Júlia Vergara-Alert (IRTA) sobre el hantavirus: Es una zoonosis de libro

13/05/2026
En: diariomedico.com (PW)
Digital
El pangolín fue identificado al inicio de la pandemia de covid-19 como un posible huésped intermedio del virus SARS-CoV-2, con potencial para facilitar el salto del virus desde los murciélagos a los humanos. Luego se consideró que el perro mapache o la civeta eran huéspedes más probables, aunque hasta la fecha no se ha logrado confirmar científicamente. En el caso de la actual emergencia provocada por el hantavirus de la cepa Andes, el huésped es mucho más claro: un pequeño ratón llamado colilargo o pigmeo (de nombre científico oligoryzomys  longicaudatus). Asi lo ha explicado a este diario Júlia Vergara-Alert, investigadora principal del Centro de Investigación en Sanidad Animal (IRTA-CReSA) y experta en coronavirus animales y zoonóticos, como el virus de la diarrea epidémica porcina o el coronavirus del síndrome respiratorio del Oriente Medio (MERS-CoV). Es importante, desde el punto de vista epidemiológico y médico, identificar el origen del brote detectado en el crucero MV Hondius para poder gestionar adecuadamente la emergencia, limitar el número de afectados y ofrecer el mejor tratamiento y cuidado a las personas afectadas. Según Vergara-Alert, lo más relevante de la cepa Andes del hantavirus es que puede trasmitirse no sólo de animal a humano, sino también, y esto es especialmente significativo desde una perspectiva epidemiológica, de humano a humano, aunque no de manera muy eficaz. "Es una zoonosis de libro", ha manifestado. Se da la circunstancia que el animal reservorio generalmente no sufre la enfermedad que en el humano puede causar una insuficiencia respiratoria grave y una respuesta inflamatoria sistémica similar a la que caracterizó la covid-19, especialmente antes de la campaña de vacunación masiva. La cepa Andes del hantavirus se asocia a un 40 - 50% de mortalidad. Los turistas que viajaban en el MV Hondius, considerados el origen del brote en el crucero - con tres personas fallecidas,  entre ellos dos eran pareja-, pudieron haberse expuesto al virus en Argentina antes de embarcar, en una zona en la que la cepa Andes es endémica. Ha indicado Vergara-Alert que el hantavirus también está presente en zonas de Europa y Asia, aunque en forma de otra variante, denominada Puumala, descrita por primera vez en la ciudad finlandesa de ese nombre en la década de los ochenta. En este caso, la infección suele provocar fiebre hemorrágica con síndrome renal y es menos mortal que la cepa Andes: se calcula que un 1- 10 % de afectados fallece. En España, en 2018, se registró un caso de una persona infectada por el virus Puumala, aunque importado (contagio en otro país), ha recordado la científica. La científica considera importante reforzar la vigilancia epidemiológica de los virus zoonóticos (transmitidos de animales a personas) en general, para monitorizarlos y poder detectar posibles mutaciones y evaluar su impacto en la salud pública. A su juicio, se está investigando poco el hantavirus, y no existe vacuna ni tratamiento específico para las infecciones que causa. Eso no significa, sin embargo, que sea un virus desconocido en las poblaciones más afectadas. Aprovechando esta emergencia sanitaridel crucero MV Hondius, Vergara-Alert ha defendido una mayor inversión en vigilancia y prevención, actuando especialmente sobre el control del animal huésped y, por lo tanto, en la transmisión a humanos. En cuanto a las vías de contagio, comenta que no se ha descrito la infección humana por consumo de carne de animales infectados o por la picadura de mosquitos -una posibilidad sugerida estos días por el presidente del Gobierno canario, Fernando Clavijo-. La vía con mayor probabilidad, según su criterio, es la inhalación de partículas contaminadas suspendidas en el aire, especialmente en lugares con suciedad, cerrados o poco ventilados. También es una opción plausible el contacto con superfícies contaminadas con heces u orina de roedores en entornos con deficientes condiciones  higiénicas, ya sean interiores o exteriores (por ejemplo, un vertedero). Acerca de la hipótesis lanzada también por el presidente canario de que si había ratones en el barco, y este fondeaba cerca del puerto, podían nadar hasta tierra, Vergara-Alert, veterinaria de formación, explica que aunque ratas de gran tamaño pueden nadar varios metros, en el caso del ratón pigmeo, es tan pequeño que, en el caso de verse obligado a nadar, sólo lo haría en una distancia muy pequeña y en condiciones del agua similares a las de una charca o estanque, nada que ver con el mar. Por último, la científica considera que el principal factor que favorece la aparición de brotes es la globalización y el constante movimiento de personas por todo el mundo. Aunque ve ideal un control exhaustivo de barcos y aviones procedentes de zonas endémicas, reconoce que una medida así resulta poco realista, por el volumen y la complejidad, teniendo en cuenta que el hantavirus no es el único patógeno existente. En cambio, sí aboga por aplicar protocolos de desinfección muy estrictos en espacio como los interiores de los cruceros.
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