Venezuela no solo cuenta con gigantescas reservas en petróleo y gas, e importantes yacimientos hierro, bauxita, coltán, níquel, carbón y oro, también atesora en sus tierras fértiles cultivos de café y cacao. Productores locales y ejecutivos de la Unión Europea han sostenido encuentros que abrirían las puertas de ese gran mercado a estos productos agrícolas tropicales. La UE exige que estos frutos tengan origen sostenible para entrar a la comunidad de veintisiete países. Según la FAO - Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura- el cacao venezolano es reconocido como uno de los mejores finos de aroma del mundo, premiado internacionalmente por su sabor. Mientras que el café vive un auge de especialidad con perfiles suaves y aromáticos. Las importaciones agroalimentarias totales de la UE alcanzaron los 188.600 millones de euros en 2025, un 9% más que el año anterior. Específicamente, las compras de café/cacao crecieron aproximadamente un 45% en valor entre enero y octubre de 2025 respecto al mismo período de 2024, sumando más de 10.800 millones de euros en ese periodo. Entretanto, las importaciones de cacao en grano aumentaron su valor un 69% y los productos derivados (pasta/manteca) más de un 60%. Lo que resulta un mercado muy atractivo. Una delegación de la UE se reunió en Venezuela con productores, exportadores, traders y comerciantes de ambos productos. Y se les presentó el nuevo reglamento de deforestación del bloque comunitario para la importación de café y cacao que comenzará a aplicarse a finales de este año. En principio la UE les exige que estos frutos tengan origen sostenible para ingresar a la comunidad. Normas para el café y cacao venezolanos en la UE El cacao y el café venezolanos actualmente se exportan a la UE. Las colocaciones de café verde al bloque crecieron un 70% en 2025, afianzando su presencia expansionista. Y Venezuela vendió cerca de 37 millones de euros en cacao en 2025. Esta cifra representa un aumento del 5% en comparación con el volumen registrado en 2024. Sin embargo, a partir de 2026, la UE impone nuevas normas estrictas de sostenibilidad (EUDR) que obligan a demostrar que estos productos estén libres de deforestación. El comercio bilateral de materias primas agrícolas atraviesa una transformación estructural definitiva. Marcada por la implementación de normas que trascienden lo arancelario para adentrarse en la sostenibilidad ética y la seguridad alimentaria. En este nuevo escenario, el cacao y el café venezolanos, productos históricamente valorados por su perfil organoléptico (que se perciben a través de los sentidos) y su prestigio genético, se enfrentan a un marco regulatorio europeo más preciso. Condiciona el acceso al mercado único a la demostración rigurosa de tres pilares fundamentales: la ausencia de deforestación, la trazabilidad geolocalizada y el cumplimiento de estrictos límites de contaminantes químicos. El eje central de este cambio es el Reglamento (UE) 2023/1115, conocido como el Reglamento de Deforestación de la Unión Europea (EUDR). El nuevo requerimiento establece que para finales de 2026 ninguna partida de café o cacao podrá ingresar a territorio comunitario si no se garantiza que su producción no ha contribuido a la degradación de bosques después del 31 de diciembre de 2020. Delicias tropicales a las estanterías europeas Esta normativa obliga a los exportadores venezolanos a implementar sistemas de debida diligencia que incluyan las coordenadas exactas de geolocalización de cada parcela de cultivo. Una tarea titánica para un sector compuesto mayoritariamente por pequeños productores, quienes ahora deben certificar que sus frutos no provienen de tierras deforestadas. Cumpliendo además con la legislación nacional en materia de derechos humanos, derechos laborales y consentimiento previo de comunidades indígenas o locales. Paralelamente, el cacao venezolano se encuentra bajo la lupa del Reglamento (UE) 2023/915, que regula los niveles máximos de cadmio. Un metal pesado presente de forma natural en los suelos volcánicos y sedimentarios de América Latina. La normativa es inflexible en este punto. Estableciendo límites que varían según el contenido de sólidos de cacao, siendo el polvo de cacao el producto con las restricciones más severas debido a la concentración del metal en la materia sólida. Para Venezuela, esto implica un desafío técnico y científico que obliga a mapear las zonas de cultivo para diferenciar los granos provenientes de suelos con alta presencia de cadmio de aquellos que cumplen con los estándares internacionales. Impulsando por el uso de enmiendas de suelo y buenas prácticas agrícolas que mitiguen la absorción del metal por parte del árbol. Esta presión regulatoria no solo busca proteger la salud del consumidor europeo, sino que también actúa como un filtro de calidad que desplaza a los productores informales y exige una profesionalización acelerada de la cadena de suministro. En el caso del café, el panorama se ve influenciado por el incremento en los protocolos de control de residuos de plaguicidas y micotoxinas, como la ocratoxina A, cuya presencia está estrictamente limitada para evitar riesgos nefrotóxicos. Transparencia desde el grano hasta la taza La Unión Europea ha clasificado a Venezuela bajo un sistema de evaluación de «riesgo estándar». Lo que significa que al menos el 3% de los cargamentos que arriban a las aduanas europeas son sometidos a inspecciones físicas y documentales exhaustivas para verificar el cumplimiento de estas normas. La convergencia de estas exigencias ambientales y sanitarias representa, paradójicamente, una oportunidad de oro para el sector agroexportador venezolano. Al adaptarse a la trazabilidad y a los estándares de sostenibilidad, el cacao y el café del país pueden consolidar su posición en el segmento de especialidad o «gourmet». En esta categoría el valor añadido no solo reside en el sabor, sino en la garantía de que cada grano ha sido cultivado respetando el equilibrio ecológico y la integridad social de sus comunidades de origen. En última instancia, la normativa europea no es solo una barrera de entrada, sino un nuevo lenguaje comercial que exige transparencia desde la parcela hasta la taza de chocolate o café en Europa. Redefiniendo la competitividad de ese país en el mercado global del siglo XXI. La exportación venezolana de café se ha diversificado y ahora llega a más de 16-20 países. Con un crecimiento de la producción superior al 55% en 2025. Enfocándose en granos de especialidad y de alta calidad como Bourbon, Caturra y Typica. En Europa los principales destinos son Italia, Alemania y Francia. Rusia y Bielorrusia han incrementado sus compras significativamente, ubicándose como mercados importantes fuera de la UE. Aunque a nivel global, Estados Unidos lidera las compras de café venezolano. Y en cuanto al cacao, la producción venezolana va con preferencia a Italia, Alemania y Países Bajos. En Francia mantiene un lugar destacado como invitado de honor en festivales como el ShowColat 2026 en Burdeos, donde se exhibe el cacao criollo. + en Cambio16.com