Un estudio del Govern sitúa los ingresos del sector primario y de la alimentación en 38.205 millones de euros anuales
Joan Romero y Ramon Sentmartí.
El sector agroalimentario catalán es el de más peso para la economía catalana. La actividad agraria y ganadera , más el sector de alimentación, supone una facturación conjunta de 38.205 millones de euros, siete veces más que el que mueven los fabricantes de productos farmacéuticos, y más del doble que la industria química o el sector del motor. La actividad exterior se ha convertido en la clave del desarrollo en los últimos años, al representar el 60% de las ventas fuera de Catalunya, con 546 empresas exportadoras y 533 millones de euros invertidos en el sector por parte de empresas extranjeras desde el 2015. Esas inversiones crearon 1.547 puestos de trabajo.
El consejero delegado de Acció, Joan Romero , y el director general de Prodeca, Ramon Sentmartí , presentaron este lunes el primer estudio del Govern sobre el sector agroalimentario en Catalunya, entendido como el que aglutina la actividad del sector primario y del sector alimentario en su conjunto, que equivale al 16,25% del PIB catalán. El estudio pretende servir como instrumento para determinar los focos de interés prioritarios para el apoyo público y de las inversiones empresariales en el sector. Las conclusiones principales son el creciente papel de la internacionalización para el sector, la necesidad de mejorar el nivel de precios y posicionamiento comercial de los productos, y la conveniencia de implementar nuevos mecanismos de colaboración entre la industria y los productores.
Sobre el efecto de las tensiones políticas y el 'procés' en las ventas de las empresas agroalimentarias catalanas no existen datos fiables y el estudio de Acció y Prodeca elude sacar conclusiones. Sí se constata que el peso de las ventas al resto de España en el conjunto se ha reducido en los últimos años. Las ventas al extranjero suponen el 60% de las ventas fuera de Catalunya.
El estudio identifica un total de 33 oportunidades de negocio actualmente en torno al macrosector y ofrece las capacidades de la oficina gubernamental Acció y de Prodeca para abordar las iniciativas empresariales necesarias para acceder a esos nichos de mercado.
"Las nuevas tecnologías que afectan a la industria en general, afectan también al tejido agroalimentario", recordó Romero. Entre ellas, la irrupción del 'big data', blockchain, la fabricación 3D, etc. Las nuevas tecnologías abren nuevas oportunidades de negocio en ámbitos tradicionales de la producción agraria o ganadera. Para Sentmartí, "hemos de aprender de los italianos, por ejemplo, y ver la necesidad de sumar y complementar esfuerzos entre el sector agrícola y ganadero y la industria. No son enemigos".
Las oportunidades tecnológicas que se abren en el campo agroalimentario van desde la impresión 3d en la producción de alimentos (por ejemplo la elaboración de pizzas), a el uso intensivo de sensores en la producción agraria o de drones para el control de ganaderías, el uso de inteligencia artificial o blockchain para mejorar la evolución de la demanda o elaborar contratos internacionales.
El estancamiento de los precios agroalimentarios que se ha generalizado en los últimos años obliga a las empresas y productores a mejorar sus procesos y el posicionamiento comercial. Incrementar el valor percibido de los productos a la venta se ha convertido en pieza clave para la viabilidad de las explotaciones y de los productos agroalimentarios, según los autores del estudio.