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Viñas Familia Gil, un imperio vinícola creado en 23 años | Vozpópuli

24/06/2025
En: vozpopuli.com
Digital
Hace años, en un viaje a Nueva York, comprobé, con satisfacción, como en una tienda de vinos donde me metí, se vendía El Nido, un vino tinto de la denominación de origen Jumilla , por 150 dólares. En España vale más o menos los mismo, 145 euros. Es el vino más caro que elabora la familia Gil. Otra vez, en esta ocasión en Miami, quise ver como estaban posicionados los vinos españoles en una potente cadena de venta de vinos. Allí me encontré con Muga, Valserrano, ambos de Rioja; y Juan Gil Etiqueta Azul , de Jumilla. El trío que iba en cabeza. ¿Cómo se construye un imperio vinícola en 23 años? Teóricamente es imposible. Todos los intervinientes en este negocio saben que es de paciencia, de esfuerzo, de martillo pilón insistiendo para consolidar una marca, una distribución. Y, sin embargo, hay algunos casos que son la excepción. Viñas Familia Gil, es ese caso. Miguel y Ángel Gil Todo empezó con el siglo XXI. Miguel Gil Vera dejó su cómodo y bien remunerado puesto de ingeniero aeronáutico en CASA (Construcciones Aeronáuticas Sociedad Anónima) en Sevilla, y se volvió a su pueblo natal, Jumilla, a meterse en el mundo del vino, una actividad que ya desarrollaba su familia por varias generaciones; pero que en la última la habían abandonado. Su bisabuelo Juan Gil fundó en 1916 la bodega en Jumilla para exportar vino a granel. Su abuelo cambió el nombre de la bodega por Hijos de Juan Gil, nombre que mantuvo su padre, que también se llamaba Juan y que ahora él volvía dispuesto a poner en marcha. Denominaciones de origen pequeñas Se alía con su hermano Ángel y se ponen manos a la obra. Luego se ponen en contacto con el resto de los hermanos, son nueve en total, que reciben entusiastas la propuesta. Todos están dispuestos a colaborar en que vuelva la firma Hijos de Juan Gil. Se meten en créditos. Miguel habla con una serie de viticultores locales a los que propone que le vendan la uva a un precio mayor del normal, "y si todo sale bien", les pagaría enseguida. Los sufridos, y generalmente maltratados viticultores locales, aceptan. Salió bien, cobraron más y antes. Era el año 2002 y el vino era para vender a granel. En 2004, sale el primer vino embotellado; y en 2005 desembarcan en la denominación de origen Calatayud . Viñedo Shaya Habis El planteamiento es muy inteligente. Acudir a denominaciones de origen pequeñas, poco conocidas, y buscar los mejores viñedos, generalmente viñas viejas de uvas de alta calidad , que en muchos casos están a punto de ser arrancadas por sus propietarios, o están medio abandonadas. Se compran los viñedos por precios razonables; se monta una bodega sin concesiones a áreas sociales ni enoturismos, simplemente para trabajar; y eso sí, se trae un enólogo de nivel que sepa tratar esas uvas y esos vinos. El resultado son elaboraciones excelentes con una relación calidad-precio imbatible; se ponen etiquetas vistosas, modernas, rompedoras, y se lanzan fundamentalmente a la exportación. Probablemente el consumidor europeo sepa más, pero el norteamericano seguramente sabe lo que es Rioja, y es posible que Jerez, y Ribera del Duero; pero de Calatayud y sus garnachas; de Almansa y sus garnachas tintoreras; de Jumilla y sus monastreles; de Tierra del Vino de Zamora y sus tempranillos, por poner algunos ejemplos donde están los Gil, no tienen ni idea. Se andan con pocos complejos. Miran la etiqueta, el precio, lo prueban, les gusta y anotan la marca. Viñedo viejo de Monastrell El Nido El consumidor español , si no es de la zona de producción, o cercana, difícilmente encontrará en la carta de un restaurante algunas de estas denominaciones, exceptuando Jumilla. Y si la encuentra y se anima a probarlo, con casi toda seguridad repetirá. De Calatayud y sus vinos Atteca, pasan a Almansa y los Laya; luego desembarcan en Montsant, en Tarragona, con Can Blau; en Rueda, en la zona segoviana, con Shaya; en Vinos de la Tierra de Castilla-León en la zona de Zamora, con Tridente; en Campo de Borja con Morca. Con el paso del tiempo y su consolidación, Viñas Familia Gil, entran en zonas más poderosas como Rías Baixas con Lagar da Condesa; Rioja con Rosario Vera y en Priorat con Clar del Bosc. Shaya-Habis-2020 En Jumilla ya disponen de 900 hectáreas y de ahí seleccionan lo mejor para sus vinos de gama más alta como son El Nido, Clío, y Corteo . En todas las bodegas tienen vinos de varias gamas; de más bajos a otros que superan con creces los 20 euros. Hay genialidades, pero les reseñaré dos de los que más me gustan. Uno es un blanco de la variedad verdejo, se llama Shaya Habis , están en la zona segoviana de la denominación, procedente de viñas muy viejas en vaso que no abarcas con los brazos abiertos. Con 8 meses de crianza con sus lías, aparece franco, directo, intenso en nariz, con fruta blanca y de hueso como el melocotón, tonos tostados y ahumados de la crianza. En boca tiene volumen, grasa, una acidez estupenda que le da equilibrio y frescura. P.V.P. 27 euros. Juan-Gil-Azul El otro es el icónico de Jumilla el Juan Gil Etiqueta Azul, elaborado con 60% de monastrell, 30 de cabernet sauvignon y 10% de syrah con una crianza 18 meses en barrica. Tiene una nariz muy elegante, cargada de fruta madura, tonos minerales, moderno y serio. En la boca es muy sabroso, con estructura y fuerza , pero de paso aterciopelado. P.V.P. 26'50 euros. Miguel Gil sabía que se la jugaba cuando dejó su trabajo de ingeniero en Sevilla, y se lanzaba a la piscina del mundo del vino. Probablemente entonces no soñaba que llegarían a donde han llegado. Lo que no cabe duda es que se lo merecen.
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