La opinión del socio consultor de ERA Group El sector agroalimentario vive un momento de transformación profunda. Inflación, aranceles, exigencias regulatorias y disrupciones logísticas han elevado la complejidad operativa hasta niveles inéditos. Para muchas empresas, la presión sobre márgenes es constante y sostenida. Sin embargo, esta coyuntura no es solo un desafío: gestionada con inteligencia, puede convertirse en una ventaja competitiva. Presión regulatoria y costes al alza.- En la pesca, la sostenibilidad ya no es opcional. Normativas como el indicador del piojo del salmón en Noruega encarecen el cumplimiento y limitan la capacidad productiva. A esto se suman la volatilidad del combustible y la exigencia social por trazabilidad y buenas prácticas. Las empresas que incorporan la sostenibilidad de forma rentable -revisando procesos, optimizando su estructura de costes y apoyándose en herramientas digitales para la visibilidad en tiempo real- son capaces de mantener márgenes en un entorno regulatorio exigente. En panadería, la amenaza es doble: la volatilidad de insumos clave (harina, huevos, azúcar) y un ecosistema de gasto fragmentado que abarca desde envases hasta mantenimiento. Sin visibilidad sobre el coste total, se pierde capacidad de reacción. Consolidar proveedores, renegociar contratos y aplicar análisis transversales del gasto permite reducir ineficiencias sin sacrificar calidad. Incertidumbre arancelaria y preferencia local.- La industria de ingredientes se enfrenta a aranceles cambiantes, alteraciones climáticas en la producción y una creciente demanda de origen local. La respuesta pasa por estrategias de compra flexibles, análisis personalizados y seguimiento activo de índices de precios, priorizando siempre los insumos críticos para el negocio. En packaging, las tensiones provienen de la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y el marketing, todo ello bajo un marco regulatorio más estricto . Portfolios con exceso de referencias elevan costes y complejidad. La estandarización y la licitación competitiva pueden reducir la variedad de envases en un 25% y generar ahorros directos de hasta el 20%. Claves para mantener la competitividad.- La lección es clara: la presión no va a desaparecer. Las empresas que la afronten con una gestión estratégica del gasto y una visión integral de la cadena de valor estarán mejor preparadas. Las claves pasan por visibilidad total del gasto para anticipar y corregir desviaciones, optimización de procesos y proveedores para reducir complejidad y costes, flexibilidad en compras ante volatilidad de precios y aranceles, así como integración de sostenibilidad rentable como ventaja competitiva. En ERA Group ayudamos a nuestros clientes a proteger márgenes, reducir riesgos y ganar agilidad, desde la inteligencia de costes y el benchmarking de proveedores, hasta la implantación de compras sostenibles. En un sector tan exigente como el agroalimentario, resistir no basta: hay que adaptarse rápido, tomar decisiones con datos y convertir la presión en palanca de crecimiento.