Un total de 64 entidades de la agroalimentación han creado 27 nuevos grupos de cooperación para responder con innovación a las demandas del sector.
Chus García
La colaboración entre distintos agentes del sector agroalimentario favorece la puesta en marcha de soluciones y proyectos innovadores. HA El sector agroalimentario es mucho más innovador de lo que se le supone . Pero las ideas más rompedoras no solo surgen en los laboratorios o en las sedes de los grandes fabricantes del sector en las que se desarrollan las maquinarias más avanzadas, las herramientas más tecnológicas, los más innovadores abonos y fertilizantes, las variedades más productivas y resitentes... También surgen a pie de campo , lideradas por productores, organizaciones sectoriales o pequeñas empresas del sector que en los últimos años han entendido la necesidad de caminar de la mano con los centros tecnológicos por esa senda en la que innovación en grupo resulta no solo más sencilla sino más eficaz.
Prueba de ello son los 27 nuevos grupos de cooperación creados en Aragón, que integran a más de 64 entidades del sector productores agroalimentarios y centros de investigación y que pondrán en marcha otros tantos proyectos de innovación. Una unión y colaboración funcional y temporal con las ideas claras, porque este esfuerzo compartido tiene un marcado objetivo: ofrecer una solución práctica a un problema específico del sector para lo que se puede utilizar la aplicaciones tecnológicas ya existentes.
No están solos. Su inciativa cuenta con el apoyo (económico) de la administración que a través del Plan de Desarrollo Rural (PDR) ha habilitado una línea de ayudas para impulsar la transferencia del conocimiento a la agricultura y la ganadería y reducir así la brecha existente entre el quehacer de los centros tecnológicos y las demandas reales de los productores de la Comunidad.
Ya sea para mejorar la producción, para hacer más sostenible la actividad, para avanzar en un sector cada vez más respetuoso con el medio natural o para sorprender al mercado con nuevos productos, los 27 proyectos de innovación que ahora echan a andar cuentan con una ayuda pública de tres millones de euros con la que se financia hasta el 80% de los costes que supone la ejecución de cada iniciativa.
Un total de 67 entidades del sector agroalimentario aragonés han conseguido ponerse de acuerdo para formar los grupos de cooperación con los que echarán a andar 27 nuevos proyectos de innovación. Las iniciativas, que movilizarán una inversión superior a los tres millones de euros, ponen el foco en las más variadas actividades. Con ellas se pretende resolver, utilizando la tecnología y las herramientas digitales más avanzadas, las más variadas necesidades que tiene actualmente planteada la agricultura y la ganadería.
El ovino es uno de los grandes protagonistas de estos nuevos proyectos de colaboración. Son varias las innovaciones que vuelven a poner el foco en esta ganadería extensiva de importante presencia y peso en la Comunidad y que arrastra desde hace años una crisis estructural que está poniendo en peligro su propia supervivencia. Así, se investigará en acciones que permitan disminuir la mortalidad de los corderos en cebaderos . En este proyecto, que se realizará en 30 ganaderías aragonesas, participan dos de las cooperativas aragonesas que por su tamaño en el caso de Oviaragón-Grupo Pastores, y por su historia Casa de Ganaderos se han convertido en dos de las empresas más destacadas del territorio nacional. Como socio tecnológico, esta iniciativa, de nombre Corigen , contará además con la Universidad de Zaragoza, que participa también en un proyecto impulsado por la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino de la Raza Rasa Aragonesa, (Angra), la Asociación de Ganaderos de Raza Ojinegra (Agroji), Centro Sociedad Cooperativa . Todos ellos trabajarán en el desarrollo de una app móvil que permitirá obtener de manera rápida todos los datos sobre el funcionamiento de la explotación y vincularlos a los animales a través de sistemas de identificación electrónica sencillos que ayuden además a asegurar la trazabilidad de los animales.
El objetivo, señalan sus impulsores, es acercar la tecnología al sector ovino y al medio rural y optimizar los procesos administrativos para disminuir desplazamientos y tareas que aportan poco valor añadido, contribuyendo así a mejorar la sostenibilidad de las explotaciones ganaderas y el medio ambiente.
El porcino, la ganadería con mayor contribución económica al sector agrario aragonés, también ha despertado el interés de estos grupos de cooperación . Uno de los proyectos aprobados, en el que cobra especial relevancia la presencia del Clúster del Porcino creado en 2019 con la voluntad de reunir a las empresas más importantes del sector, centrará su innovación en la puesta en marcha de experiencias piloto para impulsar acciones comunes que contribuyan a la mejora de la competitividad y a la viabilidad de las explotaciones ganaderas del sector, pero también para garantizar la sostenibilidad de las mismas.
La economía circular, las innovaciones que permiten alargar la vida de los productos para que su viaje a los mercados lejanos pueda ser una realidad, la aplicación de acolchados de paja de cereal en las líneas de frutales para reducir el uso del agua de riego, evitar la utilización de herbicidas o disminuir la salinidad del suelo, o la recuperación de diferentes variedades locales de hortalizas y legumbres tradicionales de Aragón para el desarrollo de productos innovadores también forman parte del listado de proyectos que en los próximos años se convertirán en una realidad . A ellos se suman iniciativas para la valorización de residuos agrícola y su conversión en productos útiles para la industria agroalimentaria, aquellos que mejoran la productividad de las explotaciones arroceras o los que buscan energías sostenibles para la movilidad y la producción en cooperativas agroalimentarias.
