De estas características tenemos que resaltar el funcionamiento del rumen (panza), en esta parte del estómago es donde se produce la rumia (destrucción de partículas y producción de saliva). Las principales funciones de la rumia las podemos resumir en las siguientes: La rumia reduce el tamaño de las partículas de la fibra y expone los azucares a la fermentación microbiana. Producción de saliva, entre 160-180 litros cuando la vaca rumia entre 6 y 8 horas por día y menos de 30-50 litros cuando el rumen no está en pleno funcionamiento (poco forraje y mucho concentrado). Los amortiguadores en la saliva (bicarbonato y fósforo), neutralizan los ácidos producidos por fermentación microbiana, manteniendo una acidez neutra que favorece la digestión de la fibra y crecimiento de microbios en el rumen. Los forrajes son los portadores más importantes de la fibra. En este articulo nos vamos a centrar en explotaciones de vacuno lechero de la zona norte de España (principalmente en Asturias y Galicia). En los últimos años, con la reestructuración del sector lácteo, paralelamente al descenso del número de explotaciones, se produjo un crecimiento en el tamaño de estas, con un aumento de la superficie agraria útil (SAU) y el número de animales por explotación, por lo tanto un aumento de la producción láctea. Puntos fundamentales a tener en cuenta a la hora de producir forrajes La cabaña ganadera que disponemos, número de animales en la explotación (vacas lactación, vacas secas y recría). Tipos de raciones alimenticias para cada grupo de animales y tipos de ingredientes en cada ración. Conocimientos aproximados de los rendimientos forrajeros de las parcelas con que cuenta la explotación (Kgs/ha). Distancia de las parcelas a la explotación. Tipos de cultivos forrajeros que podemos cultivar, teniendo en cuenta el tipo de suelos y la climatología de la zona. Maquinaria que disponemos en la explotación para la realización de las labores agrícolas. Capacidad de almacenamiento para los forrajes (silos, almacenes, etc). Tipos de explotaciones En unas décadas hemos pasado del sistema extensivo (principalmente a base de pastoreo) al sistema intensivo, con el consiguiente aumento de la carga ganadera y la compra de alimentos, para una alta producción láctea por animal. Este tipo de explotación impuesta en parte por la UE, al ser este sector muy competitivo, donde el precio de la leche nos viene impuesto a la baja, teniendo como problema principal el precio del concentrado. Racionamiento Las raciones nutritivas para vacuno de leche están compuestas por lo que denominamos la base forrajera, complementada por la parte del concentrado, como cereales, soja, subproductos, minerales y vitaminas. El concentrado suele ser el factor que proporciona una respuesta más visible en la producción de leche. Pero no es un factor directo, sino que depende del resto de los aportes de los demás nutrientes de la ración. Si tenemos un forraje de alta calidad, la necesidad de concentrado es menor. A la hora de formular una ración para un determinado grupo de vacas, tenemos que conocer la calidad de los forrajes a utilizar, por lo que es muy útil realizar un análisis químico de dichos forrajes. (Tabla 1). Parámetro Valor obtenido pH medido Materia seca Proteína bruta (PB) Fibra bruta (FB) FAD FND Cenizas Almidón PDIE PDIN UFL Equiv. granos Tabla 1. Análisis de silo de maíz. Fuente: Lab. Mouriscade. Químicamente en los alimentos podemos obtener tres tipos de fibras: la Fibra Bruta (FB), la Fibra Acido Detergente (FAD) y la Fibra Neutro Detergente (FND). Todas ellas tienen importancia en el racionamiento. Cuanto mayor es el contenido en FAD de la ración, menor es la digestibilidad de la misma y el contenido en FND del alimento se relaciona negativamente con el consumo de materia seca (ms) y positivamente con el tiempo de rumia. Las principales fuentes con alto contenido en fibra digestible son los forrajes verdes principalmente, pero también son ricos en fibra otros alimentos como son la pulpa de remolacha, pulpa de cítricos, semilla de algodón y salvado de trigo. En la Tabla 2, podemos ver las necesidades mínimas de fibra en las raciones de vacuno de leche. Producción FB (%) FAD (%) FND (%) Alta Baja o media Recién paridas Tabla 2. Necesidades mínimas de fibra en las raciones de vacuno de leche. Fuente: NRC. También es muy importante a la hora de formular una ración, la relación forraje/concentrado, debiéndose guardar unas normas, para asegurar la máxima productividad del animal y la ausencia de patologías digestivas. (Tabla 3) Nivel Inicio lactación Producción alta Producción media Producción baja Mínimo Deseable Máximo Peligroso Tabla 3. Niveles (%) de forraje/concentrado en las raciones de vacuno de leche. Fuente: NRC. Tipos de forrajes Los principales forrajes que se utilizan en una explotación de vacuno de leche, de la zona norte de España, son el ensilado