Los agricultores salmantinos afrontan la temporada de la sementera con desánimo e incertidumbre por el precio del gasóleo, de los fertilizantes y de los repuestos, costes de producción a fin de cuentas, mientras a la contra, el precio de los productos no deja de decaer. Fernando Corrionero, agricultor y ganadero de la comarca de Alba de Tormes, advierte de que posiblemente estamos ante la sementera "más complicada de los últimos años". Indica que todo ha subido de "una forma tremenda", declarando que "el precio de los productos, los cereales, sigue siendo bajo, aunque la patata esté mejor. La gente que está inmersa en la campaña de secano es consciente de que hay que cambiar mucho para que mejore la situación, porque estamos hablando de que cultivar una hectárea de cereal de secano puede costar 800 euros por hectárea y tendría que ser de 4.000 euros de media para salvar gastos". Ahora mismo señala que "estamos ante una sementera que es como jugar a la ruleta rusa con cinco balas en el tambor". A mayores expone que la situación que atraviesa el sector se trata de un "problema estructural", donde a los condicionantes que plantea la climatología se suman las decisiones políticas que, subraya, "están hundiendo el precio de los cereales". La situación a la que hace referencia se lleva alargando durante varios años desde la entrada del cereal libre de aranceles tras la invasión de Rusia a Ucrania cuando la Unión Europea abrió las fronteras para que Ucrania, que era uno de los mayores exportadores de cereal, pudiera vender sin pagar impuestos de aduana, mientras que, por otro lado, la UE encareció la importación de fertilizantes de Rusia o Bielorrusia. Con estas "pautas" para ayudar y/o perjudicar a otros, los agricultores salmantinos explican que, al final, han sido los más perjudicados porque los precios del cereal han caído en picado, mientras los del abono se han disparado. Corrionero, para exponer el panorama con el que conviven los profesionales del campo, hace también referencia a la campaña de secano de este año que tilda de "muy mala" en la zona de la comarca de Alba: "Salvo un porcentaje muy pequeño, un 20 % quizás haya dado algún tipo de beneficio, pero el 60 % de lo sembrado ha sido una producción baja, con precios que en ningún caso son para compensar". En general, este agricultor habla de una cosecha "mala", que en los últimos días ha mejorado en el caso de las patatas, pero donde apunta a que el maíz, que es el cultivo mayoritario de regadío en la provincia de Salamanca, "tiene precios que están muy por debajo" y que a mayores no ha cotizado en la lonja de este 28 de septiembre. "Estamos hablando de que el maíz en seco está por un precio de 15 euros por debajo de lo que está llegando al Puerto de Barcelona", sentencia. A esto no ayuda nada la subida del precio de los combustibles, que ha llevado a que las OPAS hayan puesto sobre la mesa posibles nuevas movilizaciones, estando a expensas de tomar una decisión final tras el paquete de medidas anticrisis que aprobó el Consejo de Ministros este martes con el fin de afrontar la escalada de los precios energéticos. A raíz de esa advertencia de volver a tomar las calles, el ministro de Agricultura, Luis Planas, anunció ya la semana pasada la previsión de prorrogar previsiblemente hasta diciembre las ayudas al campo por el alza de los carburantes. "Aunque estamos a expensas de reunirnos para evaluar lo que ha aprobado el Gobierno, pensamos que es difícil que haya un paquete para compensar, porque se aprobó la ayuda extraordinaria de 20 céntimos por litro de gasóleo, pero a la semana subió a 40 céntimos... Es más que probable que haya movilizaciones porque la situación es complicada. Estamos hablando de un precio del gasóleo que es el doble de hace un año y los fertilizantes igual, y es imposible enfocar esto durante más tiempo", confiesa Juan Luis Delgado, presidente de Asaja Salamanca En cuanto a la prolongación de las ayudas para compensar el sobrecoste del gasóleo agrícola, desde Asaja insisten en que esta decisión se ve con buenos ojos desde el campo, pero puntualiza: "pedimos algo más serio, algo más que parches. Pedimos un gasóleo profesional y por eso tenemos que salir a la calle, pero por ahora tenemos que valorarlo y esperar". En este aspecto, Corrionero añade que "nos tememos que no van a ser ayudas que puedan paliar la mala situación que está atravesando el campo, con un otoño-invierno que enfrentamos con una conflictividad muy grande y prolongar las ayudas de los 20 céntimos no equivale a nada porque se lo quedan las petroleras. La solución sería que hubiera un gasóleo profesional agrícola, con unos topes, y que se planteen medidas estructurales para una verdadera PAC que valorara la soberanía alimentaria y la producción de los agricultores nacionales para que nos lleguen abonos a precios que aseguren una rentabilidad". En el paquete de medidas aprobadas este martes por el Gobierno para contrarrestar los efectos de la guerra de Irán se han prorrogado las ayudas para el campo prometidas hace una semana por el ministro de Agricultura. Dentro de ese tercer paquetes de medidas "anticrisis" se ha anunciado la extensión hasta el 31 de diciembre de los descuentos en la gasolina y el diésel, donde los profesionales del campo (agricultores y ganaderos), considerados por el ministro de Economía como "sectores con especial afectación", seguirán contando con el descuento de los 20 céntimos por litro igual que para el transporte profesional por carretera. A juicio de los que trabajan diariamente en el campo, para que realmente compense seguir produciendo y afrontar un nuevo ciclo agrícola, a las puertas de otra sementera, Delgado afirma que "en rangos generales queremos el gasóleo a 80-85 céntimos/litro y a 30 euros más la tonelada del cereal porque si el año pasado, con los fertilizantes un 40 % más baratos y un 50 % el gasóleo, no salían las cuentas, ahora sabiendo que los gastos son mayores, afrontar una sementera en estas condiciones es imposible". Además de soluciones económicas, el representante de Asaja apunta a otras soluciones que pasan por las bajadas de impuestos, la regulación de módulos o la reducción de la burocracia, que son acciones que, afirma, "pueden ayudar mucho a los profesionales". A expensas de la decisión que tomen las OPAS, a título personal Fernando Corrionero manifiesta que "cualquier protesta es buena porque exterioriza el problema. Tenemos que creer que sirven porque es el derecho al pataleo que nos queda porque nos estamos enfrentando a que se pueden perder muchas explotaciones y hay profesionales que ya están trabajando al borde de la ruina. Por eso, si no vemos mejoras, se espera que las manifestaciones que haya este año sean duras".