En política, cultivar un perfil conlleva sus riesgos. Porque, si bien confiere una identidad a quien se esfuerza en alimentar un autorretrato singular-un extremo conveniente en una era dominada por la imagen y el relato-, es un arma de doble filo. Y es que, si el desempeño no está a la altura de las expectativas, la credibilidad se resiente. Es lo que parece estar sucediéndole al PSC. Salvador Illa se presentó ante la ciudadanía como un dirigente centrado en la gestión. Pero las crisis sucesivas que han golpeado a la comunidad, empezando por Rodalies y terminando por Educación , han puesto en entredicho ese papel. Un descrédito al que ahora se le suma un nuevo frente: la peste porcina. El pasado noviembre, estallaron los dos primeros brotes en Cerdanyola del Vallès. Y, pese a blindar un perímetro de seis kilómetros, declarar el estado de Emergencia y colaborar con los cazadores para reducir los jabalíes en ese foco, a mediados de diciembre los positivos alcanzaron ya la veintena. Sin embargo, poco después, el Ejecutivo catalán, coordinado con el central, afirmó tener la situación "bajo control" y evitó tomar medidas de calado - con la salvedad de la creación de una Taula del Senglar ("Mesa del Jabalí") para analizar "quirúrgicamente" el problema-. Es más, aunque que el virus siguió expandiéndose, el pasado enero, con un centenar de positivos, el Ejecutivo resolvió levantar las restricciones en 73 municipios pertenecientes a la zona catalogada como de bajo riesgo, situada entre el perímetro de 6 a 20 kilómetros respecto al foco originario. ¿Resultado? Los municipios afectados son ya 18, se han detectado 227 positivos y, esta semana, el virus ha penetrado en Barcelona , obligando al Govern, esta vez sí, a blindar el parque natural de Collserola -un espacio natural que los fines de semana recibe a 15.000 visitantes-. "Tarde y mal" De momento, el parque se ha cerrado indefinidamente. Y no abrirá hasta que, según las nuevas directrices, los operarios de Agricultura logren eliminar a los 500 jabalíes que campan por el lugar. Cristina Massot , secretaria general de la 'consellería', ha justificado la medida para eludir la dispersión de los animales, que el virus se expanda a otras zonas y facilitar la labor de los operarios, cuyo contingente se verá reforzado. En cualquier caso, una vez liquidado el virus, la UE fija un mínimo de 30 días para levantar las restricciones y un año entero para recuperar el estatus de "zona libra de PPA (Peste Porcina Africana)". Por lo demás, el actual blindaje -considerado tardío a la vista de la proliferación del virus y las pérdidas económicas en el sector cárnico (154 millones)- afecta a zonas tan frecuentadas como la Carretera de les Aïgues y el Parque del Tibidabo, al que solo se podrá acceder por carretera. Sin olvidar que apenas quedan dos meses para que el Tour de Francia pase por la ciudad, atravesando -en principio- el parque de Collserola. "El gobierno municipal vuelve a reaccionar tarde y mal ante un problema que se veía venir desde hace meses" , ha reprochado el líder del PP de Barcelona, Daniel Sirera , al gobierno de Collboni. Un dictamen del que no se libra, en realidad, ni la Generalitat ni el Gobierno central. Apoya TU periodismo independiente y crítico