«Se ven cambios en la calidad química del agua subterránea frente a una parcela regada con agua subterránea. Con agua regenerada se aprecian cambios en salinidad y en parámetros inorgánicos como el nitrato y algunos metales, pero tendremos que ver su influencia a lo largo del proyecto», ha explicado a EFE el investigador y catedrático de Geodinámica Externa (Hidrogeología) Iñaki Vadillo. Cuando tras las lluvias se volvió al riego con agua no regenerada, «en algunos casos se mejoró esa calidad» porque «el agua de recarga puede diluir los constituyentes del agua del subsuelo y, por otro lado, puede removilizar los que han quedado almacenados durante épocas de riego o fertilización». Este estudio ha sido promovido por la Junta de Andalucía en la comarca malagueña de la Axarquía. Vadillo, del Departamento de Geología de la Universidad de Málaga (UMA), ha detallado que el estudio tiene tres líneas de investigación: la del agua regenerada sobre el suelo (a cargo del catedrático de la UMA José Damián Ruiz Sinoga); una sobre cultivos de aguacate (con el profesor de Investigación Iñaki Hormaza) y otra sobre la calidad química del agua subterránea (la de la Hidrogeología). Fijar el porcentaje de mezcla de aguas Junto a sus colaboradores, Iñaki Vadillo se centra en estudiar modificaciones en la composición química de las aguas subterráneas. «Las aguas regeneradas son un elemento hídrico más que hay que tomar en consideración y hay que ver a qué porcentaje de mezcla entre regeneradas y las del embalse tenemos que llegar para no producir impactos en la planta, el suelo o las aguas subterráneas», ha indicado. Así, si se comprueba que con el cien por cien de agua regenerada «hay afección en frutos, habrá que rebajar ese porcentaje y ver cual es admisible», ha destacado. Por su parte, Hormaza, profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea (IHSM) 'La Mayora', situado en Algarrobo (Málaga), ha señalado a EFE que al haber llovido bastante en otoño e invierno, se «enmascaran los posibles efectos de cuando se riega con agua regenerada». Cambios en los microorganismos Ha comprobado «cambios en la microbiota del suelo, en los microorganismos, que son diferentes cuando se riega con agua regenerada a cuando se hace con agua de pozo», aunque no saben aún si ello es bueno o malo. «En el agua regenerada va a haber restos de antibióticos, es normal que haya efecto sobre la microfauna del suelo; pero no sabemos si es suficiente para que tenga efecto negativo o no», añade. Hormaza estudia cómo se ven afectadas las plantas en cuanto a productividad , calidad del fruto y dinámica del suelo, pero hay que esperar: «A un árbol le cuesta cambiar, cuando cambia el sistema de riego tiene unos años de inercia por los compuestos almacenados en las raíces». «El objetivo es ver en qué proporción hay que mezclar estas aguas regeneradas con las de otra calidad, sería prematuro decir que tiene efecto negativo sobre las plantas; pero no quiere decir que a medio o largo plazo pueda haberlo y, entonces, habrá que jugar con la concentración», ha resaltado. Además, la calidad del agua regenerada «varía durante el año; no es lo mismo en verano, con mayor presión de población, que en invierno», ha afirmado, a la vez que defiende «que el agua regenerada tiene que jugar un papel en el riego agrícola, pero hay que ver cómo se puede mezclar con otro tipo de fuentes de agua: pozo, pantano o desaladora de agua de mar». Ventajas del agua regenerada «El agua regenerada tiene ventajas, algunos nutrientes vienen aportados, hay nitratos. En algún caso puede ser excesivo, pero en otros puede ser interesante porque va a haber reducción de aportación de abonado. Hay que evitar que sea en exceso para que no sean tóxicos», ha advertido. Evalúan en la Axarquía, donde la introducción del agua regenerada es reciente (en la última sequía), tanto aguas cien por cien regeneradas, como la mezcla de un 50 % regenerada con la de pozo y la que es cien por cien de pozo. Ha lamentado que no se investigara antes sobre aguas regeneradas, que se usan «sin haber desarrollado conocimiento», ya que «la presión por la falta de agua motivó hacer cosas sin haber tenido investigación». «Llevamos avisando los científicos desde hace décadas que el cambio climático iba a causar periodos de sequía cada vez más intensos y duraderos y no se ha hecho gran cosa. Hemos tenido suerte este año porque ha llovido, pero dentro de pocos años vendrá otra sequía y no se han hecho los deberes». En este sentido, se ha referido a la desalación de agua marina y cree que urge tener una planta de ese tipo en la Axarquía: «Igual llega la siguiente sequía y todavía estamos sin construirla, lo cual sería catastrófico».