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El olivar sale del 'año cero' y firma una campaña media marcada por la lluvia

17/02/2026
En: diariodeteruel.es
Digital
La campaña olivarera 2025/2026 en el Bajo Aragón y el Matarraña ha supuesto un cambio de ciclo respecto al desplome histórico del ejercicio anterior. Donde en 2024/2025 el territorio rozó la campaña nula por la sequía y la vecería, este año el sector habla de "recuperación" en términos operativos: los trujales han vuelto a llenarse y la actividad se ha normalizado, si bien sin alcanzar cifras de gran cosecha y con un condicionante determinante en el tramo central de la recolección: las lluvias persistentes desde Navidad, que han dificultado el acceso a las parcelas y han desplazado parte del volumen hacia calidades inferiores. El presidente de la Denominación de Origen Protegida Aceite del Bajo Aragón, Alfredo Caldú, situó el balance en términos de campaña "media". "No ha sido una gran campaña, es una campaña con más o menos el 30%", resumió. "Calculamos que romperá sobre los 8 millones de litros" de aceite en la zona DOP. En lectura territorial, Caldú matizó que, si se toma como referencia Bajo Aragón y Matarraña, el resultado "podría hablarse de un 60%", aunque reconoce que las zonas que más han aflojado se ubican "hacia Bajo Aragón-Caspe", por lo que el balance global se ajusta "a un 50% de cosecha". Recuperación La campaña del año pasado fue una de las peores que el sector recuerda en los últimos años, hasta el punto de que numerosas almazaras de la zona ni siquiera abrieron por falta de materia prima. En el caso concreto del agricultor ecológico Víctor Vidal (La Portellada), la diferencia está en más de 49.900 kilos entre campaña y campaña. "En mi caso recogí 11 kilos y este año recogemos casi 50.000". Se ha pasado de un ejercicio "nulo" a una campaña "generalizada", con oliva "en todos los olivos, algunos más, algunos menos". Esa vuelta a la normalidad, sin embargo, no ha sido lineal: la campaña arrancó con buenas perspectivas de fruto sano y sin grandes incidencias de plagas, pero la meteorología ha terminado por introducir fricción logística y merma de calidad en la fase final. El propio Caldú dijo que, tras una campaña tan mala como la anterior, "hubiese sido normal una campaña superior", incluso "claramente un 70%", pero la recuperación se ha visto limitada por el arrastre de la sequía. "El olivar no estaba en condiciones y ha quedado en un 50%". En este caso, la lluvia ha incidido en dos puntos. Por un lado, pérdida de rendimiento comercial en la fase final y retrasos en la recogida del suelo. Por otro, una lectura agronómica que el sector no pierde de vista: el suelo sale al final del invierno con humedad, y eso es un activo importante para la campaña siguiente. Caldú lo formula como un intercambio: se ha "perdido calidad" porque parte de los kilos que podrían haber sido virgen extra han pasado a categorías inferiores, pero "tiene también una parte buena" porque el campo queda "en muy buenas condiciones de tempero y también en términos de humedad", lo que puede facilitar "una primaverada estupenda". En el caso de los agricultores, Vidal lo aseguró así también. El olivo llega "muy recuperado", con lluvias "muy oportunas" durante 2025 y un verano sin canícula intensa, lo que favoreció brotación y carga. Además, también habló de la importancia de la ausencia de heladas relevantes."No hemos tenido heladas y por ello el árbol no está resentido del invierno". En consecuencia, el sector entra en la ventana de la próxima floración con un punto de partida más competitivo que el de años recientes. Calidad En el apartado cualitativo, el discurso de la denominación pivota sobre la trazabilidad del sello. Caldú subrayó que todo lo certificado "cumple todas las normativas" y se encuadra en la categoría superior. "Calificamos el aceite virgen extra, que es el mejor". Aun así, explicó que en una cosecha real "se recoge un poquitín de todo": virgen extra, virgen y también lampante, que "tiene que ir