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Una Denominación de Origen para que solo sea garrofón el valenciano

09/11/2021
En: lavanguardia.com
Digital
Vemos cómo el agricultor David Bosch cuenta la vida de las matas de garrofón que tenemos delante y que dibujan una especie de túnel vegetal: así se planta, se monta la estructura de cañas, se enrosca a ellas, se poda, se recoge a mano, vaina a vaina... "Ahora qué, ¿os parece caro a 8 euros el kilo?", pregunta, con una sonrisa en la cara. Una visita a L'Horteta de Greta, en Corbera, ayuda a valorar de una manera más justa el precio de lo que comemos y de lo que, a fin de cuentas, depende nuestra salud. Por eso Bosch es un gran defensor de abrir el campo, para visibilizar su trabajo y que el consumidor lo aprecie más. El agricultor David Bosch, cogiendo garrofón en L'Horteta de Greta, en Corbera Raquel Andrés Durà Si pagamos sin rechistar y sin regatear un gintonic por cinco euros una noche de fiesta, tampoco debería ser motivo de queja pagar un euro y medio entre cinco amigos por el garrofón de una paella, que es lo que nos puede costar si lo compramos fresco (son unas 2-3 vainas por persona). Y es que al cultivo difícil y costoso de esta leguminosa se añade que tiene un ciclo largo, de abril a noviembre (aprovechen para comprar, que se acaba la temporada), es de distribución litoral porque necesita calor, pero también es exigente en agua, y sufre los riesgos del clima estival. Garrofón valenciano L'Horteta de Greta ¿Es garrofón todo lo que echamos a la paella? Ahora bien, ¿estamos seguros de que lo que le echamos a la paella es garrofón? Entre los poco habituados a visitar las tiendas del barrio o los mercados, es costumbre comprarlo en el supermercado en seco y, sobre todo, en bolsas de congelado. Si nos fijamos en la letra pequeña, que es el tamaño que habitualmente tienen los orígenes de los productos que se pretenden camuflar en las etiquetas, su procedencia suele ser Perú. Es decir, que estas leguminosas son las alubias o frijoles anchos que se cultivan en Sudamérica, similares al garrofón valenciano, pero al mismo tiempo con diferencias notables en cuanto a sabor, propiedades organolépticas y, si se conoce mínimamente, de aspecto. Además, el autóctono tiene más almidón y no se rompe a la hora de hervir. El agricultor David Bosch, con garrofón en L'Horteta de Greta, en Corbera Raquel Andrés Durà No obstante, a esa alubia peruana que se utiliza tanto en la paella valenciana sí que se le puede llamar "garrofón"... de momento. Pronto podría cambiar la cosa porque la Associació de Productors del Garrofó Valencià ya está avanzando en la creación de una Denominación de Origen Protegida (DOP) que limitará el uso de esa palabra al garrofón valenciano. Su presidente, el mismo David Bosch, confirma que ya se han reunido con el director general de Desarrollo Rural, David Torres, y que se está tramitando el sello, que podría ver la luz "en los próximos meses". A partir de ese momento, quien le eche "garrofón" a la paella podrá estar convencido de que le está echando producto valenciano; si no, el envase tendrá que marcar que son alubias (de Perú). Garrofón valenciano AVA-ASAJA Detectadas 35 variedades autóctonas valencianas El garrofón valenciano, en todo caso, no es uniforme. Recientemente Salvador Soler, profesor de Genética del Institut de Conservació i Millora de l'Agrodiversitat Valenciana (COMAV) de la Universitat Politècnica de València (UPV), presentó en L'Horteta de Greta hasta 35 variedades tradicionales que se han cultivado de forma experimental en Alcàsser, muchas de las cuales ya no se cultivan o lo hacen de forma marginal. Para el investigador, "es fundamental caracterizar el garrofón valenciano para ver la diferencia con el foráneo". Las variedades tradicionales son parte primordial del patrimonio del pueblo valenciano. Durante años, los agricultores han ido seleccionándolas para adaptarlas a las condiciones de cultivo de la tierra, "con excelentes propiedades organolépticas", y detalles físicos que las caracterizan, como el sabor, el olor, la textura y el color. Presentación de las 35 variedades del garrofón valenciano LV Las tres más conocidas en la actualidad son el pintat , el cella negra y el ull de perdiu . Desde la asociación consideran que "si se consigue tipificar bien las variedades, el consumidor podrá diferenciar de forma clara el producto valenciano". En los análisis dados a conocer, a nivel morfológico, el garrofón valenciano tiene manchas en la semilla. A nivel de composición, presenta un mayor porcentaje de grasa y más minerales como fósforo, zinc y cobre que el foráneo, además de un elevado contenido en proteína y antioxidantes. Lee también El garrofón valenciano, una joya cada vez más escasa Raquel Andrés Durà Bosch aseguró que el garrofón valenciano puede competir en calidad: "El clima, la tierra y las semillas que tenemos aquí no tienen punto de comparación. Tiene más sabor, hay una diferencia en el paladar, pero no solo eso, muchos cocineros dicen que es un espesante que mejora el sabor de los platos a cocinar". En la presentación, la presidenta del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Graduados de Valencia y Castellón (COITAVC) y tesorera de la Associació de Productors del Garrofó Valencià, Regina Monsalve, explicó que se está trabajando con la Estación Experimental Agraria de Carcaixent, el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) y la UPV para mejorar la productividad del cultivo, para poner en valor sus cualidades organolépticas y para que el consumidor lo aprecie. Garrofón valenciano en L'Horteta de Greta, Corbera Raquel Andrés Durà "Deberíamos de ser capaces de diferenciar el garrofón de la alubia blanca de Lima, que es la que se está imponiendo en el mercado", defendió. La única manera de convencer al consumidor de la conveniencia de usar garrofón valenciano en la paella es que lo pruebe una vez; apenas le costará un euro. Y, seguro, no querrán volver a utilizar la alubia blanca, al menos, para este plato.
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