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El 50% de las colmenas del Bierzo han muerto a causa de los incendios

17/03/2026
En: diariodeleon.es
Digital
La campaña apícola acaba de comenzar en el Bierzo y ya lo hace marcada por los incendios del pasado verano. Las consecuencias de aquella ola de fuegos que abrasó la comarca se sienten siete meses después y no solo sobre el terreno quemado. La apicultura es uno de los sectores más perjudicados, habiendo perdido prácticamente la mitad de las colmenas y obligando a algunos apicultores -los que tienen permiso de trashumancia- a trasladarse a Galicia y Asturias para poder garantizar la supervivencia de las abejas que resistieron. Lo dice el presidente de la Asociación Leonesa de Apicultores, Javier Morán. Él mismo se llevó parte de sus colmenas hasta la costa gallega. El exceso de humo y el calor derivados de los incendios obligaron a las abejas a encerrarse y eso provocó un exceso de consumo de alimentación y la caída de la población. Después, el frío del invierno incrementó las bajas, ya que al caer el número de ejemplares, los que quedan «no son capaces de mantener la temperatura de la colmena y mueren», explica Morán. A ello hay que sumar que en las masas forestales que ardieron -algunas en zonas claves para la apicultura, como el Bierzo Oeste y el entorno de Las Médulas- no hay floración. De las más de 8.000 colmenas que tiene el Bierzo, quedan unas 4.500 vivas y, de estas, entre 2.000 y 2.200 fueron movidas, entre noviembre y diciembre, hacia Galicia y Asturias (las costas de La Coruña y Lugo y Cudillero, principalmente), según la información de Javier Morán. Un 50% de pérdidas imputadas directamente a las consecuencias del fuego que no tienen en cuenta entre el 5% y el 8% de bajas que se producen normalmente por enfermedades, vejez o la falta de manejo por parte del apicultor, entre otros factores. Eso eleva el cómputo negativo y obliga a los productores a repoblar en pleno arranque de campaña y para multiplicar las colmenas hay que dividir a los ejemplares. Esto quiere decir que cada colmena quedará con menos trabajadores y, por lo tanto, producirá menos miel. En todo caso, las perspectivas en lo que al clima se refiere son positivas, sobre todo -explica el presidente de la Asociación Leonesa de Apicultores- porque hay nieve en las cumbres y eso garantiza las reservas de agua para toda la primavera y el mantenimiento de la floración. Es decir, si el año climático es proclive, aunque la población de cada colmena sea menor, puede incrementarse por haber volúmenes suficientes. Además, los apicultores parten prácticamente de cero después de un año, 2025, que fue nefasto para el sector también por culpa del fuego. De los 20 kilos de miel que puede dar una colmena, se recogieron entre dos y cuatro kilos. Así que, «si este año, vamos a los 20 kilos, aunque sea con la mitad de las colmenas, vamos a tener mucha más producción», apuntó Morán. El plan es que las colmenas trasladadas regresen al Bierzo a partir de abril, con la vista puesta en la floración de los castaños en junio. En todo caso, la miel producida fuera del territorio comarcal no entra en la Marca de Garantía. «Los que nos fuimos no lo hicimos para producir miel, sino para salvar las colmenas, por la viabilidad apícola», explica Javier Morán. Él eligió Galicia por la proximidad y las mejores comunicaciones para el traslado de la infraestructura. La costa ha sido para garantizar la floración desde diciembre y temperaturas suaves. Dice que si «el 99% de los apicultores» del Bierzo no fueran estantes, si tuvieran código de trashumancia, se habrían movido prácticamente todos. Actualmente, la Asociación Leonesa de Apicultores aglutina a 567 apicultores. Son 130 profesionales a nivel provincial y no llegan a la veintena en la comarca berciana. En la Marca de Garantía Miel del Bierzo hay seis operadores profesionales. En cuanto a volúmenes, en un año bueno para el Bierzo, la producción global rondaría los 300.000 kilos, afirma Morán. Se han dado años así, pero no los últimos. Afrontar "la invasión" desde Valencia, Cáceres y Salamanca Los fuegos han condicionado el inicio del año apícola, obligando a varios productores a irse con la idea de volver en abril. Ahora, habrá que afrontar otra condición, lo que el presidente de la Asociación Leonesa de Apicultores, Javier Morán, califica de «invasión» de trashumantes llegados desde Valencia, Cáceres y Salamanca. Con una parte importante del territorio quemado y la obligación de cumplir una distancia de, al menos, un kilómetro entre asentamientos apícolas; hacerle hueco a los que vienen de fuera no es viable. «Ahora hay menos sitio y si sigue viniendo, no habrá para todos», advierte Morán. El sector en el Bierzo ya ha pedido a la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural un cambio en la regulación de la apicultura trashumante para proteger a los productores del territorio. Ahora, más que antes, esa acción es necesaria, dice Morán, que aclara que no es lo mismo moverse como se han movido ellos, para salvar las colmenas, que para ampliar la producción. «Suelen venir en junio para el castaño y se llevan también encina y madroño en agosto».
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