Cataluña y Andalucía entran en pánico por la falta de agua. Las restricciones al consumo se imponen con serios perjuicios para la agricultura, la ganadería y el turismo. Ya está previsto llevar agua en barco a Barcelona desde Sagunto y se reclama la construcción urgente de desaladoras que garanticen el suministro ante una sequía que se teme crónica por el cambio climático. En España hay cerca de 800 plantas de desalación , casi la mitad en Canarias, que suministran hasta el 80% del consumo en Lanzarote y Fuerteventura. A grandes males, grandes remedios.