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De la seguridad alimentaria a la digitalización, de la reputación a la internacionalización: ¿cómo ha cambiado la...

04/11/2025
En: eurocarne.com
Digital
¿Cómo ha evolucionado la industria alimentaria en los últimos 15 años? Bajo esta pregunta se planteó una nueva sesión de AgriFood Talks, el ciclo de jornadas que viene organizando AgriFood Comunicación con motivo de su 15º aniversario y que se celebró en el día de ayer, para lo que la organización juntó un importante plantel para dar una visión 360º y conocer el punto de vista sobre esta evolución de la administración pública, las industrias alimentarias y debatir en torno a la innovación, digitalización, internacionalización y reputación en el sector. Un papel fundamental Así, fue Clemente Mata Tapia, subdirector de Competitividad de la Cadena Alimentaria del MAPA, el encargado de comenzar la sesión, destacando que la industria alimentaria es fundamental no solo desde el punto de vista económico y de generación de empleo, sino también como un pilar esencial para la imagen del país y el desarrollo de la Marca España. Quiso subrayar además la resiliencia del sector, que, en palabras del subdirector de Competitividad, ha demostrado su "capacidad de respuesta ante crisis recientes como la pandemia del COVID-19 y las tensiones geopolíticas, asegurando que el abastecimiento de alimentos nunca faltara en las mesas españolas". Además, resaltó el importante poder tractor de la industria en el medio rural, siendo capaz de atraer servicios y empleo, generando riqueza y contribuyendo a fijar la población en el territorio. En cuanto a los desafíos, quiso recordar la importancia de la Estrategia Alimentación, presentada a principios de año y que funciona como guía para la administración y establece seis desafíos clave para el futuro: el abastecimiento estratégico; lograr una producción alimentaria sostenible, especialmente en la dimensión medioambiental y la economía circular; fomentar alimentos sanos y saludables; impulsar el desarrollo de las zonas rurales y costeras; potenciar la tecnología, la innovación y la digitalización (incluyendo la trazabilidad); y finalmente, conectar con el consumidor para responder a sus inquietudes y combatir las interpretaciones erróneas sobre la producción. Resiliencia y crecimiento sostenido De la administración pública al representante de la industria alimentaria, turno para Mauricio García de Quevedo, director general de FIAB, quien puso en valor cómo la industria alimentaria española ha demostrado una resiliencia y crecimiento sostenido durante los últimos 15 años, superando "tests de estrés" extremos y respondiendo con excelencia, citando ejemplos como la respuesta dada por el sector durante la pandemia. En crecimiento continuo incluso en periodos adversos, como crisis económicas o sanitarias, García de Quevedo destacó además cómo la industria es un motor de empleo, con el 81 % de los puestos de trabajo de calidad siendo indefinidos. En 2024, el número total de empresas de alimentación y bebidas en nuestro país era de 27.896. Especialmente imporatente es su papel como dinamizador de la denominada España vaciada, por el impulso y desarrollo empresarial en estas zonas Un reto significativo es la ausencia de empresas de alimentación y bebidas de capital español entre las 50 primeras de Europa. Defendió que este hecho se debe en parte a que se debe a que el empresario español suele ser de carácter familiar, muy apegado a un producto y territorio, y reticente a compartir poder, acciones o capacidad de decisión, lo cual limita la posibilidad de formar grandes grupos empresariales capaces de competir globalmente. En el ámbito exterior, el sector destaca como una potencia exportadora increíble, habiendo logrado un superávit comercial de 16.000 millones de euros. La estrategia de internacionalización ha sido exitosa, pasando de concentrar el 80-90% de las ventas en la Unión Europea hace 15 años a una distribución casi 50/50, expandiéndose a nuevos mercados sin perder cuota en los destinos tradicionales. Este éxito se atribuye en parte al "trinomio" de alimentación, gastronomía y turismo, donde el turismo gastronómico es uno de los principales motivos de visita a España, impulsando a su vez las exportaciones. De cara al futuro, los desafíos se centran en la nutrición personalizada, la digitalización y la sostenibilidad. Un reto persistente es la necesidad de combatir la proliferación de bulos y noticias falsas (fake news), ya que aproximadamente el 30% de las noticias falsas que circulan en redes sociales atacan al sector. Finalmente, la industria