Cultivos intensivos
Carlos Sauras
Cultivos intensivos
La sequía y otros problemas están impulsando a los agricultores del Bajo Aragón a buscar cultivos alternativos a los tradicionales
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El melocotón de Calanda es uno de los cultivos más característicos del Bajo Aragón.
Antonio García / Bykofoto
Este año la castigada por la sequía ha sido la margen derecha del Ebro , al contrario que en años anteriores, sobre todo en el Guadalope, creando la alarma en sus zonas regables.
Abunda en el Bajo Aragón el cultivo de frutales, en particular del melocotón en los municipios de la Denominación de Origen Calanda . Se suman otros cultivos, como almendra y olivo. El melocotón es el cultivo más sacrificado, pues requiere más agua para su riego y mucha mano de obra para las tareas de aclareo, embolsado y recogida.
Todo esto lleva a pensar en la diversificación de cultivos. Se han dado pasos. Si se viaja de Zaragoza hacia Alcañiz por la Nacional 232 se pueden ver en Fuentes y en Quinto plantaciones intensivas de almendros. Plantados a muy poca distancia entre ellos y preparados para poder recoger el fruto de forma mecanizada, como se lleva a cabo en los viñedos que están preparados para esa técnica.
Saliendo de Alcañiz en dirección a Calanda y Teruel, en la zona conocida como El Plano, se puede ver una plantación intensiva de olivos sobre unas 25 hectáreas . Se han plantado más de 35.000 olivos, 1.500 por hectárea. Estos pequeños olivos en seto dan cosecha al tercer año y precisan un menor consumo de agua en comparación con el melocotón y la almendra. Son inversiones fuertes y exigen terrenos que se presten a esa mecanización. No se trata de sustituir al olivar viejo, en bastantes casos olivos centenarios e incluso milenarios, que son el símbolo de esta tierra.
En el sector agrario y ganadero llevan muchos años con una preocupación muy seria por su futuro . Las políticas de Europa, por una parte, y la falta de políticas nacionales con un apoyo decidido contribuyen a fomentar esa desconfianza. Es preciso promover la incorporación de trabajadores al sector primario. Por cada joven agricultor que se incorpora se generan ocho empleos indirectos en el mundo rural. Para lograr que haya vida en el territorio es imprescindible apoyar la incorporación de jóvenes agricultores y la modernización de las explotaciones.
Carlos Sauras es periodista