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La emergencia olvidada: qué ocurre con los animales cuando arde el monte

20/08/2026
En: rtve.es
Digital
Solo en 2025, el fuego afectó a unas 3.000 explotaciones ganaderas en España La ONU reclama que los gobiernos incluyan servicios veterinarios en la gestión de incendios "Aquí toda la vida hubo incendios , pero lo que avanzan ahora las llamas en una hora es una barbaridad", se lamenta el ganadero José Ramón González al otro lado del teléfono. Aún se sobresalta al recordar como el fuego cercó a sus " 60 vacas de carne " en Castromil (Ourense). Los animales se habían refugiado en un regato, un arroyo de escaso caudal que baja por el monte donde suele abundar el pasto. Ocurrió el verano pasado , cuando parte del noroeste de la Península ardió en 22 incendios casi simultáneos. Unas 460.585 hectáreas resultaron arrasadas junto a más de 140.000 hectáreas de espacios protegidos, según el informe anual sobre incendios forestales elaborado por la Comisión Europea. Galicia se llevó la peor parte: sufrió cinco de los diez mayores incendios de 2025 en España. Uno solo destruyó 37.179 hectáreas y es el tercero más grande de toda la serie histórica del sistema europeo del país. Hasta 3.000 explotaciones ganaderas afectadas en 2025 Este año, España va camino de volver a registrar otro triste récord . Las imágenes que siguen a la devastación hablan por sí solas. Donde antes había árboles, pasto y flora, pasa a dominarlo todo el humo y la ceniza. Pero, ¿ y los animales ? ¿Qué ocurre con el ganado y la fauna silvestre ? Solo en 2025, las llamas podrían haber llegado a afectar hasta 3.000 explotaciones ganaderas en las provincias de Ourense (Galicia), Cáceres (Extremadura), León y Zamora (Castilla y León), según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Y, además, arrasaron con gran parte de los pastos que daban de comer a estos animales aunque, precisa el área que dirige Luis Planas, "dadas las fechas, parte ya estaba agostada", así que se trataba de pastos resecos por el calor. "Cada explotación ganadera que desaparece, cada hectárea agrícola quemada, no es solo una pérdida económica; detrás hay esfuerzo, trabajo duro y la vida de familias enteras ", aseguró el ministro Luis Planas en una rueda de prensa del 29 de agosto de 2025 en la que evaluaba la situación. "El susto es monumental" Bien lo sabe José Ramón González. "El susto es monumental porque en ese momento te puedes quedar sin nada ", afirma el también secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) cuando se le pide que recuerde el día que las llamas rodearon a sus vacas en el monte. "El humo se metió en el regato. Nos asustamos porque no las veíamos, ya que se habían desorientado", narra. De aquellos días, José Ramón nombrará varias veces la solidaridad entre vecinos . "Allí aparecieron enseguida 10 o 15 personas, gente que conoce bien el monte y el territorio. Fuimos capaces de sacarlas a una zona húmeda. Allí, el fuego no entra", rememora. Sus cabezas de ganado quedaron a salvo del incendio de A Mezquita (Ourense) , que arrasó casi 15.000 hectáreas. "Fue uno de los grandes que hubo en Galicia", precisa José Ramón. Días más tarde, el 8 de septiembre, sufrió otro en "la nave donde tenemos el cebadero", aunque ese día fue más fácil disponer de medios como cisternas. Y, por supuesto, de la ayuda de los vecinos. La ONU reclama veterinarios en la gestión de desastres En un mundo con más incendios forestales más graves y más frecuentes, entidades como la Organización Mundial de Sanidad Animal (Omsa) , dependiente de la ONU, reclaman que los servicios de veterinarios se integren en "todo el ciclo de gestión de desastres" . Antes de que estalle, para prevenir. Durante la emergencia, para evacuar a los animales, atenderles y coordinarse con otros efectivos. Y, después, para supervisar la salud del ganado y apoyar la recuperación de los ecosistemas afectados. En abril de 2026, el Gobierno aprobó la nueva Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el riesgo de incendios forestales que obliga a que los planes de emergencias a que incluyan medidas de protección animal, pero no especifica la inclusión de servicios veterinarios. A los incendios les importa poco si la normativa avanza o no. A finales de julio, las llamas arrasaban zonas de las sierras de Ávila y Madrid. Los Colegios Veterinarios abulense y madrileño se pusieron a disposición de los servicios de emergencia "para colaborar ante los devastadores incendios que afectan a ambas provincias". Hasta 90.000 personas fueron evacuadas o confinadas. En un comunicado, la Organización Colegial Veterinaria alertaba de que "los animales de compañía y de abasto sufren las consecuencias de los incendios, ya que la inhalación de humo es igual de tóxica para ellos que para las personas". Durante la evacuación, los animales suelen alterarse y desorientarse, siendo fundamental que se encuentren correctamente identificados para su posterior localización en caso de pérdida, alertaba la entidad. "Sabemos que particulares, asociaciones, protectoras, centros hípicos, centros de albergue y transportistas muestran su disposición para el traslado y albergue de los mismos", añadía en ese momento el presidente colegial abulense Juan José Gutiérrez Herráez. Si el