a refinería" y no se puede comercializar directamente al consumidor. El punto de inflexión, este año, ha sido el calendario de lluvias. "En Navidades ya nos había llovido y empezamos a tener problemas para entrar en los campos", explicó Caldú, que vincula ese escenario con un incremento de aceite de menor calidad: cuando el fruto cae al suelo "ya no es virgen extra" y, en muchos casos, deriva en lampante. Para Vidal, el patrón se repite a pie de finca, hasta Navidad "muy bien", pero desde ahí "no se podía entrar en muchas parcelas", con zonas donde hay "un 50, un 70% de fruto en suelo". En el caso de la cooperativa de Valdealgorfa, Antonio Sancho, su gerente coincidió en el diagnóstico: ha llovido de forma recurrente -"de los últimos 30 habrá llovido 23 o 24 días"- y eso ha ralentizado la recolección, además de degradar el producto en suelo. "La que queda en el suelo pudre el producto y los lampantes van a ser muy flojos". Con todo, aseguró que las calidades logradas con aceituna temprana fueron "muy, muy buenas", especialmente "final de octubre, principio de noviembre", cuando se molturó "aceituna muy verde". Por otro lado, en cuanto al trabajo de las cooperativas, se ha visto que la recuperación productiva también se ha trasladado a la cadena industrial. En Calanda, Antonio Cerdán (cooperativa La Calandina) explicó que la campaña ha sido "un poco más de media cosecha", pero con un ritmo de entrada muy alto. "Se recogía la aceituna en muy poco tiempo" y "hemos hecho récord de recogida", no solo por los socios sino por la aportación de pueblos del entorno. La cooperativa, además, sostiene un centro de compra en La Fresneda, una palanca logística que en campañas cortas ayuda a "rentabilizar la almazara". La concentración de entregas, alimentada por la mecanización, ha obligado a reforzar recursos humanos. Cerdán cifró en "ocho o diez personas más" el refuerzo frente a un año normal, sobre una estructura de unas 25 personas, incorporando perfiles para almazara y tareas asociadas, como el envasado. Precios Desde Valdealgorfa se constata "mucha aceituna de aderezo", que se desvía a consumo como aceituna de mesa y no entra en la cadena del aceite. Este factor, junto con la abundancia general de aceite a escala nacional, ha presionado los precios a la baja. En el caso del agricultor ecológico Vidal, aseguró que "empezamos con un precio un pelín más alto y hemos ido bajando. Hemos terminado por debajo de cuatro", vinculándolo a una cosecha "muy abundante". Cerdán, desde La Calandina coincidió en que los precios son "mínimos aceptables" para sostener actividad, aunque "debería valer un poquito más", y asumió el liderazgo de Andalucía como referencia de mercado, ya que "marca mucho" lo que ocurra allí. Como indicador externo, el sistema Poolred citado por Asaja-Jaén sitúa, del 2 al 8 de febrero, el aceite de oliva virgen extra en 4,34, el virgen en 3,81 y el lampante en 3,42 en origen. Sistemas de recolección Esta campaña está dejando un giro operativo relevante en el campo, ya la recolección se ha apoyado más que nunca en la mecanización. El agricultor ecológico Víctor Vidal (La Portellada) apuntó que este año se ha notado "un cambio de manejo" hacia la recogida con paraguas vibrador, una tendencia que -según su experiencia- se traduce en más llamadas a quienes prestan servicios de cosecha y en un sector que busca eficiencia y rapidez ante campañas irregulares. La mecanización también ha ganado protagonismo en un frente especialmente delicado esta temporada: la aceituna caída al suelo tras semanas de lluvias y dificultades de acceso a algunas parcelas. Vidal explicó que se está recurriendo con más frecuencia a barredoras, paraguas y a maquinaria de terceros para recuperar ese fruto, aunque el destino sea industrial. Aun así, dijo que la operación puede ser rentable ya que los precios actuales permiten que la recogida mecanizada del suelo siga siendo una vía para "rentabilizar algo" y no perder completamente esos kilos.
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