La Comisión Europea ha aprobado esta semana una estrategia para la ganadería que prevé revisar antes de que termine 2026 las normas de bienestar animal para gallinas ponedoras y pollos de engorde, con medidas para apoyar la transición hacia sistemas sin jaulas, reducir el sacrificio sistemático de pollitos macho y exigir requisitos equivalentes a los productos importados. La hoja de ruta, acompañada de un Plan de Acción sobre Proteínas, contempla además una propuesta sobre bienestar porcino en 2027, nuevas reglas sobre vacunación frente a enfermedades animales y el objetivo de elevar del 25% al 35% en 2035 la proporción de alimentos para el ganado producidos en la UE. Según Bruselas, estas medidas responden a la presión que afronta un sector que representa cerca del 40% del valor añadido agrícola de la UE, debido al aumento de los costes de producción, la volatilidad de los mercados, los fenómenos climáticos extremos, los brotes de enfermedades animales y la dependencia de materias primas importadas, factores que están reduciendo la rentabilidad de las explotaciones. En materia de bienestar animal, la Comisión plantea que las futuras propuestas legislativas se basen en criterios científicos y vayan acompañadas de periodos de adaptación y apoyo financiero, con el fin de facilitar los cambios en las explotaciones afectadas. El Ejecutivo comunitario también estudiará cómo introducir requisitos equivalentes para los productos importados, especialmente en bienestar animal, con el objetivo de evitar que los productores europeos compitan con mercancías elaboradas bajo estándares menos exigentes, siempre dentro de las normas de la Organización Mundial del Comercio. Bruselas trabajará además con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y otras entidades financieras para estudiar un instrumento específico de gestión de riesgos que permita cubrir daños derivados de crisis sanitarias y fenómenos climáticos extremos, dentro del próximo marco financiero plurianual de la UE. En el plano medioambiental, la Comisión plantea desarrollar una metodología común para medir las emisiones de gases de efecto invernadero de las explotaciones ganaderas, así como herramientas para reducir la contaminación, mejorar la gestión de nutrientes y apoyar prácticas como la alimentación de precisión o el uso energético de subproductos. Fondo mutualista Las patronales cárnicas Anice y Fcic ven prioritario explorar la creación de un fondo mutualista específico para la gestión de estos riesgos sanitarios. Para rebajar esa exposición a las compras en terceros países, el plan prevé impulsar el cultivo europeo de oleaginosas, leguminosas, soja y otras especies proteicas, reforzar las cadenas de transformación y almacenamiento y favorecer nuevos mercados para esta producción, tanto para piensos como para consumo humano. Asimismo, Bruselas pretende revisar las normas de comercialización que existen para informar mejor a los consumidores sobre el origen de las proteínas en los productos que compran, además de recurrir a campañas de promoción, contratación pública y programas escolares para apoyar su consumo.