de maíz, ensilado de raygrass (ballico), ensilado y heno de hierba, a la vez suplementados con otros forrajes como heno de alfalfa, paja de cereal, estos últimos producidos fuera de la explotación. Ensilado de maíz El ensilado de maíz es el principal nutriente en las raciones de vacuno de leche. El ensilado es la técnica de conservación de los forrajes con elevado contenido en humedad, mediante un proceso controlado de fermentación anaerobia (sin oxígeno), que promueve el desarrollo de fermentaciones lácticas e impide la actividad de las bacterias. Cuando los procesos de llenado, compactación, cierre y conservación son correctos, la digestibilidad del forraje ensilado difiere poco de la del forraje inicial de partida. El maíz es un alimento con alto valor energético, principalmente por su elevado contenido en almidón y a la buena digestibilidad de las partes verdes de la planta, pero por lo contrario es pobre en proteína, por lo que necesita complementarse con un forraje de mayor contenido en proteína degradable en el rumen, que facilite la síntesis ruminal de proteína microbiana, aspecto clave en la nutrición de los rumiantes. El ensilado de raygras y de hierba son forrajes que cumplen esa premisa. El nivel de ingestión de los forrajes en el vacuno de leche está condicionado por su volumen o masa que depende del contenido en la materia seca (ms) y de la calidad de conservación del mismo. La importancia de la ingestión, según el nivel de materia seca (ms) del ensilado, viene reflejado en la Tabla 4. Se puede observar un aumento de la ingestión entre 0,3-0,4 kgs. de ms. por cada punto de ms. suplementaria entre 20-35% ms. pasando de 12 kgs. con un maíz recolectado en estado lechoso-pastoso (27% de ms) a más de 15 kgs. con un maíz recolectado en estado vitreo (35%). Contenido en ms (%) Ingestión kgs. ms. Tabla 4. Ingestión del ensilado de maíz por el vacuno de leche en función de su contenido (ms). Vaca de 600 kgs de pv. en mitad de lactación. 25 kgs. de leche. La disminución en el tamaño medio de las partículas de ensilado da lugar también a un aumento en el consumo, pudiendo sobrepasar los kgs. de materia seca (ms), cuando se pasa de un ensilado picado groseramente a un picado fino. No se debe picar demasiado fino el forraje, pues cuando la proporción de partículas pequeñas es elevado en la rumia, puede comprometerse si no se aporta fibra larga en forma de heno o paja a voluntad. Ensilado de ray-grass El ray-grass es el nombre genérico de un grupo de plantas, pertenecientes a la familia de las gramíneas y al género Lolium . Desde el punto de vista forrajero, cabe destacar tres especies: el ray-grass inglés ( Lolium perenne ), el ray-grass italiano ( L. multiflorum ), y el ray-grass híbrido entre ambas especies. El raygrass es un forraje que puede ser plurianual o bien anual como es el caso de las variedades 'Westerwold' ( Lolium multiflorum ). Su cultivo se encuentra principalmente en el norte de España, se puede aprovechar en verde, o bien ensilado o henificado. Ensilado y heno de hierba Hierba es un término genérico que agrupa a una diversidad de plantas básicamente pertenecientes a dos familias botánicas: gramíneas y leguminosas. Entre las gramíneas podemos destacar el ray-grass, el dactilo y la festuca; y entre las leguminosas, el trébol, la veza y la esparceta. Ensilado de hierba El ensilado de hierba es un método de conservación cada día más frecuente, especialmente en paca redonda. Es recomendable no ensilar hierba hasta que la planta no haya alcanzado un contenido en m.s sobre un 45-50%. También es recomendable en el ensilado de hierba, con bajo contenido en materia seca (ms), utilizar algún aditivo que ayude a mejorar el proceso de ensilado. En la Tabla 5 podemos ver valores de referencia de ensilados. Hierba de pradera Ray-grass italiano 1º corte 2º corte 1º corte 2º corte pH Alrededor de 4 Alrededor de 4 Alrededor de 4 Alrededor de 4 Mat. seca Inferior o igual al 30% Inferior o igual al 30% Inferior o igual al 30% Inferior o igual al 30% Cenizas Inferior al 15% Inferior al 15% Inferior al 15% Inferior al 15% PB Superior al 15% Superior al 15% Superior al 15% Alrededor del 15% FND Alrededor del 45% Alrededor del 50% Inferior al 45% Alrededor del 45% Digestibilidad No inferior al 70% No inferior al 65% No inferior al 65% No inferior al 70% EM No inferior a 10 MJ/Kg. MS. No inferior a 9 MJ/Kg. MS. No inferior a 11 MJ/Kg. MS. No inferior a 10,5 MJ/Kg. MS. Heno de hierba La henificación de la hierba está sometida a las dificultades propias de este proceso, es decir, a los efectos de la climatología, como es la lluvia inoportuna antes de la recolección, con ella se pierde parte de las hojas, especialmente en las leguminosas, reduciéndose parte del valor nutritivo de ese heno recogido. En cualquier caso, se trata de un forraje que aportará un 90% del valor energético y proteico que la misma planta verde.