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Entre cepas, con esportones y corquetes, e incertiumbre: la vendimia extremeña

10/08/2026
En: efe.com
Digital
Entre los miles de agricultores que trasnochan en la comarca extremeña de Tierra de Barros durante la época de vendimia que acaba de comenzar con una "buena cosecha de calidad excelente" encontramos a hombres y mujeres con diferentes historias personales pero una misma preocupación: la pérdida de la rentabilidad de las explotaciones agrícolas. En esta zona interior de Extremadura, donde predomina el cultivo de la vid y el olivo, las explotaciones vitícolas han descendido en un 30% en los últimos 20 años, tiempo en el que han subido los costes de producción mientras el precio de la uva se mantiene estancado. "¿De qué nos sirve tener una buena cosecha si no podemos venderla a un precio justo?", se pregunta Cristina Rosado, una joven agricultora de Almendralejo que acaba de emprender en el sector con 30 años, menos de los que lleva Juan José García, que tiene 60, trabajando como viticultor en Villafranca de los Barros. Producción y costes Para este veterano un claro ejemplo del problema del campo es el valor de una fanega de tierra, que asegura se ha reducido a menos de la mitad pasando de rondar los 20.000 euros a estar en torno los 8.000. "No hay relevo generacional, de forma generalizada y también en mi caso particular, porque tengo un hijo que no quiere dedicarse al campo", relata resignado porque asegura que la mayoría de los que quedan están "aguantando" porque ya no pueden "ir a trabajar a otro sitio". Cristina, sin embargo, sí ha querido coger el testigo familiar y se muestra orgullosa de dedicarse a lo que le "gusta e ilusiona", aunque admite que "sin una base es muy complicado". Aún así, anima a todos los jóvenes a intentarlo porque "a pesar de las dificultades hasta ahora del campo sí se puede vivir, poderse se puede, yo no vivo mal". Para organizarse, dar visibilidad a sus reivindicaciones y facilitar la incorporación de jóvenes al sector, recientemente han creado la Asociación de Jóvenes Agricultores de Tierra de Barros (JATIB), de la que es presidenta. La organización reclama, entre otras cuestiones, facilitar el acceso de los jóvenes a las ayudas, reducir los tiempos de resolución y la burocracia asociada a las subvenciones y ampliar estas líneas de apoyo para que no se dirijan únicamente a quienes se incorporan al campo, sino también a los agricultores que ya desarrollan su actividad y necesitan modernizar sus explotaciones. El «olvido» Este año en Almendralejo preocupa especialmente la uva destinada a cava por el "desequilibrio económico" existente respecto a otras regiones productoras como Cataluña o Requena (Valencia). "Somos la región olvidada de España", lamenta Rosado, que reclama que se defienda el producto extremeño y se hagan estudios impulsados desde las administraciones públicas para determinar los costes de producción y los precios justos de la uva. Entre las causas de este problema, el director técnico de la Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo (CLYGAL), Santiago Prieto, apunta al descenso del consumo del vino y la especulación del mercado. "No entendemos que en una campaña como ésta existan bodegas que se queden vacías o semivacías", señala, ante lo que reclama un mayor entendimiento entre los distintos agentes del sector para buscar soluciones que permitan mejorar la comercialización de la uva y reforzar la posición de los agricultores. Prieto cifra el precio actual en unos 25 céntimos por kilo, frente a los más de 40 céntimos del año pasado y entre 50 y 70 céntimos el anterior: "esto no hay negocio que lo soporte, que en dos años tus ingresos, tu nómina, te la reduzcan a un tercio no tiene sentido ninguno". Pero la reivindicación de un precio justo no responde únicamente a una cuestión económica, sino a la necesidad de garantizar la continuidad de un modelo agrícola que sigue siendo uno de los principales motores del medio rural extremeño. "¿Cómo va a haber relevo generacional si no hay rentabilidad? ¿Cómo se pueden mantener los pueblos y fijar población si no hay rentabilidad? Es imposible". La mujer en la vendimia En esta vendimia vemos como en el campo extremeño, el igual que en otros sectores, la mujer va ganando protagonismo y encontramos tanto viticultoras como temporeras sacando adelante los mismos trabajos tradicionalmente realizados por hombres. "La mujer tiene que tomar protagonismo en el sector agrícola", reivindica Cristina Rosado, porque aunque reconoce que persisten algunos prejuicios ella va a trabajar a diario con hombres y sigue "el mismo ritmo que ellos", sin tener "ninguna limitación por ser mujer", menos ahora que está todo mecanizado y no es tan necesaria la fuerza. Una mecanización que no necesita Ramona Tudor, mujer de 40 años que forma parte de la cuadrilla de Juan José, quien agachada entre las cepas demuestra su experiencia vendimiando con la rapidez en la que va llenando los esportones de racimos de uva que corta con corquete y guantes, siguiendo el método tradicional. "Hay quienes tienen desconfianza del trabajo que podemos hacer las mujeres, pero ya después de tantos años somos hasta mejores que los hombres", señala sonriente. Desde Rumanía Los primeros años Ramona y su marido venían todos los años como temporeros desde Rumanía para la vendimia, como los 2.000 que se estiman han llegado este año a Almendralejo, pero hace 16 años que se instaló aquí y ahora trabajan en el campo todo el año, enlazando la vendimia con la aceituna, la poda y la plantación, gracias a lo que han conseguido desarrollar un proyecto de vida en Villafranca, donde recientemente se ha comprado una casa. Las historias de Cristina, Juan José y Ramona dibujan la diversidad del campo extremeño que es tradicionalmente motor económico y social del medio rural, que se encuentra en un momento de cambios y en una lucha por sobrevivir ante un futuro incierto por saber quién vendimiará mañana y si podrán seguir viviendo de la tierra.
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