Las exportaciones han caído más de un 8% en los primeros meses de 2026 y el empleo del sector ha retrocedido más de un 5% en el primer trimestre, según Santiago Miguel Casado , presidente de Vitartis, quien abrió el IV Congreso de la Industria Alimentaria celebrado en Segovia con la presencia de la consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, María González Corral , y el presidente de la Diputación, Miguel Ángel de Vicente Las ventas al exterior ya acumulaban un descenso superior al 3% a lo largo de 2025, pero la situación se ha agravado en el arranque de 2026. "La prolongada reducción de las exportaciones que padecimos durante casi todo el año 2025 se ha intensificado a principios de 2026, debido a las tensiones geopolíticas, que han ralentizado la actividad comercial en todo el mundo", precisó Santiago Miguel Casado. La Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre registra una caída superior al 5% en el número de ocupados del sector. El dato contrasta con el aumento del 14% registrado en 2025. "Después de un ejercicio tan brillante en términos de empleo, el impacto de la geopolítica ha truncado esa buena evolución, aunque confiamos en que pueda corregirse a lo largo de este año", afirmó el presidente de Vitartis. Más allá del contexto internacional, Santiago Miguel Casado enumeró los desafíos internos que afronta la industria: exigencias regulatorias, presión de costes, digitalización, sostenibilidad, fiscalidad creciente, incorporación de talento y relevo generacional. Destacó el absentismo laboral como una preocupación prioritaria: cada día, 4.500 profesionales no acuden al trabajo en el sector. El lema del congreso, 'Soberanía alimentaria', resume la apuesta por un modelo en el que "la creación de valor sea equilibrada y la innovación fluya desde el origen hasta el mercado". En el plano macroeconómico, Sandra Esteve, responsable de análisis de escenarios para España del Servicio de Estudios de Banco Santander, proyectó un crecimiento del Producto Interior Bruto en torno al 2,3% para 2026, muy por encima de la media de la Eurozona, impulsado por el turismo hacia destinos seguros. Sin embargo, la inflación escala hasta el 3,3% por el encarecimiento del petróleo vinculado al conflicto en Oriente Medio, lo que encarece la logística y los insumos clave como los fertilizantes, con riesgo de traslado a los precios de los alimentos. Esteve advirtió de que medidas como la rebaja del Impuesto sobre el Valor Añadido (Iva) en electricidad y combustibles "moderan la inflación en el corto plazo, pero persisten riesgos al alza si el conflicto se prolonga".