cálculo de terreno calcinado dejó un saldo triste en el verano de 2025, el de 2026 no parece que vaya a ir mejor. Los incendios en Los Gallardos (Almería), Castellón (Valencia), Ávila (Castilla y León) o la sierra de Madrid, por citar algunos, ya han destruido miles y miles de hectáreas Niebla después de las llamas: "Esto es ceniza y polvo" El incendio de Niebla (Huelva) comenzó a las 16.34 horas del 6 de agosto. Poco después, saltaban todas las alarmas. La fuerza de las llamas con muchos focos secundarios, la orografía, la acumulación de matorral, hojas, pasto seco y demás combustible, el calor desbordante y un viento inoportuno alimentaron el fuego durante once días. La Junta de Andalucía cifra en 33.000 las hectáreas quemadas. Ninguna mención a los animales , de momento, en una zona como la de Niebla y el corredor de río Tinto donde abundan ciervos, jabatos, conejos, zorros, meloncillos, tejones, perdices o búhos. Niebla también forma parte del plan de recuperación del águila imperial ibérica. Delia Naranjo , socia fundadora del Colectivo Animalista del Condado, es una de las voluntarias, se encuentra en la zona desde el viernes 14 de agosto. Ese día "abrieron los accesos de Niebla-Valverde" y, junto a otros compañeros, "estuvimos allí echando de comer " a los animales. Tres días después, se movieron a El Berrocal, en la cuenca minera de Huelva. Acudieron unas 20 personas en "cuatro coches de voluntarios con 600 kilos de pienso , casi 40 alpacas de paja, fruta, agua, herramientas para cortarla y recipientes para sacar el pienso". "Esto es ceniza y polvo . No hay nada: está negro". Así retrata Delia Naranjo la entrada a un paraje destruido por las llamas. El fuego, cuenta Delia Naranjo, arrasa con el pasto y las semillas que nutren a los animales. Por eso, enriquecen con avena y trigo la paja que les dan. Celebra que en breve recibirán una donación de una tonelada de heno "que tiene semillas". Cuando se desencadena un incendio, el instinto de los animales es huir . "Se desorientan porque se les ha quemado el refugio, la comida y la casa", ilustra Delia Naranjo. Madres que vagan con sus crías o manadas que deambulan por el campo sin rumbo aparecen después de las llamas. "A estos animales hay que echarles de comer hasta cinco días seguidos en el mismo sitio para que vayan cogiendo el sustento que necesitan", explica Naranjo. Islas repletas de jabatos y ciervos: el instinto manda Otros, se refugian en islas o terrenos sin quemar en un territorio calcinado por las llamas . En Niebla, ella se topó con una de estas islas repleta de jabatos y ciervos . En esa situación, los animales demandan "grandes cantidades de alimento para que no se peleen entre ellos y hasta que sean capaces de salir de la isla", aclara Delia. Naranjo destaca la colaboración de los clubes de caza del lugar. "Ellos, voluntarios, asociaciones animalistas y ecologistas pedimos que no se cace en un perímetro de 50 kilómetros", reclama Delia Naranjo. Para ello, insiste, es necesaria la vigilancia de los cuerpos de seguridad y del Seprona para evitar que la entrada de cazadores furtivos. El Colectivo Animalista del Condado tiene su base de operaciones en Hinojos, cerca de Doñana y allí se puede acudir para informarse y colaborar. "El marrón queda aquí en el territorio" Una vez sofocadas las llamas, es momento de volver al lugar y dar la cara en el frente económico, ecológico y humano. O como resume José Ramón González: " Al pasar las noticias, acabó la fiesta y el marrón queda aquí en el territorio A los ganaderos como él les toca velar por sus animales, valorar daños en bienes y maquinaria, tasar las pérdidas en producción o en forraje almacenado. Muchos deberán hacerse cargo del coste adicional de alimentar durante meses al ganado porque el pasto ha ardido . Le ocurrió así a José Ramón González que "desde mediados de agosto hasta noviembre estuvimos alimentando a los animales con forraje comprado". Por el momento, José Ramón González ha recibido 10.000 euros en ayudas del Ministerio de Agricultura. Del resto de organismos, sigue esperando. No existe un balance oficial de pérdidas para el sector aunque los gobiernos nacionales y autonómicos han ido aprobando ayudas que copan titulares en la prensa local. Por la tarde, José Ramón González va "a ponerle a los animales agua para beber porque en una zona de montaña donde nunca antes había faltado, ahora empieza a faltar". La escasez de precipitaciones , la sequía de los últimos meses y una primera lluviosa han favorecido que crezca mucha vegetación que ahora está seca. Él insiste en la necesidad de prevenir , no solo ampliar los medios de extinción. También, replantear la gestión del territorio para que los ganaderos participen de manera activa lo que, por ejemplo, reduciría el temido "combustible" que alimenta las llamas. A sus 54 años, lleva toda la vida dedicada al campo. "Me viene de mis padres y de mis abuelos", cuenta. Solo hubo un leve paréntesis en el que trabajó, precisamente, en prevención de incendios. "Antes, si ardían 20 hectáreas era mucho", rememora. Ahora, enfilando la cuesta final de agosto, cruza los dedos para que no se repita el desastre de 2025 . "Estamos fuera de peligro y tocamos madera", agradece, "ya el año pasado nos pasó todo".
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