A la cabeza de España Este modelo de innovación no es nuevo. Cumple ya cinco años. La cooperación en grupo se puso en marcha en 2016 cuando el Gobierno aragonés lanzó la primera convocatoria de ayudas, bajo el paraguas del PDR, para aprovechar el conocimiento generado por los científicos aragoneses y orientar sus líneas de trabajo prioritarias hacia los problemas que afronta el sector agroalimentario.
Desde entonces, según los datos de la consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, se han puesto en marcha 157 grupos de cooperación que han contado con un total de 15,2 millones de euros, de las que se han beneficiado 415 entidades y que han movilizado una inversión cercana a los 20 millones de euros.
"El éxito de esta medida viene dado por la buena interacción entre el potente sector de investigación agroalimentaria existente en Aragón y el propio sector agroalimentario y el ambiental", señalan desde la dirección general de Desarrollo Rural del Ejecutivo autónomo, que recuerda además que Aragón se ha convertido en la Comunidad española con mayor número de convocatorias publicadas hasta la fecha para impulsar proyectos innovadores.
- Ganaderías de insectos de precisión
Se denomina Smart Insect Farming y une los esfuerzos de tres empresas Insectopía, Procase Semillas y Arento y tres centros tecnológicos Aitiip, Universidad de Zaragoza e Itainnova. Su objetivo es la ganadería de insectos , una actividad que hace unos años era impensable y que comienza a tomar (tímido) ritmo, también en Aragón, ante la posibilidad de que nuestra dieta incluya la ingesta de insectos como fuente de proteínas. Como de lo que se trata es de innovar, este grupo de cooperación utilizará la vanguardia tecnológica (Big Data, Inteligencia Artificial y automatización) para impulsar una ganadería de precisión, para diseñar herramientas que contribuyan a la mejora de la competitividad y la viabilidad de las explotaciones. Pero también le preocupa la sostenibilidad, por lo que se trabajará en la gestión eficiente de los inputs relacionados con el proceso de cría de insectos (energía, agua, y aprovechamiento de desperdicios agroalimentarios).
Todo el proyecto se r ealizará en Zaragoza , pero su objetivo tiene una mirada más amplia, porque sus perspectivas de futuro incluyen la posibilidad de ofrecer unidades modulares de cría de insecto que puedan suponer una oportunidad de creación de empleo y mejora de las rentas en el medio rural.
- Una nueva vida para las viejas canaletas de riego
Los nuevos sistemas de riego, con avanzadas técnicas para optimizar los consumos de agua en las producciones agrícolas, han dejado en el olvido a aquellas antiguas canaletas por las que circulaba el agua que daba vida a los cultivos. Pero ahora vuelven a estar de moda, porque el grupo operativo Re-Gutters plantea llevar a cabo una prueba piloto para su reutilización y/o reciclado . La iniciativa está liderada por la Comunidad General de Riegos del Alto Aragón, que integra a 49 comunidades de regantes de las provincias de Huesca y Zaragoza, 135.000 hectáreas de regadío, 119 abastecimientos a núcleos de población y 450 explotaciones ganaderas. Pero también participan la comunidad de regantes Cartuja de San Juan (177 usuarios y 2.771 hectáreas), la de Orillena (177 usuarios y 1.855 hectáreas) y los centros tecnológicos EEAD-CSIC y la Universidad de Zaragoza.
Dos son sus objetivos. Se quiere minimizar los costes añadidos y medioambientales que suponen la retirada de canaletas en las obras de modernización de regadíos. Y además, el grupo espera que su prueba piloto sea un espejo para otras experiencias de puesta en valor de residuos de origen agrícola diferentes a los convencionales.
- Residuos que se convierten en bioenvases
El sector agroalimentario no solo está preocupado por conseguir la sostenibilidad de sus procesos productivos. Quiere también aplicar su respeto por el medio natural a los envases en los que presenta y comercializa sus productos.
Esta filosofía es la que explica la cooperación en Agrocirc 2030, una grupo liderado por Arrocera del Pirineo, que cuenta además con otros siete socios (Cereales Teruel, Cooperativa Virgen de la Oliva, Saar, y Feelwood Ecomateriales, CITA, PCTAD y Cooperaivas Agroalimentarias de Aragón.
Su iniciativa se desarrollará en localizaciones de referencia para el cultivo de cereal, maíz y diferentes tipos de hortícolas, en parcelas situadas en municipios de las tres provincias aragonesas con zonas protegidas dentro de la Red Natura 2000.
Y como su nombre indica, el objetivo de su proyecto es un impulso a la economía circular . Como primer paso pretenden dar un nuevo valor a los subproductos agrícolas que generan cada uno de los socios beneficiarios y para ello tienen previsto transformarlos en un bioenvase para uso del propio sector , contribuyendo así a reducir el uso de plásticos en la industria alimentaria.