Varias decenas de tórtolas han sido encontradas muertas en las últimas dos semanas en el parque del Mirador del Poble-sec de Monjuïc, en Barcelona, en lo que podría tratarse de un brote del virus de Newcastle, una enfermedad específica de esta especie.
Según el comisionado de ecología del Ayuntamiento, Frederic Ximeno, es el Servicio de Sanidad del Departamento de Agricultura de la Generalitat quien tiene las competencias para constatar la infección de este virus, que resulta muy contagioso para las aves pero no es peligroso para los seres humanos, y tomar las medidas necesarias.
Hasta ahora, después de las alertas de los vecinos de la zona y de trabajadores del equipamiento, el Ayuntamiento ha efectuado la retirada de las decenas de animales muertos, un servicio que entra en las competencias municipales de limpieza urbana.
Por otro lado, Ximeno ha afirmado que frente a un brote como este "no hay una acción preventiva posible".
Fuentes del Departamento, no obstante, afirmaban ayer por la tarde que no les constaba haber recibido desde el consistorio ningún cadáver de una ave como muestra en el laboratorio del Centro de Investigación de Sanidad Animal (CRSA), la institución responsable de la identificación de los brotes de mortalidad animal.
Las características de este episodio coinciden con situaciones anteriores de muertes de tórtolas en Cataluña donde se ha dado una infección de virus Newcastle, que también ha provocado la muerte de centenares de estas aves en otros lugares de España, como Cádiz, Huelva o Málaga.
Cuando se producen casos de muertes de más de una decena de aves en un radio de 50 metros, el CRSA hace análisis para descubrir si el origen es un brote de gripe aviar, el virus del Nilo Occidental o botulismo.
Esta enfermedad se puede transmitir entre distintas especies, incluyendo palomas y aves de corral, y, en caso de contagio por contacto en personas puede llegar a generar, como máximo, algunos síntomas leves parecidos a los de una conjuntivitis o una gripe.