El Consell fijará el coste de producir caquis en busca de un precio mínimo
Puig destaca el potencial exportador de la fruta y confía en una mejora de las rentas
pascual fandos. l'alcúdia
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Arnandis, Mollà, Ximo Puig y el alcalde de l'Alcúdia, ayer, en su visita al campo de caquis. | PERALES IBORRA
La consellera de Agricultura, Mireia Mollà, pidió ayer a la gran distribución, a los supermercados «y al propio mercado» que pague a los agricultores «al menos» lo que cuestan de producir las frutas y verduras, entre ellas el caqui, y destacó que el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) trabaja en determinar el coste de los productos más representativos para ofrecer al agricultor un respaldo a la hora de reclamar un precio que le permita cubrir gastos y en previsión de que la modificación de la Ley de la Cadena Alimentaria, que el Gobierno tiene previsto aprobar hoy, establezca la prohibición de vender por debajo del coste de producción. «Alguien tendrá que decir cuál es ese coste para que el agricultor no se vea desamparado», comentó Mollà. La consellera alertó de que si se rompe la cadena agroalimentaria por este eslabón y el productor abandona, en una coyuntura como la actual los ciudadanos no solo sufrirían por las circunstancias sanitarias derivadas de una pandemia sino también por el desabastecimiento.
La consellera de Agricultura realizó esta declaraciones ayer en l'Alcúdia, donde acompañó al presidente de la Generalitat, Ximo Puig, en una visita a un campo de caquis organizada por el consejo regular de la Denominación de Origen «Kaki Ribera del Xúquer». Puig destacó el «fuerte potencial exportador» de esta todavía joven fruta y mostró su confianza en que esta campaña «suponga una mejora de las rentas para que los agricultores vivan con dignidad».
El «president» reconoció el esfuerzo que se está realizando por «internacionalizar» la fruta, que ha permitido entrar en nuevos mercados como Canadá o Arabia Saudí además de los tradicionales de Centroeuropa, y se mostró convencido de que, con el apoyo de la Generalitat y de la DO, se avanzará en este camino «pese a las dificultades que tenemos, como el veto ruso y otras circunstancias geopolíticas». «Vamos a ver si entre todos somos capaces de hacer llegar mucho más allá un producto magnífico, surgido de esta tierra y capaz de competir en cualquier otra tierra del mundo», indicó.
La campaña del caqui, que avanza hacia su ecuador, llega este año marcada por una notable merma de la producción debido tanto a factores climatológicos como al efecto de las plagas -el presidente de la DO, Cirilo Arnandis, estimó ayer esta reducción en torno al 35 %- y una mejora de precios respecto de los pésimos resultados del año anterior.
La consellera se refirió a las quejas de los agricultores que se han quedado sin productos efectivos para combatir las plagas y, en esta línea, asumió que las Administraciones tienen que ofrecer alternativas. Mollà señaló que la Generalitat está pidiendo tanto al Gobierno central como a la UE «esfuerzos» ya que, a su juicio, no se puede prohibir un producto si no se ha encontrado antes una alternativa, «si no, lógicamente, será desolador para muchos cultivos», mientras señalaba que el caqui ha sido uno de los afectados. Mollà dijo no renunciar a conseguir una financiación adecuada para este tipo de situaciones de forma que si la UE, en su política de restringir el uso de fitosanitarios, adopta un acuerdo, también ponga a disposición de las administraciones públicas, en este caso de la Generalitat, fondos para ayudar al campo a luchar contra las plagas.
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