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Ante las zoonosis, la prevención debe convertirse en una prioridad permanente, no solo en respuesta a las emergencias · veterinaria · AnimalCare

07/07/2026
En: consalud.es
Digital
Con motivo del Día Mundial de las Zoonosis, Boehringer Ingelheim lanza la campaña "Actuar un momento antes" para poner el foco en la importancia de la anticipación Ponerse el cinturón antes de arrancar el coche, coger un paraguas cuando amenaza lluvia o mirar a ambos lados antes de cruzar la calle son gestos cotidianos que tienen algo en común: prevenir siempre es más eficaz que reaccionar cuando el problema ya ha aparecido . Ese mismo principio inspira la campaña de Boehringer Ingelheim para conmemorar el Día Mundial de las Zoonosis, que se celebra cada 6 de julio, una fecha que recuerda la importancia de "actuar un momento antes" para proteger la salud animal, la salud humana y la salud pública. Las zoonosis son enfermedades infecciosas que pueden transmitirse de forma natural entre animales y personas. Su prevención depende de una combinación de medidas que van desde la vigilancia epidemiológica y la bioseguridad en las explotaciones hasta la atención veterinaria, la vacunación y la detección precoz . En un contexto en el que la salud de los animales, las personas y el medio ambiente están cada vez más interconectadas, anticiparse es un aspecto clave. Con motivo de esta efeméride, Maite Bastero, gerente de la Unidad de Negocio de Animales de Producción de Boehringer Ingelheim Animal Health España , analiza el papel de la sanidad animal en la prevención de las zoonosis, qué retos afronta el sector ganadero y cómo la innovación, la vigilancia y la colaboración entre todos los agentes implicados contribuyen a reforzar el enfoque One Health. En el Día Mundial de las Zoonosis, ¿cree que estas enfermedades se están abordando con la importancia y urgencia que requieren como desafío global? Las zoonosis han ganado visibilidad en los últimos años, especialmente tras la experiencia de la COVID-19, pero aún queda camino por recorrer para abordarlas con toda la prioridad que requieren. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hoy sabemos que aproximadamente el 60% de las enfermedades infecciosas humanas tienen origen animal y que cerca del 75% de las enfermedades emergentes son zoonósicas, lo que demuestra que estamos ante un desafío global que afecta no solo a la salud pública, sino también a la seguridad alimentaria, la economía y la sostenibilidad de nuestra sociedad. "Seguimos necesitando una apuesta más decidida por la prevención" A mi juicio, se han producido avances importantes en términos de concienciación, vigilancia epidemiológica y colaboración entre sectores. Sin embargo, seguimos necesitando una apuesta más decidida por la prevención. Las zoonosis no pueden abordarse únicamente cuando surge una crisis, debemos anticiparnos mediante sistemas de vigilancia sólidos, medidas de bioseguridad, programas de vacunación y una mayor coordinación entre la salud animal, la salud humana y la salud ambiental. En definitiva, hemos avanzado, pero las lecciones aprendidas nos indican que la prevención y la colaboración deben convertirse en una prioridad permanente, no solo en respuesta a las emergencias. ¿Qué papel tienen los animales de producción dentro de una estrategia global de salud (One Health)? La mejor forma de prevenir muchas zoonosis es actuar en su origen. Mantener una buena sanidad en los animales de producción permite reducir significativamente el riesgo de transmisión de patógenos y mejorar la capacidad de detección temprana de nuevas amenazas. Además, una ganadería saludable contribuye a otros grandes retos globales, como la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos. Trabajar bien la salud en animales de producción significa: reducir riesgos sanitarios, proteger el abastecimiento alimentario, mejorar el bienestar animal y reforzar la sostenibilidad de las explotaciones, entre otras cuestiones. Las últimas crisis sanitarias, ¿están ayudando a entender mejor a la población en general el concepto One Health? Sin duda. Las recientes crisis sanitarias han puesto de manifiesto algo que los profesionales de la salud animal y humana llevamos tiempo defendiendo: que la salud de las personas, los animales y el medio ambiente está profundamente conectadas. La pandemia de COVID-19, así como amenazas más recientes como la Influenza Aviar o la expansión de enfermedades transmitidas por vectores, han ayudado a que la sociedad comprenda mejor esa interdependencia. Sin embargo, aunque el concepto One Health es cada vez más conocido, todavía existe margen para trasladarlo de forma más clara al conjunto de la población. Las crisis han servido para generar conciencia. Ahora, el reto es convertir esa conciencia en una apuesta permanente por la prevención y la coordinación. ¿Qué factores están favoreciendo la aparición o expansión de enfermedades animales emergentes? Para no confundir los términos, me gustaría recordar que, según la Organización Mundial de Salud Animal (OMSA), una enfermedad emergente es una nueva aparición, en un animal, de una enfermedad, infección o infestación que causa un importante impacto en la sanidad animal o la salud humana. No