Los datos del informe señalan que la producción que se derivó al mercado español superó los 5.450 millones de euros (+1,7%), mientras que las exportaciones alcanzaron los 2.658 millones de euros (+10,5%). Por tanto, las exportaciones crecieron a mayor ritmo, lo que consolida al sector como el quinto exportador de la industria agroalimentaria española y sitúa la balanza comercial en 833 millones de euros. El impulso exterior estuvo liderado por el cacao y el chocolate, con un crecimiento del 35,7% en las ventas internacionales, seguido de las galletas, que avanzaron un 13,9%, en un contexto marcado por la diversificación de mercados, en el que destaca Marruecos, que se consolida como uno de los mercados con "mayor dinamismo" para la industria española del dulce. Pese a un entorno de elevada volatilidad en materias primas, aumentos de costes energéticos y tensiones comerciales, la industria logró mantener su crecimiento apoyándose en la innovación, la eficiencia y la mejora de procesos productivos. En el ámbito laboral, el sector generó cerca de 28.500 empleos directos en 2025, un 2,8% más, con una presencia femenina próxima a la paridad y superiores niveles de empleo estable entre los jóvenes. Además, la industria destinó más del 5% de su cifra de negocio a inversiones en mejora de procesos, por encima de la media del sector alimentario, lo que ha permitido mantener niveles de rentabilidad y mejorar las condiciones salariales. El consumo interno también contribuyó al crecimiento, con avances en categorías como cacao y chocolate, mientras que otras como panificación o caramelos mostraron un comportamiento desigual debido a la evolución de los mercados exteriores. El secretario general de Produlce, Rubén Moreno, indicó que la cifra de exportaciones lograda en un año marcado "por la tensión arancelaria y la volatilidad de las materias primas" es una "señal muy potente". Además, comentó que el reto en el futuro es "seguir diversificando destinos y consolidar nuestra posición de liderazgo en aquellos más maduros".