mantiene la seguridad alimentaria como una ventaja clave, siendo España considerada una de las áreas geográficas con los estándares más protegidos y avanzados en este aspecto dentro de la Unión Europea. Mesa redonda Tras su intervención, turno para el debate con la mesa redonda "Innovación, digitalización, internacionalización y reputación", con la moderación de Ricardo Migueláñez, director de Agrifood Comunicación, y la participación de Roberto Ortuño, responsable de Seguridad y Calidad Alimentaria de Ainia; Manuel Láinez, director de la Fundación Cajamar; Rafael Pico, director de Asoliva; Lourdes Zuriaga, presidenta de APAE; y María Naranjo, directora de Industria Alimentaria del ICEX. Todos dieron cuenta del cambio que en sus campos se ha dado a lo largo de los últimos tres lustros. Así, desde Ainica, Roberto Ortuño daba cuenta del avance en estos años, pasando de industrias donde "daban miedo entrar" por el exceso de agua y la falta de automatización, a una situación actual donde el 99 % de las industrias son extremadamente limpias y segura. Actualmente, el sector enfrenta riesgos mucho más cambiantes, impulsados por factores como el cambio climático o y la ultraglobalización. Con todo, Ortuño enfatizó que aunque España está en el entorno más seguro del mundo, se debe ser proactivo en saltos tecnológicos como la edición genética. Para ello, la inteligencia artificial (IA) es clave para anticipar riesgos a 3 o 5 años, aunque esta herramienta solo está al alcance de las grandes corporaciones o las medianas con ayuda externa, siendo una obligación de los centros tecnológicos llevar esta información a las pequeñas empresas. A su vez, desde la Fundación Cajamar, Manuel Láinez coincidió con Roberto Ortuño en que la evolución de la industria alimentaria en los últimos 15 o 20 años ha sido "brutal", pasando de empresas que trabajaban para subsistir a estar volcadas en el mercado, muchas de ellas a nivel internacional. Sin embargo, esta innovación observada en productos y procesos no se refleja en las estadísticas de inversión en I+D, que se mantiene por debajo del 1 %. Atribuye esta desconexión a que las empresas pequeñas van a un ritmo más lento y a que las empresas proveedoras de servicios y tecnologías son las que realmente innovan, pero su I+D no se refleja en las estadísticas del sector agroalimentario. El principal motor que impulsa la inversión en transformación digital en la industria, el sector agrario y ganadero es la productividad, la eficiencia, seguida por la preocupación por los costes, la calidad de los productos y la conexión a lo largo de la cadena con el consumidor. En el contexto de la internacionalización, María Naranjo (ICEX) celebró la trayectoria de exportación de las empresas españolas, pero subrayó que hay "muchísima tarea pendiente". Critica que, históricamente, las empresas españolas han competido "vía precio, no a competir vía calidad", y que existe una falta de inversión en intangibles, siendo la construcción de marca aún más importante que la innovación. María destacó que la consolidación de mercados existentes (como EE. UU., que es irrenunciable) es clave, así como la diversificación hacia nuevos mercados como Mercosur, Australia o India, criticando que las empresas a menudo dejan de invertir en promoción en canal una vez que consiguen un importador. Por último, y tras el relato de un caso de éxito como es el caso del aceite de oliva, Lourdes Zuriaga fue la encargada de hablar sobre los cambios que se han vivido en materia de reputación y comunicación. Zuriaga, como presidenta de la Asociación de Periodistas Agroalimentarios de España, lamentó que en los últimos 15 años se han perdido "muchas oportunidades" en comunicación y que el sector invierte muy poco en esta área, enfocándose solo en publicidad o promoción. Argumentó que el sector acude a los medios únicamente en momentos de crisis (como una "tormenta") porque no cuenta su historia de manera continuada, y sostiene que "si no hay conocimiento no puede haber reconocimiento". Criticó además que se esté dando más importancia a los creadores de contenido, influencers o chefs, que a los periodistas profesionales que contrastan la información y sirven como prescriptores. Enfatizó además que se debe ser más valiente y sin complejos al comunicar la calidad, seguridad alimentaria y la importancia del sector, que es el segundo productor del país y es vital para la vertebración del territorio y la fijación de población rural. Su "receta" es invertir en comunicación, realizar un "riego por goteo" constante, y utilizar un lenguaje sencillo y comprensible.
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