hemos de confundirlo con una zoonosis, son conceptos distintos. Una vez aclarado esto, la aparición y expansión de enfermedades emergentes es un fenómeno complejo en el que influyen varios factores. Entre los más relevantes destacan la globalización y el intenso movimiento de personas, animales y mercancías, así como el cambio climático, que está favoreciendo la expansión de vectores como mosquitos y garrapatas hacia nuevas zonas geográficas. "Detectar una amenaza de forma temprana puede marcar la diferencia entre un brote controlado y una crisis sanitaria de gran impacto" También debemos considerar los cambios en los ecosistemas y en la interacción entre personas, animales y medio ambiente, que crean nuevas oportunidades para la aparición y propagación de enfermedades. Ante este escenario, detectar una amenaza de forma temprana puede marcar la diferencia entre un brote controlado y una crisis sanitaria de gran impacto. ¿Qué lecciones ha aprendido el sector ganadero tras los últimos brotes internacionales? La principal lección es que la prevención siempre resulta más eficaz y menos costosa que la gestión de una crisis. Los brotes internacionales de enfermedades como la Influenza Aviar han demostrado la importancia de invertir de forma continuada en bioseguridad, vigilancia epidemiológica y detección temprana. También hemos aprendido que las enfermedades no entienden de fronteras. La colaboración entre ganaderos, veterinarios, administraciones, centros de investigación e industria es fundamental para responder con rapidez y minimizar el impacto sanitario y económico de cualquier amenaza. De las herramientas disponibles en la actualidad, ¿cuáles son las más eficaces para prevenir zoonosis en granjas y explotaciones? No existe una única herramienta capaz de prevenir todas las zoonosis. Los datos ponen de relieve que los mejores resultados se obtienen combinando varias medidas de prevención. Entre ellas, destacan la bioseguridad, la vacunación cuando está disponible, la vigilancia epidemiológica y la formación continua de ganaderos y veterinarios. Estas herramientas permiten reducir la entrada y propagación de enfermedades, además de facilitar una detección precoz ante cualquier riesgo. La vacunación desempeña un papel especialmente relevante, porque ayuda a controlar determinadas enfermedades en origen y contribuye a reducir la necesidad de tratamientos antimicrobianos. Junto con unas buenas prácticas de manejo y unos protocolos de bioseguridad sólidos, constituye una de las estrategias más eficaces para proteger la salud animal y, por extensión, la salud pública. En definitiva, cuanto antes actuemos sobre la salud animal, menor será el riesgo para las personas, para la producción ganadera y para la seguridad alimentaria. ¿Qué importancia tienen la prevención y la detección temprana? ¿Es ya efectivo el cambio de paradigma del tratamiento a la prevención? La prevención y la detección temprana son hoy más importantes que nunca. En un contexto en el que las enfermedades pueden propagarse con gran rapidez y generar importantes consecuencias sanitarias y económicas, anticiparse es la herramienta más eficaz para proteger la salud animal, la salud pública y la seguridad alimentaria. La experiencia reciente nos ha demostrado que detectar una enfermedad en sus fases iniciales permite actuar antes, limitar su impacto y reducir significativamente los costes asociados a una crisis sanitaria. Además, estamos viendo un cambio claro de paradigma, con un enfoque que no solo mejora la salud y el bienestar de los animales, sino que también contribuye a reducir el uso de antimicrobianos y a avanzar hacia sistemas de producción más sostenibles. "El sector ganadero y veterinario ha demostrado que invertir en prevención ofrece beneficios tangibles" Aunque todavía queda recorrido, el sector ganadero y veterinario ha demostrado que invertir en prevención ofrece beneficios tangibles. El reto ahora es seguir reforzando esta cultura preventiva y mantenerla como una prioridad estratégica a largo plazo. ¿Estamos infravalorando el impacto económico de las enfermedades zoonósicas? Creo que, en ocasiones, tendemos a asociar las zoonosis únicamente a su impacto sobre la salud pública, cuando en realidad sus consecuencias económicas pueden ser enormes. Estas enfermedades pueden afectar al comercio internacional, a la producción ganadera, a la disponibilidad de alimentos y a la sostenibilidad de miles de explotaciones y familias que dependen del sector agroalimentario. Además, cuando se produce un brote, los costes van mucho más allá del control sanitario: incluyen restricciones comerciales, pérdidas de productividad, inversiones extraordinarias en bioseguridad y un importante impacto sobre la actividad económica de las zonas afectadas. La experiencia nos ha demostrado que el coste de prevenir siempre es menor que el coste de gestionar una crisis. Por eso es fundamental entender la sanidad animal como una inversión y no como un gasto. Cada euro destinado a prevención, vigilancia y control de enfermedades contribuye a proteger no solo la salud de los animales y de las personas, sino también la competitividad del sector ganadero y la estabilidad de toda la cadena alimentaria.
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