, las hormigas colaboran en perfecta armonía con arañas y otros artrópodos para formar un ecosistema rico y equilibrado. En Jaén se han documentado unas 300 especies de parasitoides y depredadores que trabajan en conjunto. Esto refuerza de manera notable la estabilidad general del olivar frente a cualquier brote imprevisto de plagas. El IFAPA evalúa con detalle su rol en paisajes complejos rodeados de vegetación seminatural, donde su impacto se multiplica exponencialmente. Por lo tanto, las prácticas conservacionistas se convierten en esenciales para todos los agricultores que buscan un cultivo rentable y duradero. Crisopas y aliados Las crisopas, conocidas científicamente como Chrysoperla carnea , brillan con luz propia porque sus larvas devoran con avidez huevos y larvas de prays, pulgones y cochinillas en los olivares. Su abundancia se multiplica de manera impresionante en olivares con cubiertas vegetales bien gestionadas, como lo prueban exhaustivos estudios realizados en Jaén. De esta manera, reemplazan por completo los insecticidas de manera ecológica y segura para el entorno. Las mariquitas, o coccinélidos, junto con las chinches depredadoras atacan sin piedad las cochinillas en sus etapas más tempranas / ecologiaverde.elperiodico.com Los adultos de estas crisopas buscan activamente néctar en flores silvestres cercanas, por lo que una diversidad vegetal bien planificada las atrae en grandes cantidades. El IFAPA ha observado una mayor presencia en olivares con cubiertas espontáneas, que responden rápidamente a los picos de plagas como Euphyllura olivina . Además, migran hacia los olivos precisos en los momentos más críticos de la temporada. Las mariquitas, o coccinélidos, junto con las chinches depredadoras atacan sin piedad las cochinillas en sus etapas más tempranas, mientras que avispas como Opius concolor parasitan con precisión las larvas de la mosca del olivo. Estas especies logran reducir poblaciones de plagas de forma drástica y sostenida. En particular, resultan ideales para combatir el algodoncillo que amenaza los olivares de Jaén. La biodiversidad general, con unos 300 enemigos naturales identificados, se potencia enormemente en paisajes enriquecidos con setos y pequeños bosques nativos. Esto asegura un control sostenido y natural de las plagas a lo largo del año. Por eso, el enfoque de conservación gana adeptos rápidamente entre los productores. Fomentando la biodiversidad en el campo El control biológico por conservación prioriza siempre el mantenimiento de cubiertas vegetales y setos vivos que sirvan como refugio seguro para estos aliados. El Hordeum vulgare beneficia directamente a parasitoides como Ageniaspis fuscicollis en los olivares. De modo que, las plagas nunca logran superar los umbrales de daño económico. El control de plagas en el olivar de Jaén valiéndose de insectos beneficiosos disminuye el uso de productos fitosanitarios / syngenta.es Primero, es crucial evitar siegas químicas tempranas en la temporada, ya que estas merman de forma severa las poblaciones de crisopas y mariquitas esenciales. Estudios detallados muestran un menor desarrollo de Euphyllura olivina en olivares con cubiertas intactas. Luego, se deben realizar monitoreos regulares para guiar decisiones prácticas y precisas en el campo. Proyectos conjuntos de IFAPA y la Universidad de Granada mejoran la conectividad paisajística de manera estratégica. Las manchas boscosas elevan significativamente la depredación natural de Prays oleae en las fincas cercanas. En consecuencia, incluso las fincas intensivas ganan una resiliencia natural impresionante. El caolín se revela como un aliado compatible en este sistema, ya que no afecta negativamente a las crisopas y hasta estimula su oviposición en los olivos. Con ello se minimizan los efectos subletales de cualquier insecticida residual utilizado. La transición hacia lo natural avanza, por tanto, de forma segura y gradual para todos. Futuro sostenible del olivar Castillo de Canena se posiciona como pionera absoluta, al convertirse en el primer olivar español en confiar el control de plagas a insectos beneficiosos contra la mosca y el algodoncillo rampante. Citoliva monitorea con rigor su evolución en campo a lo largo de las temporadas. Por ello, los tratamientos químicos bajan drásticamente y los aceites ganan un valor premium inigualable. El de Jaén es el primer olivar español en confiar el control de plagas a insectos beneficiosos / lasjarasonline.com AGROLIVE convierte la ciencia avanzada en acción práctica y accesible para los agricultores. Sus estudios optimizan las colonias de insectos para mantener las plagas siempre bajo control estricto. Además, integran innovaciones como el biochar derivado de alperujos, que mejora suelos fértiles y con mayor retención de agua esencial. Los ahorros económicos alcanzan fácilmente el 50% en pesticidas fitosanitarios, junto con una reducción notable en tiempos de aplicación tediosos. Los aceites sin residuos abren nichos de mercado rentables y en expansión constante. Esto eleva de forma decisiva la competitividad climática de todo el sector olivarero español. Aunque Koppert fomenta liberaciones puntuales de insectos, la conservación natural siempre resulta prioritaria en este enfoque. Jaén expande así sus impresionantes 2,9 millones de hectáreas con prácticas verdes y probadas. Sin duda alguna, este camino inspira profundamente a productores de todo el mundo. Los agricultores abrazan ahora la sostenibilidad con entusiasmo, beneficiando la salud humana, el frágil ambiente y sus bolsillos en un olivar vibrante, vivo y lleno de promesas. + en Cambio16.com: Los químicos agrícolas diezman la población mundial de insectos