La nueva PAC y la emergencia climática. Globalmente, hay que reconocer los beneficios de la transición energética total

12/11/2020
En: elperiodicodearagon.com
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La nueva PAC y la emergencia climática Globalmente, hay que reconocer los beneficios de la transición energética total   La nueva PAC y la emergencia climática - FERNANDO Orús Pueyo 12-11-2020 Situación climática: el calentamiento global, generado por la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) en todo tipo de actividades humanas, es con toda probabilidad, la mayor amenaza que se cierne sobre la humanidad y todos los seres vivos. Evitar la subida de temperatura por encima de 1,5 º C debería ser el objetivo primordial de las naciones desarrolladas si queremos mantener unas condiciones adecuadas para nuestra vida sobre el planeta. No queda otra solución que una transición energética, en todas las actividades (transporte, industria, construcción... y consecuentemente también, en el sistema agroalimentario) para frenar el calentamiento global, abandonando en la medida de lo posible, la utilización de esos combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) y pasando a las energías renovables. La actividad agropecuaria también participa en la emisión de GEI, pues depende en gran medida, directa o indirectamente, del consumo energético aportado por los combustibles fósiles. En el ámbito de la Unión Europea, se le atribuye el 10% del total de emisiones (1). Pero cuando se considera el conjunto de todo el sistema agroalimentario (agricultura, ganados, industria agroalimentaria, distribución y todos los procesos asociados) algunas estimaciones hablan de hasta un 43-57% (2). Además de su contribución al calentamiento global, la producción agropecuaria tiene también otros efectos nocivos colaterales, que citaremos a continuación: Los causados por los agroquímicos, que destruyen la biodiversidad y afectan a la salud humana a través de los alimentos. Por el uso de los fertilizantes sintéticos, especialmente de los nitrogenados, que dan lugar a emisiones de gases contaminantes y la contaminación de las aguas por nitratos, que terminan provocando la eliminación del oxígeno (anoxia) en las aguas de mares y océanos. Porque la agricultura europea, forma parte de cadenas de comercio internacional, e influye en los mercados mundiales de productos básicos, en sus precios, y en consecuencia en los ingresos y en la alimentación de los países en desarrollo (1). La importación de materias primas: proteaginosas (un 68% de nuestro consumo) y oleaginosas (44% de nuestro consumo), supone una superficie de cultivo equivalente, del orden de 35 millones de hectáreas, que ha contribuido y contribuye todavía a la deforestación en los países productores (3). La transición energética global (y todas las sectoriales) debe abordarse urgentemente, pues disponemos de un periodo muy corto de tiempo para reducir la emisión de los GEI y conseguir que el calentamiento no llegue al límite de 1,5 grados centígrados, y podamos continuar con un clima como el actual para el desarrollo de nuestras producciones agropecuarias. La nueva Política Agrícola Común, (PAC) a nivel europeo proponía esa transición hacia el nuevo modelo de producción, que denomina agroecología, de una forma escalonada: en una primera etapa, hasta el año 2030, alcanzando un 25% de la tierras con cultivo ecológico, y ya en el 2050, todo el cultivo sería ecológico. El concepto de agroecología, en su sentido más amplio, no sólo se refiere a que la producción sea ecológica sino que además plantea una nueva visión de la cadena agroalimentaria donde se respeten y equilibren los derechos de productores (agricultores y ganaderos), la industria agroalimentaria y la distribución. Es interesante advertir las modificaciones que introducirá una situación de producción agroecológica, como recoge con detalle, el estudio de Poux, X. Aubert , P. M. (2018)(3) a través de un modelo teórico (TYFAm) referido igualmente, al conjunto de la UE. Con las hipótesis de: eliminación o una fuerte reducción de los fertilizantes sintéticos, especialmente nitrogenados, y también de la eliminación total de los pesticidas (herbicidas, insecticidas y fungicidas). Proponiendo igualmente, la consecución de una autosuficiencia europea en proteínas, mediante la supresión total de importaciones de proteína vegetal y oleaginosas, que corregiría paralelamente su efecto sobre la deforestación. Del mismo modo, el aporte nitrogenado a partir de las leguminosas, modificaría la distribución de cultivos y el peso de cada uno de ellos en el conjunto total, y así estima una reducción en el conjunto de los cereales y el aumento de las leguminosas (proteaginosas y forrajeras) , reduciendo también el del maíz destinado a alimentación animal (ensilaje). En la producción ganadera intensiva, la menor disponibilidad de proteína vegetal y de cereales, conduciría a una reducción de los censos. También se produciría reducción en el censo de rumiantes. Una primera impresión sobre esta exposición de objetivos de la nueva PAC pudiera ser negativa y generar un cierto rechazo. Pero globalmente, hay que reconocer los beneficios que producirá la transición energética total: la consecución de una producción agraria sostenible, pero fundamentalmente, una mayor probabilidad de supervivencia de todos los seres vivos, incluida nuestra especie. Las consecuencias de la postura contraria, de no actuar con urgencia frente a la amenaza del calentamiento global, no las podemos aventurar, pero con toda probabilidad, como indican los científicos del clima, serán muy graves. H
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