Una delicada selección para comenzar mayo con buen pie Los 4 pescados con más anisakis del mercado La primavera ya se siente plenamente, así que para acompañar los días (que cada vez se vuelven más largos y cálidos) hemos preparado una selección de vinos que deberías probar este mayo, mes de las flores. Se trata de vinos ligeros, frescos y elegantes, procedentes de diferentes zonas vitícolas y aptos para todo tipo de bolsillos. Este cava ha tenido una crianza mínima de 15 meses y se trata de un vino espumoso totalmente seco. Los viñedos se desarrollan en un clima mediterráneo y sobre suelo calcáreo. Su color es pálido verdoso y su burbuja fina. En nariz es sutil, con buena conjunción de notas de manzana, pomelo, hierbas frescas y flores. La boca es afilada y afrutado en el paso, con un aromático final. Esta uva chardonnay nos ofrece verticalidad en el paso de boca al estilo Borgoña, pero con una nariz que recuerda más a las del Nuevo Mundo. Dominan aromas de piña, manzana amarilla, cítricos dulces, mantequilla y toques de pastelería. La boca es fresca y amplia en su recorrido por su fermentación en barrica y estancia con las lías finas de 9 meses. En el final deja notas tostadas y de fina madera. Vino muy interesante y placentero, cuyos viñedos se benefician de la brisa marina para obtener un vino refrescante y con un final algo salino. Su estancia de 6 meses en barrica de roble francés y americano lo doman un poco sin que pierda un ápice de fruta, en especial fresa y frambuesa ácida. Es floral, con notas de hierbas aromáticas y especias. Boca con buena acidez y jugosa. Sus privilegiadas viñas se asientan en suelos pizarrosos, de gran pendiente y disfrutando de un clima que imprimirá frescura a los futuros vinos. Todos ellos serán ingredientes clave para que sea un blanco vertical, elegante y mineral. En aromas es floral, herbal, cítrico y con toques de manzana verde. Sus cuatro meses con las lías le dan algo de volumen y untuosidad en la boca. El final es perfumado y sobre todo mineral. Los viñedos se sitúan en la zona de Bakio y se han recuperado para dar un vino tinto que expresa con elegancia la variedad y su origen. La bodega se encuentra entre el mar y la montaña y lo elaboran desde hace 20 años. Es un vino tinto con mucha fruta roja crujiente, hierbas frescas y flores de campo. En la boca es sabroso, de medio cuerpo y con una marcada acidez bien integrada. Vino muy fresco y particular, con ese carácter marcado por la zona, el clima, el entorno y sobre todo por los suelos. Se trata de un proyecto muy bien dirigido por el joven viticultor Borja Pérez, donde la máxima es expresar la variedad y el terruño. Vino de paso de boca ligero y afilado con dominio de fresa ácida y un final algo herbáceo. Su nariz presenta buena conjunción entre la parte de fruta, las hojarascas y los toques algo ahumados. Los viñedos, trabajados en ecológico se encuentran a elevada altitud y en suelos franco arenosos. El vino se elabora de manera artesanal y con una crianza de un año en barricas de 500 litros. Es un vino de buena capa y color picota. Su nariz es fragante, herbácea, con frutos rojos frescos y violeta. En la boca es carnoso y con buena acidez. Deja para el final las notas balsámicas y especias.