El campo extremeño confía en que los tribunales frenen más aranceles de EE UU Aceituna negra cacereña en una cooperativa. :: hoy
El aceite, el vino o el queso también fueron gravados por Donald Trump y la justicia debe aún decidir si se ajustan a la legalidad Que un tribunal de Estados Unidos haya recortado casi a la mitad el arancel que Donald Trump impuso a la aceituna negra española es una decisión que puede tener efectos colaterales positivos para otras producciones agrarias extremeñas. No solo alivia al sector olivarero sino, aventuran las organizaciones profesionales agrarias, servirá para minimizar otros aranceles ya fijados o frenar algunos más que pueda estar pensando el presidente norteamericano. Además, inciden desde el campo regional, avala la legalidad de las ayudas de la PAC de la Unión Europea.
Como ayer informó HOY, el Tribunal Federal de Justicia de EE UU estimó el recurso presentado por la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceituna de Mesa contra la resolución que imponía aranceles por valor de un 35% a la aceituna negra de España. Extremadura, segunda productora nacional de aceituna negra, saca 110.000 toneladas al año. En 2017 -el año antes de la entrada en vigor de los aranceles- se exportaron a Estados Unidos 6,9 millones de kilos. Eso supone que la región vendió este producto por valor de 3,2 millones de euros.
El fallo del tribunal americano no afecta a la totalidad de los aranceles ya que el recurso se interpuso solo para una parte de los mismos, con lo que solo se reduciría del 35% al 20% si esta resolución se confirmara en instancias superiores. El 20% restante tiene que ver con supuestas prácticas de «dumping», cuya batalla legal ha de librarse por otros cauces.
«Estamos contentos. Es cierto que gravar a la aceituna negra española con un 20% es todavía un obstáculo importante pero mucho peor era llegar al 35%. Eso es ilegal, como ha dicho el tribunal americano. Con todo, hay algo más importante», reflexiona Ignacio Huertas, secretario general de UPA-UCE.
«La sentencia demuestra lo que todo sabemos en Europa y fuera de Europa, incluida la Organización Mundial del Comercio. Todos los sabemos menos Trump: que las ayudas de la PAC que recibimos los agricultores y ganaderos europeos son legales y por eso no se nos puede fijar un arancel», resalta Huertas.
«Es una sentencia buenas parcialmente pero llega tarde porque gracias a ese arancel del 35% otros países productores de aceituna negra se han colado en el mercado norteamericano que se nos cerró por culpa de Trump», indica Ángel García Blanco, presidente de Asaja Cáceres. «Pero no hay que lanzar las campanas al vuelo. El señor Trump no tiene freno salvo que los tribunales se lo pongan», agrega. En este sentido, tanto García como Huertas esperan que la justicia de EE UU reduzca también los aranceles impuestos a otros productos como el aceite, el vino o el queso. Aún quedan pendientes de resolución los recursos presentados.
«Puede sentar precedente el freno al arancel bestial de la aceituna negra. Lo ideal sería, en todo caso, buscar mercados alternativos al de EE UU para no estar atados a un presidente Trump desenfrenado», finaliza el dirigente de Asaja.