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El reto de evitar el desperdicio alimentario

09/09/2021
En: elperiodicodearagon.com
Digital
entre un cuarto y un tercio de los alimentos que se producen anualmente para el consumo humano en todo el mundo se pierden o desperdicia Scroll o arrastrar para navegar Gema Carrasco Evitar el desperdicio alimentario permitiría alimentar a 2.000 millones de personas, según la FAO. Un desafío que requiere más innovación, tecnología, mejoras en la eficiencia en la cadena de distribución, y sobre todo un cambio en los hábitos de consumo. Además, reducir este desperdicio de alimentos tiene otros impactos positivos que afectan al medioambiente, la sociedad y al crecimiento económico global. Qué podemos hacer para evitar que cada año se desperdicien en todo el mundo elevadas cantidades de alimentos que se producen y que nunca llegar a consumirse, esa la pregunta clave. Se trata de un problema global que afecta al planeta y qué es responsabilidad de todos los eslabones de la cadena de alimentación. El desperdicio alimentario es uno de los puntos reflejados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, en concreto en el ODS 12 Producción y consumo responsables de los alimentos. Según el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en 2019 se acabaron desperdiciando 931 millones de toneladas de alimentos en el mundo. Unas cifras difíciles de asimilar cuando cada año más de 800 millones de personas tienen problemas de acceso a los alimentos. Pero no son los únicos datos que remueven conciencias: el desperdicio alimentario tiene efectos negativos en el medioambiente, en la sociedad y en el crecimiento económico. Evitarlo supondría también un gran avance en estos aspectos. Entre el 8 y el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero están asociadas a alimentos que al final no se consumen, que se pierden o desperdician; un cambio en este sentido repercutiría en una disminución de la presión sobre el medioambiente; en un aumento de la productividad; así como un impacto positivo en el crecimiento económico. Toda la cadena alimentaria Cada uno de los eslabones de la cadena alimentaria tiene mucho que decir en este aspecto y su comportamiento es clave para avanzar en la solución de esta situación. En España, según el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación, este desperdicio se da principalmente en los hogares siendo responsables del 42% del total, seguido de la fabricación el 39%; la restauración, el 14%; y la distribución, el 5%. En cifras absolutas equivale a 25,5 millones de kilos de comida desperdiciada cada semana. El desperdicio alimentario supone un problema desde el punto de vista medioambiental, económico y social del que somos responsables toda la cadena alimentaria, desde la producción a los hogares. Es por ello que los sectores afectados comienzan a incorporar la lucha contra el desperdicio alimentario dentro de sus políticas de Responsabilidad Social. En este sentido, cabe señalar la labor de El Corte Inglés que cuenta con un plan sobre desperdicio alimentario cuyos objetivos están centrados en tres líneas de actuación: Prevención. Dentro de este ámbito trabajan desde el origen prestando especial atención a aspectos que contribuyen la mejora de los procesos internos, los sistemas de compras y el aprovisionamiento con el fin de optimizar y reducir los stocks. Redistribución. Esto se lleva a cabo con donaciones o soluciones para darle valor a este residuo como sería utilizarlo para alimentación animal o generación de combustible. Concienciación: Todas las acciones se acompañan de concienciación para evitar el desperdicio alimentario. Acciones para la prevención Desde El Corte Inglés han llevado a cabo diferentes acciones para prevenir internamente el desperdicio de alimentos. En primer lugar, han llevado a cabo mejoras en la cadena de frío de los alimentos para garantizar una mejor conservación y que aguanten durante más tiempo su frescura. De esta forma ningún alimento se deteriora antes de tiempo. El Corte Inglés ha desarrollado herramientas para gestionar mejor el stock de los productos y realizar los pedidos teniendo en cuenta las previsiones de venta y evitando que se estropeen productos por exceso de stock. Han aumentado la compra local a proveedores de proximidad para que los alimentos lleguen a los puntos de venta con la máximo frescura. Asimismo, cuando los alimentos están próximos a la fecha de consumo, pero siguen siendo seguros, la compañía los dona. De esta forma, en 2021, el grupo donó más de 1.741.586 kilos de alimentos a Bancos de Alimentos y entidades benéficas. Gracias a esta acción, se ayudó a más de 11.000 familias en un año. Han participado en diferentes campañas en las que se dan al consumidor consejos sobre cómo disminuir el desperdicio en los hogares con mejores practicas para conservar, recetas para aprovechar y otras ideas. ¿Qué pueden hacer los consumidores en el hogar? Los consumidores, desde sus hogares, también pueden trabajar para evitar el desperdicio de alimentos. Para ello es importante distinguir entre la fecha de caducidad, que indica el momento hasta el cual el alimento se puede consumir de forma segura, y la fecha de consumo preferente, que indica hasta cuando el alimento conserva todas sus propiedades de color, olor, sabor y textura. No obstante, tras esa fecha el alimento sigue siendo seguro para consumo. También es importante prestar atención a las etiquetas y saber cuál es el modo de conservación adecuado para mantener los alimentos en su estado óptimo. Si tenemos la nevera organizada, dejando a la vista las fechas de consumo y ordenada para consumir primero lo más antiguo, estaremos contribuyendo a evitar que muchos de esos productos terminen en el cubo de la basura. Además, si tenemos algún alimento que no vayamos a consumir a corto plazo y que se pueda congelar, la mejor opción para conservarlo más tiempo es meterlo en el congelador. Otra de las cosas que será de gran ayuda es planificar los menús y ajustar las raciones a los comensales. Y si sobra comida se puede congelar o reaprovechar en otras recetas. Economía circular
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